Viedma.- (APP) La tarifa de gas volverá a aumentar a partir del domingo. El ministro de Energía, Juan José Aranguren, informó que el ajuste promedio será de 32 por ciento, pero en las categorías más bajas las subas llegan al 40 por ciento. En la Patagonia se calcula en un 36%.
Finalmente el Gobierno descartó aplicar una tarifa plana semestral para trasladar parte del impacto de los meses de mayor consumo al resto del período.
Para justificar semejantes incrementos, Aranguren remarcó que entre 2001 y 2015 la tarifa de un usuario residencial de gas natural de la categoría más baja aumentó 169 por ciento, mientras que en el mismo lapso la inflación fue de 1392 por ciento y el incremento salarial de 1658 por ciento. De este modo, dejó en claro también la fuerte recuperación que tuvo el salario real durante el kirchnerismo, aunque su intención no haya sido demostrar eso.
El ministro sostuvo además que esas tarifas bajas no incentivaron la inversión y forzaron una importación creciente de Gas Natural Licuado. A raíz de ello recordó que entre 2006 y 2015 el kirchnerismo destinó 24.400 millones de dólares para subsidiar el consumo de gas natural. “Un poco más de 2 por ciento del PBI se destinó para mantener los precios del gas natural artificialmente bajos y eso generó señales hacia la demanda. Cuando algo tiene un precio bajo intentamos consumir más”, destacó.
Aranguren también aprovechó para contestarle a la oposición que reclama mayor gradualidad. “Cuando alguien hoy hace una propuesta, y hasta hay proyectos de ley, que quieren acercar los incrementos tarifarios a los salarios no estamos viendo que es lo que ha pasado en el pasado y si eso lo repitiéramos en el futuro vamos a tener energía escasa y cara porque va a ser importada”, afirmó el ministro, quien estuvo acompañado durante la conferencia de prensa por el presidente del Ente Nacional Regulador del Gas, Mauricio Roitman, y el subsecretario de Exploración y Producción, Marcos Porteau.
Aranguren sostiene que si se congelan nuevamente las tarifas volverá a haber un desincentivo a la producción y un incremento de los subsidios. Sin embargo, lo que le cuestionan desde varios sectores de la oposición no es que las tarifas hayan subido sino el ritmo en el que lo han venido haciendo, intentando devolverle a las empresas en cuatro años la rentabilidad en dólares que perdieron desde 2001.
Al detallar por qué sube la tarifa de gas, Aranguren recordó que contempla los costos de producción, transporte, distribución e impuestos. La mayor incidencia corresponde al precio de gas en boca de pozo. Cuando el Gobierno aplicó el primer tarifazo en 2016, luego de que la Corte Suprema lo obligara a realizar audiencias públicas, el gas mayorista trepó de 1,29 a 3,42 dólares el millón de BTU. En abril de 2017 subió a 3,77 dólares, en diciembre a 4,19 y ahora pasará a 4,68 dólares. Al inicio, de ese trayecto Aranguren dijo que el objetivo oficial era convalidar en octubre de 2019 un precio de gas en boca de pozo de 6,80 dólares el millón de BTU, aunque ayer esa meta se ajustó levemente a la baja al informar que es 6,38 dólares. La cifra no tiene relación con los costos de extracción sino con la paridad de importación. “Nuestra expectativa es que los precios van a empezar a bajar cuando igualen al costo marginal de producción”, afirmó el ministro.
A transportistas y distribuidoras, el Enargas les autorizó en 2016 un ajuste en el Valor Agregado de Distribución (VAD) a ser aplicado en tres cuotas. En abril del año pasado incrementaron su remuneración un 30 por ciento, en diciembre otro 40 por ciento y ahora el 30 por ciento restante. Ese incremento surgió de la Revisión Tarifaria Integral para los próximos cinco años, pero además se acordó un ajuste por inflación que toma como referencia la evolución del Índice de Precios Internos al por Mayor (Ipim). Aranguren aseguró ayer que a partir de ahora “el incremento que venga va a estar exclusivamente vinculado con el incremento de precios mayoristas”. No obstante, los costos que se actualizarán sólo en base al Ipim son los de transporte y distribución, ya que el precio del gas mayorista seguirá el sendero de ajuste previsto para llegar a 6,38 dólares el millón de BTU, independientemente de lo que suceda con la inflación. Además, como los valores están dolarizados, cualquier variación del tipo de cambio hará que el impacto sea todavía mayor.
