Roca.- (APP) Las palabras de Martín Soria transitaron por un camino esperable, tanto para repasar los pasos de su gestión durante el 2016 como para explicitar los que piensa dar a lo largo del corriente.
Más asfalto y cordón cuneta, colocación de luminarias en una calle céntrica, extensión del paseo del canal grande, rediseño de las becas estudiantiles, una nueva rotonda sobre las vías del ferrocarril, etcétera.
No viene al caso repasar todo lo enunciado, que no es poco; ni está mal, y al mismo tiempo sirve para desnudar flaquezas evidentes de otros municipios rionegrinos.
Pero, analizada desde otro “costado”, lo que resulta destacable es que la propuesta del Ejecutivo ha encontrado, a mi entender, un techo que al parecer no está dispuesto a perforar, sencillamente porque tiene claro que ese perfil le alcanza para sostener el mando de la ciudad, y no está dispuesto a correr el riesgo de “correrse” de ese lugar, al menos mientras no asome en el horizonte un rival de fuste que haga peligrar su permanencia en el sillón del palacio municipal.
En este marco, y desde el lugar que me toca ocupar dentro del Concejo Deliberante local, sigo insistiendo en “ir más a fondo” en diversos temas “macro”, que hacen a verdaderas políticas de Estado comunales.
Ya han transcurrido más de 12 años de gestión, y el oficialismo debe entender (y asumir) que una intendencia moderna, en este mundo de transición que nos toca vivir, invita a desarrollar una democracia más directa, más deliberativa y coparticipada.
Adoptar ese camino obliga a involucrarse, por ejemplo, con un replanteo técnico de todo aquello que se vincula con la planificación urbana y rural, la atención primaria de la salud, la vivienda social (visiblemente precarizada en amplios sectores barriales de la ciudad), la producción, a través un organismo específico que aborde diversas alternativas productivas, generando así fuentes de trabajo genuinas; mejorar la calidad de la participación ciudadana, reformulando, en todo caso, la figura de las Juntas Vecinales que prevé la Carta Orgánica, mutando hacia nuevas formas organizativas y representativas del actual diseño demográfico de Roca; rediseñar políticas turísticas a desarrollar en un medio geográfico premiado generosamente por la naturaleza; poner la legislación municipal en consonancia con ordenamientos nacionales en temas centrales como el libre acceso a la información pública, la publicidad de todos los actos de gobierno y la consecuente transparencia en el manejo de la cosa pública; abordar el tratamiento de una política de género con el sentido más abarcativo e inclusivo posible; establecer una efectiva política de tierras, fundamentalmente en aquellos barrios que desde hace largo tiempo lo vienen demandando… entre muchos otros temas más.
Todo ello, claro está, sin olvidar lo cotidiano, lo que cada día convoca la preocupación de los vecinos: la seguridad, el colapso de las redes de agua y cloacas, el transporte público, el reordenamiento del tránsito vehicular (muy especialmente las motos y sus consecuentes riesgos, últimamente acentuados), la puesta en valor de la actividad comercial de la ciudad, las mascotas y su cuidado responsable, la urgente repavimentación de muchas arterias hoy visiblemente desmejoradas, el riego del arbolado urbano, etcétera.
*Concejal
