Viedma.- (APP) Tanto en la Unión Cívica Radical (UCR) como en Propuesta Republicana (PRO) y la Coalición Cívica/ARI, integrantes de la coalición Cambiemos en Río Negro, están dejando atrás la pasividad de estos últimos meses y comenzaron a definir propuestas sobre el siempre álgido tema de las precandidaturas a gobernador con vistas al 2019.
A la vanguardia de estos aprestos se encuentra el PRO que cuenta con el favoritismo de formar parte del oficialismo nacional, que pese a ofrecer flancos débiles en sus aspectos de organización ya tiene dos dirigentes dispuestos a dirimir liderazgos y acudir a una elección interna partidaria si es necesario: Aníbal Tortoriello y Sergio Wisky.
El primero es el actual intendente de Cipolleti y un fuerte empresario, con reconocida representatividad en los distintos sectores de la sociedad lugareña y con proyección en toda la región del Alto Valle. Recientemente en APP ratificó que aceptará el desafío al 2019 si es que los sondeos lo proyectan como el candidato con más chances.
Tortoriello había tenido actividad pública, pero no militancia política, quehacer que empezó a cumplir en la campaña electoral del 2015, donde obtuvo un rotundo triunfo concitando un alto porcentaje de los sectores independiente en aquellos comicios.
Es uno de los más importantes dirigentes del PRO en Río Negro y su figura trasciende Cipolletti. Ha logrado un manejo autónomo desde el punto de vista político, homogeneizando la conducción de toda la estructura municipal mediante el recambio de funcionarios en el más alto nivel, y consolidando sus relaciones directas y personales con integrantes del gobierno nacional.
Tortoriello no ha permitido intromisiones en Cipolletti de los enviados nacionales, el senador Sergio Wisky y el delegado del ministerio del Interior Juan Martín, con quienes mantiene relaciones distantes y a los que cuestionó días pasados junto con sus pares, en el marco de una reunión que los intendentes de Cambiemos mantuvieron con el gobernador Alberto Weretilneck en Viedma y también en algunas otras oportunidades.
En esos ámbitos trascendió que desde la conducción política en la CABA se procederá a una revisión del personal nombrado al frente de organismos nacionales en Río Negro y otras provincias, previéndose que puedan producirse disminución de personal y/ o relevos según los casos.
Otro de los méritos de Tortoriello fue sanear las finanzas comunales desde un rojo de 70 millones a un superávit hoy de 50 millones de pesos.
Además, y por gestiones personales realizadas en el nivel nacional, obtuvo importantes aportes de fondos que son derivados primordialmente al rubro de la obra pública y la extensión de servicios destinados a los vecinos ocupantes de tierras.
Tortoriello cuenta con apoyo del gobierno nacional, donde es considerado como un dirigente de jerarquía provincial a ser tenido en cuenta cuando se decida el nombre y apellido del candidato a gobernador de Cambiemos.
A la figura del dirigente cipoleño se le contrapone la del médico Sergio Wisky, quien proviene de la UCR, en cuyos gobiernos fue intendente de El Bolsón y titular del IPROSS, y tras pasarse al macrismo y ser electo diputado nacional –en el marco de una crisis terminal del radicalismo provincial- ejerce en estos momentos la presidencia de la Comisión de Acción Política del PRO en la provincia.
Se trata del primer representante del macrismo rionegrino que admitió tener resuelta su decisión de aspirar a la gobernación en el 2019. Wisky ha establecido una muy buena relación política con el jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, tal vez el hombre de mayor influencia en la Casa Rosada después del presidente Mauricio Macri.
Con esa protección y poder delegado, cumple un sinfín de tareas. Entre ellas las parlamentarias, en la cámara baja del congreso , establece contactos con dirigentes partidarios e independientes, se hace presente en pueblos y ciudades recogiendo inquietudes de vecinos e instituciones.
O bien ejerce la defensa de políticas nacionales, como él frustrado intento oficial de localizar la central nuclear o la continuidad del ritmo de trabajos en las rutas 22 y 23, algo que ahora aparece bajo signos de interrogación cuando su propio gobierno acaba de anunciar un recorte de 30 mil millones de pesos en la obra pública.
Trata de inyectar en esas frecuentes giras entusiasmo y visibilidad al partido oficialista cuyas fichas de afiliación son todavía en su mayoría las provenientes del ex PPR.
Su equipo de trabajo está compuestos principalmente por los delegados que cumplen funciones en los organismos nacionales que operan en las regiones de Río Negro y que responden a su designación .
Precisamente Darío Berardi, el titular de la UCR, censuró públicamente la ausencia de los delegados nacionales, principalmente del Alto Valle, en tareas proselitista y de apoyo a los candidato del Cambiemos en los comicios municipales de Villa Regina. Hasta ahora nadie se dió por aludido.
Se desconoce el aporte que puede realizar en estos menesteres y otros similares el interventor del PRO, Ernesto Braun, radicado en Chubut, distante al parecer de la problemática rionegrina.
Wisky tiene vínculos con los intendentes de los distintos orígenes partidarios, pero según afirman, se produjeron cortocircuitos con algunos de Cambiemos, entre ellos Aníbal Tortoriello de Cipolletti y José Luis Foulkes de Viedma.
Se sabe que Tortoriello solicitó la renuncia de funcionarios comunales amigos de Wisky comprometidos con su proyecto político, y homogeneizó los equipos de funcionarios en torno a idénticos objetivos. Por su parte el lord mayor capitalino no olvida la falta de participación que le asignaron cuando se decidió la designación de los delegados federales.
Ahora se ha quejado en voz alta de que Wisky realiza tareas oficiales en Viedma de las que se notifica por los medios, que tampoco visita en su despacho al intendente y olvida participarlo tal como sucedió hace muy poco en Bahía Creeck donde el diputado nacional asistió a la colocación de una antena de comunicación.
Hay sectores del PRO que atribuyen a Wisky una conducción de muy escasa convocatoria a quienes no son de su cercanía.
Al respecto una última novedad es la reciente creación de una línea interna denominada “7 de abril” cuyo presidente es Carlos Aristegui, el ex candidato a intendente de Bariloche, para apoyar la nominación de Tortoriello como candidato a gobernador y plantear la lucha interna por la presidencia del orden provincial.
El tercer dirigente perteneciente a la UCR con proyección provincial es el jefe comunal de Viedma José Luis Foulkes, muy cercando colaborador del fallecido intendente Jorge Ferreira, a quien reemplazó en el cargo completando el período de gobierno que quedara inconcluso y después definitivamente por un nuevo período completo al resultar ganador de las elecciones del 2015.
Foulkes se ganó un lugar al resultar triunfador en las elecciones internas por la precandidatura a intendente del 2013 , triunfando sobre dirigentes radicales tradicionales como Mario De Rege, Fernando Chironi y Bautista Mendioroz, entre otros, sentando así un novísimo antecedente.
El hecho de no haber pertenecido a la maquinaria comiteril o a las históricas “trenzas” petrificadas del radicalismo, favorecieron su libertad de acción frente a los agrupamientos meramente sectoriales, desprovistos de visión de conjunto y a los reales intereses del partido..
Foulkes, al igual que Tortoriello, no quiere tutelas ni presiones, y está forjando su propio camino tanto en los más altos niveles de la UCR, como en el centro de las decisiones en el gobierno central.
En Buenos Aires, donde es considerado, por las suyas consiguió fondos para obras públicas en Viedma, y excelentes contactos políticos entre los más empinados “boinas blancas”, entre ellos el propio presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, actual gobernador de Mendoza.
El jefe comunal de Viedma es un dirigente que apareció ente la consideración de la opinión pública en el momento más difícil de la UCR, cuando fue desalojada del poder transcurridos casi 30 años..
Foulkes es uno de los dirigentes que están alineados en el esquema de una renovación partidaria imprescindible, que en alguna medida comenzó a llevarse a cabo, pero quedó a mitad de camino y todavía quedan en la superficie y en los repliegues de la estructura partidaria -como sucede actualmente en su plana mayor- figuras que tienen un alto porcentaje de rechazo por parte de la sociedad.
Precisamente hay afiliados que estarían considerando impulsar la convocatoria a elecciones para elegir nuevas autoridades a fines de año y presentarse a internas si corresponde, teniendo en cuenta que Darío Berardi pretende -como se dice -ejercer la futura presidencia del comité provincia por otros dos años, contando con el apoyo de Daniel Sartor.
En los corrillos del comité radical capitalino también se le atribuye ese objetivo a los ex-funcionarios provinciales Germán Jalabert y Fernando Grandoso, entre otros dirigentes, quienes constituyeron una nueva agrupación partidaria denominada “Raúl Alfonsín” para militar activamente en la vida interna del radicalismo como anunciaron en las redes sociales.
Pero volviendo a Foulkes, por haberse transformado en un punto de referencia en la capital de la provincia , su inobjetable trayectoria partidaria y su perfil de funcionario, reúne los requisitos que lo habilitan para haber asumido el compromiso de disputar el sillón de Castello y reclamar para ello el consenso de los afiliados de la UCR. Foulkes tiene ahora un año y medio por delante para redondear un importante conjunto de obras, algunas en marcha y otras a comenzar, desde” la conducción de un Estado presente y austero, sin deudas, con empleados y proveedores al dia”, como definió a su administración.
Le resta en estos meses que vienen proponer un sucesor que otorgue continuidad a lo que esta haciendo en la municipalidad y jugar con toda la fuerza el rol político que eligió. (APP)
