Viedma.- (APP) Desde la elección del gobierno de Mauricio Macri se puso en marcha todo el “ideario” neoliberal conocido. A poco más de un año los retrocesos económicos y sociales son notorios, a la vez que aumenta la represión estatal. Ya lo dijo Pierre Bourdieu, en todo neoliberalismo “cuanto más se reduce el Estado social, más aumenta el Estado represivo y penal, en parte para compensar los efectos del retiro del Estado social”.
El mensaje fue muy claro desde la asunción de Cambiemos: “poner en vereda” a los sectores populares que “creyeron” durante 12 años que tenían derecho a una mejor calidad de vida (“le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior», dijo González Fraga), asociar la pobreza y los inmigrantes a la inseguridad, atacar la política de memoria, verdad y justicia; desarmar los programas de derechos humanos; despejar las calles de las movilizaciones de protesta (protocolo de seguridad), encarcelamiento de Milagro Sala, persecución y campaña sucia contra Cristina en particular y el kirchnerismo en general, etc. Etc. Cuando hay aval desde el Estado a un accionar represivo (literal a veces desde el propio presidente Macri, como en sus justificaciones del encarcelamiento de Milagro Sala o cuando se refirió en su discurso en el Congreso a las amenazas al dirigente docente Roberto Baradel), las fuerzas de seguridad se sienten liberadas a actuar en forma desembozada y sin apego a la ley.
La “caza de mujeres” que se produjo a pocas cuadras de Plaza de Mayo después de finalizada la marcha masiva del 8M es un reflejo de esto, pero marca a la vez una profundización del esquema represivo. Un retroceso muy grave desde la recuperación democrática, porque mostró claramente la decisión política de “dejar hacer” para disciplinar, en este caso, al movimiento de mujeres, y a la vez disuasivo contra la movilización o protesta de otros sectores. Reprimieron y detuvieron sin justificación alguna a más de 20 mujeres policías uniformados pero sin identificación y hombres de civil. Fueron verdaderas razzias y se produjeron apremios en comisarías donde estuvieron detenidas más de 8 y 9 horas.
Están los testigos, los testimonios y algunas fotos y videos, con lo cual sería más que escandaloso que el congreso y la justicia no actuaran, porque estamos hablando de prácticas policiales prohibidas, más allá que poco se puede esperar de un oficialismo en el parlamento –con complicidad de algún sector “opositor”- que entre otras cosas ha justificado el encarcelamiento a Sala o de una justicia que en gran parte es la otra cara a la cobertura mediática en su persecución al kirchnerismo. ¿Con qué cara algunos dirigentes de Cambiemos pueden seguir rasgándose las vestiduras con su discurso sobre las instituciones, la república y el apego a la ley que supuestamente vulneraba el diablo populista?
Algunos testimonios:
Fernanda Nicolini: A la que se llevan como si la fueran a descuartizar (foto que reproduce hoy Página 12) es mi hermana Jose Nico, fotógrafa de Rumbos y Página 12. Reproduzco acá lo que pudo contarme, todavía en estado de shock y después de haber testificado: «Estaba con un grupo de amigas, varias fotógrafas, comiendo una pizza a dos cuadras de la plaza. Yo venía de la redacción de Página, me había ido temprano de la marcha para poder bajar las fotos. Algunas esperábamos que parara de llover, otras hacían planes para ir a una fiesta cuando de pronto cayó una patota de canas al grito de circulen, circulen. No nos dieron tiempo a nada que agarraron de los pelos a una (Laura Arnés) y la empezaron a arrastrar por la calle y a gritarnos negras de mierda, putas del orto. Yo me metí para que no se la llevaran y me agarraron entre cuatro y me empezaron a arrastrar. En un momento les dije que me dejaran caminar, que se me estaba haciendo mierda el equipo de la mochila. Me soltaron y empecé a gritar histérica y no sé cómo ni por qué me dejaron ir. Te lo cuento y todavía tiemblo. Nunca en mi vida viví una violencia de este tipo».
Marta Dillon: Anoche, mientras corríamos a la comisaría donde habían llevado a las compañeras a las que salieron a cazar con brutalidad, nos cruzamos con una ambulancia con tres chicas heridas y asustadas. Nos abrazamos, lloraban, no entendían xq las habían golpeado, una de ellas no podía abrir los ojos de lo inflamados q los tenía. Le di un beso y los labios me ardieron por los restos del gas pimienta. Me pidió q le escriba hoy y los nervios me hicieron olvidar su nombre de Facebook. Ojalá este post me ayude a encontrarla y saber q está bien. Acá estamos las compañeras, para nosotras. La Ufem y Procuvin están recibiendo denuncias y testimonios sobre la persecución y reprensión de anoche en Perón 661. Por favor, esto no tiene q quedar impune, esto es violencia institucional y machista. No van a detener nuestra rebeldía. Vamos compañeras, entre nosotras nos acuerpamos.
Sabrina Cartabia Groba (abogada): Siguieron levantando pibas al voleo de paradas de colectivo.
Laura Arnés (periodista que pasó la noche encarcelada): Directamente fuimos víctimas de una razzia policial. Creemos que llegó la orden de llevar detenidas mujeres por algo que estaba pasando en la Catedral, pero nosotras no sabemos qué estaba pasando porque estábamos a tres, cuatro o cinco cuadras de los eventos. Hacía dos horas que estábamos cenando.
Otro testimonio menciona que «nos tuvieron un rato en un camión con unas 20 personas, luego nos separaron a ocho y nos llevaron a la comisaría primera, de ahí trasladaron a una a la comisaría de Parque Patricios, nos revisaron, a una de las chicas la hicieron desnudar completa, la piba estaba con un ataque de nervios, la trataron súper mal, que si no se sacaba la ropa iban a venir entre cuatro y se la iban a sacar, de ahí nos trasladaron a otro lugar donde también nos revisaron, nos hicieron sacar la ropa y nos dejaron en celdas, separadas, súper sucias, sin papel higiénico, ni nada, no había lugar para dormir, nos ficharon, nos sacaron fotos y nos largaron recién a las 8, 8 y media de la mañana..».
En fin, detenciones masivas e indiscriminadas, accionar represivo policial ilegal, criminalización de la protesta, un mensaje claro en momentos en que se conoce el crecimiento brutal de la pobreza y la indigencia: la derecha no da trabajo, reprime. (APP)
