A los 103 murió Nicanor Parra, el poeta de la antipoesía/Por Claudio García

 

Viedma.- (APP) Don Nicanor vivió mucho,
como buen antipoeta quería
sobrevivir a su obra y no que su obra
lo sobreviviera a él.
Escribió el mejor poema sobre su hermana menor, la Violeta,
quizás para compensar que fue el único no revolucionario de los hermanos y de casi toda la familia; fue un antiParra como antipoeta, fíjese usted,
pero, calculo que él se justificaría diciendo «qué familia
no tiene un jodido».
La Víbora quizás fue el mejor de sus Poemas y antipoemas,
y, entre otras obras, sus Versos de Salón y Canciones Rusas, también fueron admirables,
bajadas del Olimpo, alejadas de Neruda, al que odiaba por escribir una poesía cargada, con demasiada “verdulería”, coincidiendo en eso con Borges, al que odiaba también.
Tierrafirmista, Parra fue a la poesía lo que Nietzsche a la filosofía y quizás por eso encuentro ligazones entre su Cristo de Elqui y el Zaratustra del alemán.
Prefería el mañana al presente, como matemático y físico sabía que el instante nunca puede anclarse o sujetarse, se escapa siempre.
Se dio cuenta de cosas simples, que los zapatos son ataúdes y los autos sillas de ruedas.
Como Pessoa, entendía que había que romper el propósito de todos los puentes.
En fin, el mejor homenaje a Don Nicanor es encogerse de hombros
y releer alguno de sus versos antes de que el tiempo lo borre todo. (APP)