Nacionalismo y anticomunismo en Río Negro durante la década del ‘40/Por Graciela Suárez*  

 

Viedma.- (APP) El periodista Omar Livigni abordó recientemente en dos notas en APP (ver aparte) un capítulo poco conocido de Río Negro en su época del territorio, el sistema de  represión aplicado por el coronel  Rodolfo M. Lebrero, interventor y representante designado por la junta militar de la revolución del 4 de junio de 1943, así como otros antecedentes nefastos, como el ser fusilador de obreros, del militar. Ahora reproducimos una ponencia, incluida también en un libro, de Graciela Suárez, profesora y licenciada en Historia, magíster en Metodología de la Investigación Científica y docente universitaria, donde se aborda la figura de Lebrero en un marco mayor de análisis de la violencia estatal entre 1930 y 1945:

La presente ponencia se enmarca en una investigación cuyo objetivo es aportar al conocimiento de una de las formas que asumió el ejercicio de la violencia estatal, dirigida hacia aquella población considerada perturbadora del orden por sus ideas y actos, centrándose en los alcances que tuvo en el Territorio de Río Negro durante los años 1930-1945. En este trabajo se estudian  las acciones vinculadas con la represión desarrollada entre 1943/44, en el contexto del golpe de  junio de 1943, en un escenario nacional marcado de un lado,  por las discrepancias ante la neutralidad asumida por el Gobierno Nacional  en relación con la Guerra Mundial y, del otro,  por las medidas represivas emprendidas contra grupos de izquierda y sindicatos. Es así que, nos concentramos en el grave enfrentamiento ocurrido  en Villa Regina, iniciado con acusaciones cruzadas de fascistas y comunistas, que tuvo su momento de mayor gravedad con la detención –bajo la acusación  actividades disolventes y antiargentinas- de un grupo de personas y la cesantía de docentes, todos ellos reconocidos simpatizantes de los aliados. En cuanto a la represión contra el comunismo, la gravedad de su  repercusión en el Territorio se demuestra en el número significativo de detenidos –sobretodo en Villa Regina y Viedma (incluyendo Conesa y Patagones)- , quienes permanecieron encarcelados durante un año. Dentro de la disponibilidad de los repositorios, se trabajó con fuentes muy variadas: documentación policial (sumarios, prontuarios de orden social, informes), fuentes orales (entrevistas a familiares y amigos, testimonios relevados por Silvia Zanini), documentos personales (diarios, memorias, cartas), periódicos locales y regionales.

INTRODUCCIÓN

La presente ponencia integra una investigación mayor cuyo eje de análisis es la represión política en Río Negro, durante los años 1930-1945,  desarrollada en el marco del proyecto “Estado y Territorios Nacionales. Poder y ciudadanía en Río Negro 1930-1955”.

El trabajo indaga en dos manifestaciones que se dan conjuntamente en Río Negro: la expansión nacionalista y la represión política, en el contexto del golpe de  junio de 1943. Focalizando el  análisis en el accionar de grupos nacionalistas y su enfrentamiento con partidarios de los aliados –aquí tomamos el  caso Villa Regina-  y en la detención de personas acusadas de comunistas en Viedma-Conesa-Patagones, Bariloche y Regina.

Al abordar el tema de  la represión política es necesario señalar los  fundamentos en que se basaba  su  legitimación. Uno de ellos –que nos parece central- es la organización de la sociedad en la lucha amigo/enemigo que en nuestro país se estructura desde los comienzos de la formación del Estado Nacional, configurándose  una doctrina – centrada en   la negación de la diferencia – de larga y nefasta supervivencia. Esta construcción del ‘enemigo interno’ respondía a la necesidad de justificar la represión de aquellas  ideas, intenciones y  actos considerados perturbadores del orden. Es un enemigo multiforme y mutable, primero representado en el indio, el gaucho, luego en el inmigrante, el judío, el cabecita negra, el subversivo (Calveiro:2006:363, 368. Lobato: 2002: 210).

Con la llegada de numerosos contingentes de inmigrantes surgieron   conflictos que se tradujeron en huelgas, manifestaciones, boicots, atentados. Es entonces que  las organizaciones gremiales,  el anarquismo y el socialismo “fueron rápidamente catalogados por el imaginario de las clases dominantes como deformaciones externas, ajenas al cuerpo social de la Nación, y por lo tanto, extirpables” (Flier:2006:2).

En cuanto al nacionalismo, su mayor expansión en el país  se produjo entre 1930 y la culminación de la Segunda Guerra Mundial en 1945.  A pesar de la heterogeneidad de las agrupaciones, el nacionalismo tradicionalista se articula sobre una cosmovisión antiliberal y antidemocrática, anticomunista y antisemita, en la creencia que la nacionalidad argentina se fundamentaba en la Hispanidad y la religión católica y consideraban la existencia de una red conspirativa integrada por diversos enemigos: marxistas, liberales, demócratas, masones y judíos. Su influencia en las decisiones gubernamentales se concretará a principios de 1941, en el segundo gobierno de Castillo.

LA ARGENTINA DEL GOLPE 1943

La revolución de junio de 1943 -otra etapa dentro del  proceso de toma del poder por parte de las Fuerzas Militares iniciado en 1930-  según Alain Rouquiè no se trató de “un pronunciamiento, sino de una sublevación militar ‘institucional’; de una revolución, al decir de sus protagonistas”, fue “el primer golpe de estado sin participación civil alguna en la historia argentina” (1986:10). Asimismo, para Juan Carlos Torre  “fue la obra de unas Fuerzas Armadas atravesadas también ellas por los principales contrastes que dividían a la vida política nacional”. Una de esas divergencias  se vinculaba con la actitud ante los “bandos en pugna en la Segunda Guerra Mundial”, la neutralidad  decidida por la posición oficial fue objeto de grandes discrepancias  y enfrentamientos. (Torre:2002:15)

En este caso, la neutralidad se constituyó en “la expresión de toda una definición ideológica, la resistencia a incorporarse a la cruzada  mundial de las democracias contra el fascismo”, así desde el conservadurismo liberal, el radicalismo y el socialismo se reclamaba “el alineamiento argentino a la causa de los países aliados”.En la corporación militar no había una  posición unánime,  pues  los altos oficiales del ejercito eran partidarios de la ruptura con las potencias del Eje, pero “la opinión mayoritaria de los cuadros intermedios se inclinaba por el mantenimiento de la neutralidad” (Torre:2002:15).

Sobre todo en la década anterior habían proliferado los grupos nacionalistas al igual que sus publicaciones y revistas, si bien habían fracasado en unirse en una sola fuerza. Contaban con aliados espirituales en el clero y simpatizantes en el Ejército. Todos reclamaban el fin del Estado liberal, la instauración de un nuevo orden, defendían la neutralidad argentina frente a la Guerra mundial y simpatizaban  con los regímenes fascistas cuando no eran simplemente fascistas. (Altamirano: 2002:214). La  expansión de los grupos nacionalistas se hace visible al instalarse las autoridades surgidas con el golpe de junio de 1943,  ya que por primera vez tienen peso en las decisiones gubernativas.

En tanto,  el segundo tema de controversia  giraba en torno al funcionamiento de las instituciones políticas. El manifiesto de los revolucionarios del 4 junio “contiene, en términos muy fuertes, la condena de las autoridades derrocadas y de todo un sistema basado en ‘la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción’ (Rouquiè:1986:9). No obstante, en las decisiones con respecto al  desenvolvimiento de la situación política, había discrepancias entre los miembros de las fuerzas militares. “Había quienes, por sus contactos con el partido radical, seguían con inquietud el retorno del fraude, pero éste era un sector minoritario; en el grueso de la oficialidad el rechazo era más amplio y se extendía hasta abarcar a los partidos y a las instituciones de la democracia liberal” (Torre:2002:16).

Sin embargo,  en cuanto a la represión al comunismo y a las organizaciones obreras, las divergencias desaparecían y el consenso fue total. El Gral.Arturo Rawson – el primero en asumir la presidencia- en su proclama denunciaba que “el comunismo amenaza sentar sus reales en un país pletórico de probabilidades por ausencia de previsiones sociales” (Rouquiè:1986:11). Esto se  concretó  en “medidas represivas contra los grupos de izquierda y los sindicatos, declararon fuera de la ley a los partidos políticos, intervinieron las universidades, lanzaron una campaña moralizadora en los espectáculos y las costumbres” (Torre:2002:17).

La preocupación por el avance del  comunismo y del movimiento obrero era común en todos los militares argentinos, tanto los nacionalistas –sobre todos los nucleados en el GOU- como los “aliadófilos o conservadores”, quienes aún  tenían presente las huelgas en los Talleres Vasena (1919) y en las estancias patagónicas (1920 y 1921). Si bien  era  prioritario “la lucha contra la subversión social y los reclamos laborales” para “los conductores políticos del ejército argentino, el golpe del 4 de junio tenia como objetivo esencial la instalación de un estado fuerte, capaz de resistir al comunismo”.  Desde los primeros momentos este objetivo se plasmó en “una ola de arrestos de dirigentes y conocidos militantes del Partido Comunista. En su mayoría fueron encarcelados o deportados a penitenciarías de la Patagonia, otros pasaron a la clandestinidad o se refugiaron en el Uruguay”  (Rouquiè:1986:27-28).

RÍO NEGRO EN EL CONTEXTO DEL GOLPE DEL ‘43

Las autoridades que asumieron luego del   golpe de estado de 1943,  dispusieron  para Río Negro el reemplazo del gobernador Ing. Pagano ( en el gobierno desde 1932) por el Cnel. (RE) Rodofo Lebrero.

El nuevo gobernador se  encontró con una población agitada por las mismas  divergencias que enfrentaban a los demás habitantes del  país, es decir en las discrepancias centradas  en la neutralidad o no ante los bandos en pugna en la Segunda  Guerra Mundial. A su vez, a poco tiempo de su asunción Lebrero inició una acción represiva contra grupos de izquierda, sobre todo comunistas.

En relación con  los factores que pudieron tener incidencia en el desarrollo del proceso estudiado y su alcance en el Territorio,  rescatamos,  por un lado, los antecedentes del Gobernador Lebrero y los  objetivos que se fijó desde los inicios de su gestión,   y por otro,  la consolidación de grupos nacionalistas, sobretodo en zonas urbanas donde había actividad política y gremial de izquierda. Asimismo, para la comprensión de  los enfrentamientos nacionalistas/aliadófilos y   las  acciones represivas contra comunistas, en  las localidades objeto de estudio: Villa Regina, Viedma, Patagones, Conesa y Bariloche,  es necesario contextualizarlos tanto  en las particularices socioeconómicas como en el proceso histórico de cada una de las localidades.

Con respecto, a la trayectoria del gobernador Lebrero,  siendo  responsable  de la Jefatura de Policía de Rosario en setiembre de 1930 –en el contexto de una muy fuerte represión a grupos izquierdistas y gremiales-  fue  quien dio la orden de fusilar al obrero anarquista – acusado de la distribución de unos panfletos contra el dictador Uriburu -Joaquín Penina, cuyo cuerpo permaneció durante un tiempo desaparecido. A su vez quien asumió como su  Jefe de Policía en Río Negro, diciembre de 1943, el Mayor Aurelio V. Moreira había prestado servicios bajo sus órdenes en Rosario y en 1931 se desempeñó como Director de la Cárcel de esa ciudad .

Estos antecedentes explican la intención de  proseguir con la campaña de represión al comunismo, establecida  como objetivo prioritario de su gobierno, lo que quedó precisado en las gestiones que realizó en Buenos Aires a poco de asumir –tanto en la  audiencia con el Presidente de la Nación, Ramírez,  como en las  entrevistas con los ministros- .

La presencia de anarquistas y comunistas en Río Negro “era algo más que un fantasma”, se visibilizaban en  actividades políticas y gremiales, “sometidos a periódicas razzias durante los ‘30” (Bohoslavsky:2003:58, Suárez:2010 ). A poco de producido el golpe del 43, “la figura del desacato y de la calumnia hacia las autoridades nacionales fue suficiente  para llevar a las comisarías de los pueblos y luego a la cárcel de Viedma a militantes del socialismo, anarquismo, comunismo y a hombres del radicalismo” (Rafart y Mases:2003:35), además se contaba con el respaldo  de los decretos declarando la ley marcial (decreto 28, del 8-6-43), resoluciones disponiendo ordenar la disolución y clausura de asociaciones de propaganda política y social (Ministerio del Interior de junio, julio y agosto 1943), decreto disolviendo de  los partidos políticos (Nº 18409 del 31-12-43) .

En cuanto a la propagación del nacionalismo, al respecto, Rafart y Mases expresan que en numerosas localidades del Alto Valle –Regina, Roca, Allen y Cinco Saltos- y en menor medida en otras de Neuquén  actuaban grupos con “el sesgo de un nacionalismo militante, que combinaba elementos filo nazi y variantes discursivas ultramontanas”. Los autores enumeran lo que consideran sus ideas directrices: “banderas de una nación católica, de una patria que armonizara capital y trabajo, de un país sin rojos”. Este movimiento se fue cimentando en el Territorio desde la década del 20, con la Liga Patriótica y los Círculos de Obreros Católicos y en los 40 con la aparición de organizaciones como la Unión Nacionalista Patagónica y la Juventud Nacionalista del Valle de Río Negro y Neuquén (Rafart y Mases:2003:30).

En este contexto que acabamos de describir, la investigación se orientó en el estudio del accionar de grupos nacionalistas en Villa Regina  y la represión a comunistas en Regina, Viedma-Conesa-Patagones, Bariloche y Alto Valle en las  singularidades socioeconómicas e históricas de las localidades.

LA COLONIA VILLA REGINA: NACIONALISTAS Y DEMOCRÁTICOS. REPRESIÓN A COMUNISTAS

Fundada en 1924 por la Compañía Italo Argentina de Colonización (CIAC)  en tierras adquiridas a la sucesión Zorrilla, participando capitales italianos con el apoyo del gobierno de  Italia a través de su Embajador y del Comisiariato Generale, con la intención de colonizarlas exclusivamente con inmigrantes italianos.  (Zanini:2000)

De las 5000 ha. compradas por la CIAC,  se entregaron inicialmente a los colonos 1300 en 130 lotes entre 5 a 15 ha. La Compañía, además, se encargó de construir  caminos,  el sistema de canales y desagües,  organizar un vivero y encomendó la planificación y el deslinde al ingeniero Felipe Bonoli y a su ayudante Emilio Bignami,  según Vapnarsky (1983:983)

Las tierras fueron adquiridas por los colonos a través de  préstamos a bajo interés, gestionados ante el Banco Hipotecario por la Compañía. “Años después aparecen otros conflictos entre los colonos y la CIAC originados en las complicadas operaciones financieras de ésta, respaldadas por el Bco. Hipotecario que permitieron a éste adjudicarse lotes cuyos ocupantes de buena fe consideraban propios” (Vapnarsky:1983: 176-178

El poblamiento inicial se realizó con familias de diversas regiones de Italia, pero sobre todo del norte, en especial de la región  del Véneto y Friuli, aunque vino “ una tanda de eslavos que eran de la provincia de Istria, era una provincia que después de la guerra del 14 se la había anexado Italia, y en la época de Mussolini había hecho en esa región una especie de… una política de cambiarles los nombres, los apellidos, de italianizar y una especie de  persecución y hacer una inmigración del sur de Italia en esas regiones”,  según el testimonio de un poblador, recogido por Silvia Zanini. Además esta investigadora agrega que un “relevamiento parcial detecté 25 jefes de familia eslavos en los primeros tres años de la Colonia” (Zanini:2000).

Esta emigración puede explicarse tanto por motivos económicos,  relacionados con la intención de acceder a la tierra propia como por cuestiones políticas vinculadas a la política de italianización y persecución emprendida   por Mussolini sobre todo en Venecia Giulia (Zanini:1998).

También es importante el aporte de la inmigración interna, es decir argentinos –hijos de italianos- provenientes de diversas provincias, muchos de ellos con vivencias y actuaciones en luchas agrarias como el Grito de Alcorta (1912), según testimonios registrados por Zanini (1998).

Hacia 1943, según datos recogidos en el sumario que se instruyó con motivo de los sucesos que vamos a analizar, la colonia estaba dedicada a la fruticultura y vitivinicultura, desarrollada en  9657 ha, divididas en 622 lotes, de ellos 200 estaban hipotecados por Banco Hipotecario, 120  en la misma situación por el Banco Nación Argentina y 41 eran de propiedad a la CIAC y solo 60 colonos eran propietarios. Cuatrocientas treinta y tres familias provenían de Italia –constituyendo la población mayoritaria- y noventa eran argentinas de descendencia italiana, aunque en el sumario se manifiesta que ante los problemas económicos muchos deudores de hipotecas fueron  desalojados y sus lotes pasaron “a manos extranjeras de origen eslavo” . Por esa época muchos  colonos no pudieron enfrentar el pago de sus parcelas, sobre todo aquellas  que habían sido hipotecas con el Banco Hipotecario, institución que  realiza ese año el remate de 35 lotes (Zanini:1998).

Desde los inicios, la Compañía actúo en la Colonia como estructuradora de  su  economía, ya sea en las decisiones que tenían que ver con la planificación y construcción de obras de regadío, puentes y caminos hasta en el monopolio que significaba  ser la dueña de la  única proveeduría. También  su influencia se desplegaba  en la  vida social,  en tanto impulsora de la  edificación de la escuela, la  iglesia, el cementerio, como promotora de la Sociedad de Socorros Mutuos a través de la organización  Forza, Amore e Inteletto. Poder que se extendía en lo  político, a modo de ejemplo se puede citar algunos hechos puntuales como cuando su presidente  solicitó al gobernador y obtuvo la prórroga de la constitución de la Comisión Municipal de Fomento y una vez que ésta se constituyó en 1930, sus integrantes más representativos conformaron   la Comisión y  aún ejercieron su Presidencia durante largos periodos . Control que ejercía también sobre la población en la medida que se constituía en su protectora frente a elementos peligrosos, sobre todo de quienes eran sospechados de ideas socialistas o comunistas. (Zanini:2000).

A medida que se iban conociendo el desarrollo de los  acontecimientos internacionales de mediados del ’40- la población de la  Colonia se fue escindiendo en dos posiciones: “fascistas e izquierdistas (socialistas, comunistas, anarquistas), luego nacionalistas y democráticos (como se autodenominaron los grupos detractores del nacionalismo)” (Zanini: 2000:7).

El primer grupo estaba integrado por “los administradores de la CIAC, algunos comerciantes y unos pocos chacareros; los unía la relación con el poder, algunos de ellos pertenecían a la segunda oleada de inmigración, la que arribó luego de 1930”.Es atendible la reflexión de Zanini cuando expresa “Por sobre el concepto del gobierno fascista se superpone la concepción de la patria, la idea de defender las raíces, este colono no postula una defensa ideológica del fascismo, apoya al gobierno de Mussolini porque es italiano y en todo momento recalca que su patria sigue siendo siempre la misma, o sea, Italia” . La autora al referirse a la situación concreta de Regina, manifiesta “es evidente que también en la Colonia se planteó la confusión generada por la identificación entre italianidad y fascismo, confusión que nació del propósito de los fascios de lograr la unificación y la hegemonía, considerándose a sí mismos como los únicos intérpretes de la Madre Patria. Esta identificación generó una serie de conflictos entre los inmigrantes” (Zanini:2000:11-12).

Para explicar la existencia del segundo grupo, hay que remitirse al origen étnico de la población y a su historia: “Los toscanos […] eran comunistas…anarquistas hubo pocos…. Y los eslavos, creo que los países eslavos, especialmente yugoslavos… varias generaciones hay una especie de…, siempre, luchas de reivindicación…”. “ Los italianos eran mayoría socialistas y minoría fascistas. Comunistas pertenece a los yugoslavos y austríacos. (…) El fascismo italiano se componía de un 30 % y el resto eran socialistas”, según los testimonios recogidos por Zanini (2000:10; 2006).

A mediados de la década del ’30, estos grupos  antagónicos comenzaron a organizarse en torno a dos agrupaciones: la Unión Nacionalista  y la Acción Argentina, “cada grupo llegó a provocar odios muy profundos”, manifiesta un testigo de la época (Zanini:2006:247). A la primera –la Unión Nacionalista – respondían quienes, en el Alto Valle,  conformaron en 1937 la Juventud Nacionalista Patagónica, con numerosos adeptos reginenses.

La otra asociación – Acción Argentina – nucleaba a “eslavos, izquierdistas, comunistas y antifacistas”, según un testigo de la época, quienes se autodenominaban “democráticos” en contraposición a los nacionalistas a los que consideraban fascistas (Zanini:2006:247). . Se constituyó en Regina  en julio de 1941 con el propósito de defender la democracia  e instituciones de gobiernos constitucionales.  Esta agrupación surge en el país, impulsada por el partido Socialista, con la intención de unir a las fuerzas democráticas desde comunistas hasta conservadores (Rappaport: 1989), fundada a mediados de 1940, contribuyó a crear un amplio movimiento argentino en pro de los países combatientes contra el fascismo. Luego de la agresión alemana a la Unión Soviética este movimiento social se amplió como efecto de la incorporación a él de los partidarios de ayudar a la U.R.S.S.

Este antagonismo en la Colonia tuvo manifestaciones visibles, en lo que se puede significar  como la disputa por la apropiación de  festividades y celebraciones públicas, por la imposición de monumentos y por la organización de espacios de sociabilidad.

La resignificación de fiestas públicas sobre todo aquellas que representaban espacios  de expresión política como el  caso del 1 mayo, celebración de tradición anarquista, comunista y socialista centrada en las reivindicaciones obreras y la evocación de sus luchas,  en Regina es apropiada por los nacionalistas quienes la convierten en una fiesta del trabajo. Como ocurre en el año  1943, cuando  la Unión Nacionalista Patagónica la transforma en un  Acto a favor de la neutralidad y de la política internacional del presidente Castillo, con la presencia de conspicuos nacionalistas de Buenos Aires:   Armando Cascella, se desempeña en «El Pampero» (1939 – 1944), «Nuevo Orden» (1940))  Olegario V. Andrade (h), Enrique Oses (El Pampero), periódicos de corte filofascista. Los asistentes al acto se congregaron alrededor del mástil de la plaza 6 de setiembre, pero al comenzar los discursos comenzaron las silbatinas  e insultos de grupos que observaban desde las adyacencias, que derivaron en  corridas y golpes .

Por su parte La Acción Argentina también organiza encuentros, como la conferencia auspiciada por Seccional Roca y  que en opinión de  sus opositores eligió a V. Regina  con el  fin de provocar a los pobladores. A su vez promovió  actos en apoyo a los países aliados, recibiendo a visitantes como Alicia Moreau de Justo.

Asimismo, las fiestas patrias fueron motivo de disputas, como el día de la bandera celebrado por separado por ambos grupos, si bien los nacionalistas denunciaron que el maestro, durante la oración a la bandera, atacó abiertamente a los camisas negras, ofendiendo a la colectividad italiana.

La  entronización de un busto del Gral. San Martín también se  constituyó en una querella, pues ambos grupos crearon por separado comisiones pro monumento, si bien los que respondían a la Acción Argentina lograron concretarlo e inaugurarlo.

Al mismo tiempo,  la concurrencia a determinados espacios de socialibidad y la pertenencia a ciertas asociaciones constituían una definición de alineamiento a uno u otro bando.

En 1927 se crea la FAI (Forza, Amore e Inteletto) que surge como Sociedad de Socorros Mutuos bajo la influencia de la Compañía Colonizadora,  el nombre popular era Dopolavoro,  donde se realizaban reuniones, bailes, enseñanza de  italiano Dopo scola,  y funcionó un cine, además de llevarse a cabo encuentros deportivos y con el tiempo contar con  un importante equipo de football. Entre sus dirigentes, mayoritariamente relacionados con Compañía Colonizadora, predominaron simpatizantes del fascismo. Al caer Mussolini cambia su nombre por Círculo Italiano. La Juventud Nacionalista utilizó con frecuencia el salón de esta asociación para sus reuniones quermeses, conferencias. A su vez, de una importante agrupación de la Iglesia,  La Acción Católica, surgieron destacados dirigentes nacionalistas.

Para los opositores al nacionalismo, agrupados  en  la Acción Argentina, su espacio de encuentro y expresión lo constituyó  la  Biblioteca Popular (1935) donde además de ir acrecentando su caudal bibliográfico y contar con un edificio propio, desplegaba una intensa labor cultural a través de la realización de  conciertos, conferencias, veladas teatrales.

El Club deportivo El nacional (1928), que luego  pasó a llamarse Club Atlético Regina, contó en sus comisiones directivas a personas identificadas con los “demócratas” al igual que   el Centro de Maestros Elevación, la Comisión Provisoria Usina Eléctrica. Los dueños del  cine Sportman eran activos seguidores de Acción Argentina.

También la pugna entre estos grupos se manifestó en forma de pintadas e inscripciones en paredes, edificios religiosos, monumentos, puentes. Un hecho que conmocionó a la Colonia fue un atentado contra la Cruz erigida frente puente del Salado, cuando  es arrojada al río, esto  dio lugar a actos religiosos y cívicos de desagravio, si bien  testimonios recogidos posteriormente afirmaron que no fue una acción impulsada por izquierdistas –como sugirieron el párroco y los nacionalistas-   sino una travesura de adolescente.

Las leyendas tanto  en muros como en edificios se constituyeron en otras  vías de expresión del enfrentamiento, así es que aparecen plasmadas – entre  mayo y junio de 1944- tanto  manifestaciones de adhesión, como de oposición o propaganda. El nacionalismo se expresó a través de inscripciones  en distintos lugares del pueblo,  con leyendas como “lea el Federal”, en alusión al diario que dirigía en ese entonces Oses, y otras de un marcado antisemitismo “Argentino Si, judío no”. Mientras que el otro grupo elige lugares emblemáticos como los muros de la  Capillas de Don Bosco y de María Auxiliadora además de los puentes, con epígrafes como “Muera la dictadura de la espada y la Cruz”, Libertad a los presos, Viva la democracia, Abajo los frailes, Viva la anarquía, expresión de libertad, Viva el comunismo libertario .

Este enfrentamiento tuvo un desenlace grave cuando, por orden la Gobernación, la policía detiene a un grupo de importantes referentes de Acción Argentina: Alberto Uhalde director escuela Nº 52, Julio Queblen, representante del Banco Hipotecario, Miguel Parnes, dentista, Elías Doctorovich, contador, acusados de actividades antiargentina. Por  “tratarse de dirigentes de izquierda que con sus procedimientos crearon un clima de violencia y división social”. A ello se sumó la intervención a la Biblioteca Popular, cuya comisión era presidida por Parnes, en su allanamiento se retiraron  46 volúmenes entre ellos el  Dogma Socialista de E.Echevería y los Orígenes de la Religión de L. Henry . Además se reemplazó  una frase que a manera de lema presidía la biblioteca “Avanzar sin prisa pero sin pausa como las estrellas” por las palabras “Patria y Honor” .

Al mismo tiempo  son cesanteados, por orden del gobierno nacional, diez docentes, todos ellos reconocidos simpatizantes de los aliados, a su vez  el Club Regina es allanado y se le intimó a reorganizar su comisión directiva de manera que debieron presentar la renuncia reconocidos “izquierdistas” y son dados de baja un importante número de socios .

Cuando aparecen una serie de pintadas pidiendo por la libertad de los detenidos,  la respuesta policial no se hace esperar y son encarceladas 28 personas (predominaban las personas de apellidos eslavos, seguidos por italianos), casi todas militantes izquierdistas y muchos de ellos enrolados de Acción Argentina. Todos fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y ningún abogado se animó a tomar el caso. Durante el año que permanecieron encarcelados fueron  transferidos de una a otra comisaría del Territorio, para evitar la comunicación con sus familias .

El conflicto trascendió a la prensa, que también tomó partido: el Alto Valle (Roca) por los nacionalistas y La Cordillera (Neuquén) por los aliancistas. Para el Alto Valle en estas medidas se venía “el decidido propósito del superior gobierno que obra con criterio estrictamente argentino norma ya probada en todas las medidas que viene adoptando de asegurar una era de tranquilidad que desde hace varios años era una necesidad que se hacía sentir en este pueblo y Colonia” (9-5-44). “la investigación en Regina comprueba el grado de descomposición reinante por la campaña subversiva” (17-6-44). “El comunismo agazapado prosigue su obra en Villa Regina”. Criminal atentado contra Dios y la Patria (22-7-44).

En tanto los titulares del periódico La Cordillera fueron los siguientes “A propósito de una investigación Villa Regina: el abuso y la mentira fueron su norte” (9-9-44). “Sobre una investigación en Villa Regina. Procedimiento parcial, confabulaciones, abusos y persecuciones (16-9-44),”Mas referencias sobre los hechos de Villa Regina: el decoro público reclama una investigación” (21-10-44). Además el periódico responsabilizaba al gobernador Lebrero de estas acciones y del avance “nazifascista”, además de la conducta delictuosa de la comisión investigadora de actividades antiargentinas en la Colonia y del empleo de la tortura en sus procedimientos, denuncias que  le valieron al periódico un mes de suspensión (Carrario:2001:361-366).

LA REPRESION POLÍTICA CONTRA COMUNISTAS

A los  pocos meses del golpe militar –agosto 1943- o sea antes de los sucesos de Villa Regina, la policía de Río Negro procedió a realizar allanamientos, incautación de materiales, interrogatorios y  detenciones en todo el ámbito del territorio, en cumplimiento de órdenes del gobernador. Posteriormente,  a solicitud del gobierno de Río Negro, parte de los arrestados pasaron a la condición de detenidos a  disposición del Poder Ejecutivo Nacional, bajo la acusación de ejercer actividades comunistas ya como propagandistas o militantes activos, formalizándose en decretos aparecidos entre noviembre y diciembre de ese año. Todos ellos permanecieron encarcelados  entre tres a doce meses. Los  detenidos de Viedma, Patagones y Conesa sumaron: 8. Bariloche: 6. Sin identificar el lugar de residencia: 26, suponemos, pero no contamos con documentación para corroborar, que eran mayoritariamente del Alto Valle, y unos pocos de Bariloche, Río Colorado.

Los calificativos para estas personas, que abundan en los sumarios y prontuarios policiales son: elemento disolvente, enemigo de la constitución, anticlerical, antimilitarista.

  1. En San Carlos de Bariloche

En 1943 son detenidos 6 dirigentes del  Sindicato de Obreros de la Construcción  y puestos a Disposición del Poder Ejecutivo Nacional . Un año antes ese Sindicado había sido allanado y arrestados esos mismos 6 dirigentes, señalados como focos de propagación de actividades extremistas .

La Federación Obrera Nacional de la Construcción (FONC), creada en 1935, dirigida por comunistas, hacia 1942 se distinguía por sus convocatorias a la Unidad Nacional para fortalecer la Constitución y la soberanía nacional contra el fascismo y el fraude. A ello, el gobierno respondió con una ofensiva contra los militantes sindicales, allanando sedes sindicales y arrestando a sus dirigentes.

Bariloche –cuyo núcleo urbano contaba por ese entonces con 6562 habitantes- en el comienzo de su desarrollo turístico-, presentaba una importante inversión en la construcción, reflejada en la duplicación en dos años de los permisos para construir, en la importante venta de lotes y la en la evolución del valor de la propiedad inmueble. La   finalización de obras públicas muy importantes como el Centro Cívico, Escuela Perito Moreno, Hospital Regional, la pavimentación de las calles principales, más la iniciación de otras no menos importantes como    la construcción del Automóvil club, edificio banco Nacional y varios hoteles y viviendas privadas, situación que  la constituían en una localidad que tenía una fuerte demanda de mano de obra, eso explica la importancia del Sindicado de Obreros de la construcción. 8VER RAFART, MASES)

  1. En Viedma – Patagones – Conesa

Viedma como capital territorial era la sede autoridades políticas, judiciales, militares, religiosas. Este aspecto la diferenciaba de Patagones, en lo demás ambas poblaciones –por su economía predominante basada en la ganadería ovina- contaban con un comercio de giro limitado, la construcción estancada, por lo tanto no había una presencia importante de trabajadores. A su vez Conesa había entrado en una franca decadencia luego del cierre –en 1941- del Ingenio de Azúcar de Remolacha.

La investigación policial que concluye con una serie de detenciones, comienza el 1 mayo de 1943,  ante la  aparición en Conesa de Carteles Murales y Volantes de Mano con propaganda del Comité del Partido Comunista con sello de la “célula” existente en Patagones. Su  autoría fue atribuida –por la policía- a un vecino de Conesa “reconocido comunista”  quien se había entrevistado días antes con una dirigente que presidía la Seccional del Partido con Sede en Patagones y además se presume que la papelería se había transportado por las embarcaciones del Ministerio de Obras Públicas que realizaba viajes periódicos por vía fluvial  entre Patagones y Conesa (eventualmente y según condiciones del río llegaba a Choele Choel) .

Se realizaron allanamientos y requisa de materiales en Viedma (26), Conesa (5), Cnel Pringles (G.Mitre, 8) y Patagones (10).  Entre julio y agosto de 1943, en Viedma, Patagones y Conesa, se detuvieron a  14 personas, aunque recobraron la libertad 7 por no lograrse pruebas de peso. Los restantes quedaron  encarcelados y 1 prófugo (en setiembre es detenida), acusados de actividades comunistas, quienes pasaron a disposición del PE Nacional, situación que se prolongó   hasta febrero de 1944, cuando se dispone su libertad .

La mayoría de los involucrados integraban el Centro Obrero y Agrario de Viedma, en consonancia con las ocupaciones de los detenidos: carpintero, empleado, agricultor, hojalatero, telegrafista, educadora). Todos estaban afiliados al Partido Comunista, seccional local. Muchos de ellos habían participado en la conformación de distintas comisiones: Ayuda y Homenaje a los Héroes de Stalingrado, Democrática Argentina,  Ayuda a los Pueblos Libres, Ayuda a los Refugiados Españoles, Defensa de la Constitución Nacional, que para la investigación policial eran organizaciones izquierdistas o de carácter dudoso

Material secuestrado: versos, himnos comunistas, folletos y libros extremistas. Carnet de afiliación al PC, circulares, volantes y documentos de la entidad Centro Obrero y Agrario de Viedma, libro Mi lucha de Hitler, periódicos comunistas: Orientación, La Hora.

Organizaciones peligrosas: Centro Obrero y Agrario, Talleres de la Sección Navegación  del Ministerio de Obras Públicas y los afiliados de la Unión Obrera del Estado, Circulo Estudiantes Secundarios .

CONCLUSIONES

El golpe del ’43, como lo había sido el quiebre del orden institucional del 1930, además de la limitación de los derechos civiles y supresión de los políticos para toda la población,   significó para las organizaciones  obreras y particularmente para los comunistas una  dura etapa signada por detenciones, deportaciones y fusilamientos. En este largo período de reiterados asaltos al poder por parte de los militares, se asiste  a la cimentación  de la imagen del enemigo. Ese Otro se construye como despreciable y peligroso, lo que avalaría la necesidad de destruirlo.

A su vez, hay que tener en cuenta la expansión del nacionalismo –que se articula sobre una cosmovisión antiliberal y antidemocrática, anticomunista y antisemítica- que consideraba la existencia de una red conspirativa integrada por diversos enemigos: marxistas, liberales, demócratas, masones, judíos.

La represión en Río Negro, actúo sobre personas que reunían una serie de características que se  ajustaban al arquetipo del enemigo interno tanto por su posición político ideológica: afiliados, simpatizantes del comunismo y/o ideas izquierdistas, por su actuación en Comisiones de Defensa de la Democracia y contrarias a los regímenes fascistas/nazistas, por ser activos participantes en organizaciones gremiales y culturales consideradas peligrosas por el poder político/policial.

Las detenciones y allanamientos se realizaron en  localidades pequeñas, donde prevalece las relaciones cara a cara, en las que todos se conocen, que afectó a personas afincadas en el medio, estas acciones aunque tuvieron poca o nula difusión en la prensa local, conjeturamos que su repercusión en las comunidades debió ser importante. Lo que nos lleva a presuponer que éste  era uno de los efectos buscados, como lo expresa un sumario policial cuando dice “las enérgicas medidas de represión han constituido un oportuno freno y eliminación de cualquier propósito de fomentar doctrinas contra el orden”.

*Graciela Suárez es Profesora y licenciada en Historia. Magíster en Metodología de la Investigación Científica. Docente e investigadora en el Centro Universitario Regional Zona Atlántica de la Universidad Nacional del Comahue (CURZA), entre otros antecedentes. El presente trabajo fue realizado en el marco del Proyecto Estado y Territorios Nacionales. Poder y ciudadanía en Río Negro. 1930-1955. Dirigido por la Dra. Martha Ruffini. Aprobado por la Secretaria de Investigación de la Universidaxd  Nacional del Comahue Se presentó como ponencia en las Jornadas de Investigación y Extensión “Universidad, comunidad y ciudadanía” realizadas en Viedma los días 23 y 24 de agosto de 2012.

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