Viedma.- (APP) «Pienso que la intervención dispuesta por las autoridades nacionales del PRO en este tiempo electoral es inoportuna, pero hay que mirar para adelante a partir de que se haga una convocatoria para todos y se pueda iniciar la reconstrucción del partido que hasta el momento adolece de un serio problema de crecimiento y consolidación”. Así lo expresó a APP el abogado viedmense Pedro Casariego, uno de los dirigentes radicales incorporados al “macrismo” y protagonista de la asamblea partidaria realizada en Dina Huapi, que posteriormente provocó la intervención federal.
Manifestó conocer personalmente al interventor Enrique Braun, a quien calificó a “como un dirigente muy comprometido con el proyecto político del presidente Mauricio Macri” y confía que tendrá un positivo desempeño en sus actuales funciones en la provincia e incentivará un proceso de crecimiento en el PRO rionegrino.
Con respecto a la actual situación del PRO indicó que se debe poner de pié al partido “potenciarlo y comenzar a sentar las bases para fortalecerlo ya que en Río Negro se falló en la afiliación y hay muy poco que mostrar en sus aspectos organizativos”.
“No se supo o no se pudo convocar a sus adherentes y simpatizantes en una espacio que los contenga y comprometa”, consignó.
Atribuyó ese diagnóstico a que «hemos fallado los dirigentes, aunque el grado de responsabilidad no es para todos igual”.
Señaló que “hay que charlar, discutir y consensuar con los distintos sectores del partido, pero en el diálogo franco y no por teléfono o correo electrónico, trabajando desde abajo hacia arriba”. «No podernos aceptar ni acostumbrarnos a un funcionamiento castrense o a los personalismos exagerados; el PRO es ideológicamente democrático», dijo.
En otro momento del diálogo con APP sostuvo que la clave del proceso que viene es “una convocatoria amplia y la consigna de la construcción del PRO como una herramienta política respetada y eficiente”.
En cuanto a las causas que decidieron la intervención federal, subrayó que «una de ellas ha sido la inmovilidad por la falta de trabajo político cuyas pruebas están a la vista: no pudimos conformar el PRO ni Cambiemos y estaremos ausentes en las elecciones municipales de abril y mayo en la provincia».
Con respecto a lo que sucedió en la asamblea de Dina Huapi, Casariego sostuvo que «valió la pena a pesar de quienes sabotearon su realización.
«Alli se decidió constituir la coalición Cambiemos con la UCR y otras fuerzas partidarias y se crearon comisiones de trabajo”, acotó.
Ante la alternativa que el diputado nacional Wisky sea en la práctica el interventor alterno en la provincia, manifestó no tener constancia de esa probabilidad, “pero en caso de que lo sea debe reconocer que es parte del problema y no un árbitro imparcial y objetivo y es lo mismo que esa función la cumpla Juan Martín.”
Enfatizó que “ellos son militantes rentados” y propuso la designación de un triunvirato de conducción “en el que tendría que figurar Aníbal Tortoriello, el intendente de Cipolletti”.
Al opinar sobre las elecciones en Río Negro, apuntó que al no participar el PRO “hay que ayudar a los radicales que son nuestros aliados en el orden nacional porque competirán con el Frente para la Victoria”.
Destacó la buena relación entre Macri y el gobernador Alberto Weretilneck y consideró que para la elección de diputados nacionales es necesario seguir la estrategia que el PRO llevará adelante, asegurando que los candidatos jueguen sus fichas en Río Negro. (APP).-
