Viedma.- (APP) El gobierno nacional convocó para este jueves 2 de noviembre a todos los gobernadores y al jefe de gobierno porteño para analizar temas fiscales e impositivos, según confirmó Humberto Schiavoni, presidente del PRO, días atrás.
Se sabe que el gobierno de Mauricio Macri salió fortalecido de las elecciones legislativas del 22 de octubre último, ya que ganó en 13 provincias, entre ellos los distritos más populosos, y va a aprovechar esto para tratar de concretar su agenda, un paquete de reformas vinculada a lo laboral, previsional y tributario.
Para esto es clave el acuerdo con los gobernadores, la principal llave en la que basa Cambiemos su estrategia para avanzar en esos cambios que apuntan fundamentalmente a revertir las cuestiones macro de la economía que todavía no dan nada bien después de dos años de gestión, sobre todo el déficit fiscal, y así allanar un escenario favorable para el 2019.
Para el macrismo hay que achicar el gasto estatal y encarar las reformas que el establishment califica de estructurales, porque de esa manera se favorecerá la inversión, los llamados “brotes verdes”, y la actividad empresarial, y a partir de allí, de a poco los beneficios irán “al conjunto de la población. La teoría del derrame que ya se puso en el tapete en los 90.
El problema es que las provincias no la vienen pasando bien, la mayoría tuvo que acudir al endeudamiento de corto plazo para cubrir los gastos corrientes, con lo cual no quieren resignar recursos, ni con el Fondo del Conurbano –donde la judicialización de provincia de Buenos Aires se basa en aumentarlo a costa de recursos del resto de las jurisdicciones-, ni con las modificaciones tributarias que prevé Nación. Tampoco quieren avalar a libro cerrado reformas que compliquen aún más la situación social y la economía real de sus jurisdicciones.
Precisamente, en función de la convocatoria de la administración nacional, los gobernadores de la oposición se reunieron en las últimas horas en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), y allí quedó en evidencia que por más que Cambiemos haya conseguido un fuerte aval electoral para avanzar en su programa, desde las provincias no se permitirá alegremente un recorte de sus ingresos.
Participaron del encuentro los gobernadores Juan Manzur (Tucumán), Sergio Uñac (San Juan), Juan Schiaretti (Córdoba), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Sergio Casas (La Rioja), Omar Gutiérrez (Neuquén), Gildo Insfrán (Formosa), Miguel Lifschitz (Santa Fe), Hugo Passalacqua (Misiones) y Domingo Peppo (Chaco), los vicegobernadores José Neder (Santiago del Estero) y Miguel Isa (Salta), Catamarca y San Luis estuvieron representadas por funcionarios de segundo nivel, y también se sentó en la mesa el jefe del bloque de senadores del PJ-FpV, Miguel Pichetto, quien hace de nexo con el gobierno central fruto de sus buenas relaciones en el Senado.
Respecto al Fondo del Conurbano, los mandatarios decidieron de conjunto la postura de no ceder recursos. Éste es un punto que hasta ahora se presenta de difícil resolución. Todas las partes coinciden que debería llegarse a un acuerdo político, más allá que el tema se encuentre a resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero el gabinete nacional respalda la demanda de la gobernadora Vidal de aumentar el Fondo y no se le ve con intención de suplir los recursos que tendrían que resignar el resto de las provincias con dinero proveniente de las arcas nacionales. Y no es poco dinero, son unos 50 mil millones de pesos.
Manzur dijo al final de la reunión precisamente que las provincias “no están dispuestas a resignar ni un solo peso de lo que le corresponde a las provincias. El 58 por ciento es para la Nación y sólo el 42 por ciento para la provincias, y eso lo tenemos que revertir porque se hace inviable”. No obstante, Uñac expresó que los gobernadores están “dispuestos a dar una discusión” sobre el Fondo pero aclaró que “hace falta una convocatoria a los cuadros técnicos”.
En el resto de los temas que hay que abordar en la agenda Nación-Provincias se presenta en principio el tema central de quién resigna recursos. Los gobernadores coinciden con el presidente Macri que hay una “excesiva presión impositiva”, pero las bajas que propone la administración nacional, como en Ingresos Brutos, impactarían negativamente en los recursos provinciales, con lo cual habría que buscar mecanismos de compensación.
En este marco se planteará conformar una mesa de diálogo y allí los gobernadores presentarían algunas propuestas “con una mirada federal, de crecimiento y no de ajuste”.
Lo cierto es que el gobierno nacional, como hemos dicho, no tiene una situación fiscal fácil como para estirar en el tiempo este debate sobre las reformas que quiere aplicar y, obviamente, plazos más largos le pueden diluir el poder político fortalecido en las urnas. Como reconoció el presidente Mauricio Macri, si no se baja el déficit fiscal, “se va a seguir tomando deuda”. Y el endeudamiento tampoco se puede estirar indefinidamente, ya que se puede llegar a un cuello de botella similar a lo vivido en un pasado no tan lejano, como en el 2001, como alertó un economista “del palo” del gobierno nacional, José Luis Espert.
De allí que el mandatario nacional, en tren de apurar los cambios que se proponen, dijo al día siguiente de las elecciones que la Argentina ingresó “en una etapa de reformismo permanente” y que “no tiene que tenerle miedo a las reformas”.
En síntesis, por el lado de la lógica económica, no se visualiza claramente cómo se puede llegar a un acuerdo entre la necesidad “de ajuste” que plantea el macrismo, con el margen nulo que tienen las provincias de resignar recursos. Pero es verdad que la lógica política coloca a Macri con un escenario más favorable para imponer su visión a los gobernadores.
Como hemos señalado, Cambiemos salió fortalecido de los comicios del 22 de octubre, en cambio los gobernadores peronistas no. El peronismo ya estaba dividido antes del 22 en su estrategia electoral y ahora se encamina a un quiebre formal.
La expresidenta Cristina fue una de las peronistas más votadas, a pesar de perder contra Cambiemos, pero la mayoría de gobernadores peronistas necesitan llevarse bien con la Casa Rosada y no quieren confrontar con el modelo como pretende la electa senadora. Esto se expresará seguramente en una ruptura del bloque peronista de senadores y en la formación de dos espacios políticamente distintos.
Hay gobernadores peronistas que iniciaron su ciclo también con Macri, en el 2015, y aspiran como el presidente a quedarse por ocho años, con lo cual los une un mismo objetivo.
Los gobernadores justicialistas de Córdoba, Entre Ríos, Salta y Chaco, entre otras provincias gobernadas por peronistas, van a fundamentar que deben llevarse bien con el gobierno nacional porque en sus jurisdicciones perdieron, hubo una mayoría del electorado que le dio el triunfo a Cambiemos.
En este campo de la lógica política entonces el gobierno nacional se ve confiado que puede imponer sus reformas y que el 2018 “será el año de Mauricio Macri”, como dicen sus adláteres. Habrá que ver cómo evolucionan los acontecimientos. Si uno pone la mirada hacia atrás en la historia, desde la recuperación democrática de 1983 hasta la actualidad, salvo con De La Rúa, todos los gobiernos ganaron su primera elección legislativa, pero después fue dispar la evolución hacia las generales posteriores. En política nunca nada está escrito. (APP)
