Viedma(APP) En los últimos días se fue afianzando la ya generalizada creencia que Adriana Santagati, quien se desempeña actualmente como segunda funcionaria del órgano de contralor externo, sería designada oficialmente como titular de la Defensoría del Pueblo, funciones que cumplió durante los últimos cinco años, su antecesora, la abogada de Villa Regina, Nadina Díaz.
Trascendió que Santagati tiene a su favor los votos de el oficialista JSRN y sus aliados, pero hace falta todavía el aporte de algunas voluntades del bloque del FPV para arribar a los dos tercios, la mayoría especial que se requiere en estos casos.
Pero por su parte la bancada que preside Alejandro Marinao presenta como candidatos a co-defensor a tres figuras que se destacaron en el grupo finalistas de los diez que fueron seleccionados del total de los inscriptos, que son los aspirantes Roberto Meschini, Juan Manuel Chironi, y Cesar Domínguez que no cuentan a su vez con el respaldo unificado de los legisladores de ese signo partidario.
Hay que tener en cuenta que el clima interno en el bloque del FpV no es el mejor, sobre todo después que allí los votos fueron divididos ante al Plan Castello, cuando seis legisladores lo avalaron, y el resto de sus pares lo hicieron en sentido contrario.
La disyuntiva es ahora intentar unificar las posiciones detrás de un mismo candidato, para no volver a reiterar el voto dividido que significaría fijar actitudes sin retorno para la armonía y convivencia política futura en ese ámbito parlamentario.
Y sobre un tema que no tiene la relevancia de otros anteriores, como la aprobación del presupuesto provincial o el mismo Plan Castello. La variante que resta será dejar en libertad de acción a los legisladores, hipótesis que facilitará la consagración de Adriana Santagatti como Defensora del Pueblo.
La tendencia no está todavía corroborada oficialmente, lo que sería solamente una cuestión de detalle, ya que en estos últimos días se recogieron importantes testimonios de protagonistas influyentes, indicativas que la voluntad del oficialismo gobernante apunta en esa dirección y que cuenta con el aval del propio gobernador Weretilneck y sus mas importantes voceros.
Todo este proceso no se remite solamente a la formalidad de un mero cambio en una importante área del Estado, sino que se caracteriza por tener un efecto muy fuerte, seguramente no querido, en el oficialismo gobernante, considerando la relación que une al legislador de JSRN, Oscar Díaz, padre de Nadina Díaz y a la vez referente político de esa agrupación en Villa Regina y otras áreas del Alto Valle, con el gobernador Weretilneck. Un vínculo no solo institucional, sino que se inscribe en el marco de la amistad y la identidad político-partidaria.
Es decir que estos acontecimientos tendrán repercusiones en el seno del bloque oficialista, que ya fuera sacudido internamente por el alejamiento primero y la aceptación después, de la renuncia del sindicalista del gremio de la fruta Rubén López.
En síntesis en este inminente desenlace, están de por medio la actual defensora mandato vencido, su padre, el legislador Díaz, y el gobernador, a quienes desde hace tiempo los une una relación de índole no solo institucional, sino política y amistosa.
A su vez esta coincidencia se suma a otra similar como lo es el vínculo que mantienen por el cumplimiento de sus respectivas funciones Alberto Weretilneck y el titular de la UPCN Juan Carlos Scalesi, una figura sindical proclive a contemporizar con el poder político, mantener la paz social, reclamar reivindicaciones mediante el diálogo y los consensos, y su esposa Adriana Santagatti, también de fluidas relaciones con el primer mandatario provincial.
Este marco referencial obliga a recordar un hecho que es público y notorio, que desde el mismo momento del inicio de la gestión al frente de la Defensoría, hace ya un quinquenio, Díaz y Santagatti evidenciaron una dificultosa relación, que se exteriorizó en incompatibilidades reciprocas de carácter que se mantuvieron sin variantes en todo el período hasta hoy.
Ahora, cosas de la política, donde rara vez juega la casualidad, y la mayoría de las veces se impone la causalidad, se produciría el encumbramiento de Santagatti a la titularidad de la Defensoría, mientras Nadina Díaz resignaría su mandato por los imperativos de la alternancia democrática pero no a su vocación por las cuestiones públicas.
Con respecto a su futuro inmediato, hay quienes descuentan que la Dra. Díaz ocupará otras importantes funciones en los niveles del Estado, mientras no faltan observadores que aseguran la existencia de algún ofrecimiento para incorporarse a las lides de la política partidaria.
La mecánica que va a definir el nuevo capítulo de cinco años en la Defensoría del Pueblo quedará completada de un momento a otro, seguramente el día 15 del corriente, cuando se acuerde qué aspirante de los finalistas restantes logrará los cinco votos del Frente para la Victoria que requiere Juntos Somos Río Negro, lo que será el empujón decisivo para definir el nombre y apellido del segundo que acompañará a la nueva defensora. (APP)
