Viedma.- (APP) El vicealmirante Segundo R. Storni, realizó una de las más brillantes carreras en la Armada Nacional. Nació en Tucumán el 16 de julio de 1876 y murió en Buenos Aires el 5 de diciembre de 1954, es decir, mañana se cumple el 63º aniversario de su fallecimiento.
Desde su ingreso en la Escuela Naval hasta su retiro del servicio activo en 1935, prestó servicio con brillo inusitado; y por sus extraordinarias dotes militares, como por su preclara inteligencia, ocupó los puestos más destacados del Servicio: Director de la Escuela Naval; Jefe del Estado Mayor General; Director General del Material. También Comando diversas unidades y agrupaciones navales. Pero más allá de su carrera, lo más importante es que fue un precursor de la defensa y aprovechamiento de nuestro patrimonio marítimo.
Cumplió una magnifica tarea de orientador de las generaciones argentinas hacia el mar, donde se registran los mayores méritos de esta mente lucida y talentosa. Esta tarea se valora cada vez más, sumando a sus virtudes profesionales el reconocimiento de los argentinos a quien señaló rumbos a sus conciudadanos. A través de sus obras, ya sean técnicas, científicas o de divulgación, actuó como precursor, pues señaló el enorme patrimonio marítimo que corresponde a la Argentina, el cual debe ser valorado, estudiado, protegido, y, en el futuro, explotado en gran escala, para que se constituya en uno de los pilares de la grandeza nacional. Entre las obras del vicealmirante Storni señalaremos: Trabajos hidrográficos y límite argentino en el canal de Beagle (1905); proyecto de régimen de mar territorial (1911); El mar territorial (1926). Estos dos últimos títulos tratan sobre un problema argentino que recién en 1966 ha recibido la concreción con la ley de soberanía sobre el mar argentino hasta las doscientas millas de las costa.
Pero la obra más importante del vicealmirante Storni, aquella que ningún argentino debería ignorar, es la que se publicó en 1916 con el título “Intereses argentinos en el mar”. Este libro, es el primero que intenta una comprensión integral del problema y lo logra en gran parte, pese a la precariedad de información que en materia oceanográfica argentina se poseía en su época; y si bien varias de sus premisas han sido superadas por el desarrollo técnico moderno, las ideas fundamentales tienen la perduración de lo auténticamente legítimo y, por ello, mantienen su vigencia y frescura.
A pesar del tiempo transcurrido, las sabias enseñanzas del maestro no han logrado aún posición en el terreno de las realidades concretas; sin embargo, ellas sirvieron -y sirven- de base a la formación de la consciencia marítima que procura satisfacer necesidades primordiales del país.
El millón de kilómetros cuadrados de plataforma submarina, más un millón doscientos cincuenta mil kilómetros cuadrados de la Antártida, la riqueza pesquera y el fondo marino (incluso algas y minerales), los avances de la técnica moderna para su explotación, el desarrollo de nuestra marina mercante y fluvial para atender la casi totalidad de nuestro comercio internacional y el mantenimiento de una Armada Nacional fuerte y eficiente para su protección y defensa, señalan a estos problemas como fundamentales y vitales para el futuro de la nación. Puede decirse que desde 1916, el vicealmirante Storni tiene la representación de los argentinos en la prédica de la atención de los intereses nacionales en el mar.
