Viedma.- (APP) – Aquella calurosa tarde del 23 de febrero de 1947 no fue un obstáculo para que 183 productores agropecuarios se dieran cita en la Sociedad Española, tras la prédica de la Comisión Provisoria.
“Las primeras reuniones habían tenido como epicentro al Hotel Percaz. Los propulsores de fundar una cooperativa eran la gente del Instituto de Colonización y Jaimes Sarandón, administrador de Tierras Fiscales. Muchos hombres de campo, como mi padre, deseaban independizarse del comercio de ramos generales. En esos años era difícil porque el chacarero pudiente no intervenía en estas convocatorias y el no pudiente estaba enganchado en las fuertes casas de comercio que había en Patagones: Malaspina, Pozzo Ardizzi e Imperiale”, recuerda Fulgencio José Goyénola, hijo del primer presidente de la naciente entidad.
De la primera reunión preparatoria, previa a la fundación y celebrada el 12 de enero de 1947, se recatan los nombres de José A. Zabaleta, Enrique P. Fantón, Aníbal F. Zabaleta, Santos Zabaleta, Luis Percaz, Fulgencio Goyenola, Miguel Arrarás, Manuel Zabaleta, Miguel Percaz Armada, Julián Llambí, Bartolomé C. Carmody, Ignacio Nicolao, Alberto G. Rojas, Francisco Iturburu, Carlos Távoli, Raúl Mendioroz, Juan Urquiola, Hermeregildo Recondo y Enrique Castro.
En la convocatoria definitiva algunos chacareros habían llegado de la zona de Stroeder, otros de José B. Casás; también se sumaron de Cardenal Cagliero, del área cercana a Patagones y de la orilla opuesta al río, de la Provincia de Río Negro.
La gran mayoría eran arrendatarios u ocupantes de tierras pertenecientes al entonces Instituto de Colonización, entidad autárquica cuyo aporte importante y decisivo sirvió para posibilitar el arraigo de muchas familias rurales en distintas regiones del territorio bonaerense y fomentar la creación de Cooperativas Agrarias de Productores y Consumidores en sus colonias.
De allí la presencia del presidente-interventor- del Instituto Colonizador, José Tomás Sisterna, en este acto constitutivo; como así también del Administrador de Tierras Fiscales de Patagones, Filemón C. Jaimes Sarandón.
La asistencia del Gobernador de la Provincia de Río Negro, ingeniero agrónomo Miguel Roque Montenegro, le da jerarquía a la asamblea que, además, recibe con beneplácito al secretario de la gobernación rionegrina, Lino J. Frías; al presidente de la Asociación Ganadera de Patagones, José Mendioroz y al Comisionado Municipal doctor Carlos A. Tessari.
“Al ingeniero Montenegro se lo invitó porque era el deseo de los promotores unir a los productores de ambas márgenes del río Negro. De allí la denominación de “Patagones y Viedma”. Y se la llamó “Industrial” porque la intención era poner un molino harinero en la zona. Nunca se puedo concretar ese proyecto y quedó flotando hasta que se incorporó el frigorífico en la década del ‘80”, dice Goyenola.
A ellos se sumaron los gerentes de los Bancos Nación Argentina y Provincia de Buenos Aires, Francisco Guillermo Gazia y Abelardo F. García, respectivamente; director de la Chacra Expermiental, ingeniero agrónomo Cosme Massarente, y funcionarios del Instituto de Colonización, ingeniero agrónomo Sixto Vignan (Secretario General), doctor Julio Sager (Jefe Sección Cooperativas) y Félix Herrero (Secretario Privado de la Presidencia), y al Ayudante de la Administración de Tierras Fiscales, ingeniero Agrónomo Osvaldo M. Casamiquela.
La mesa cabecera es coronada con los integrantes de la Comisión Provisoria, Fulgencio Goyénola (Presidente), Enrique N. Fantón (Vicepresidente) y José Zabaleta (Secretario).
Inciada la asamblea se elige por unanimidad de votos a las autoridades que la coordinarán, responsabilidades que recaen en el Gobernador de Río Negro, Miguel Roque Montenegro, como presidente; y en Osvaldo M. Casamiquela y José Zabaleta, en la función de secretarios.
De todos los oradores sobresale el claro y contundente mensaje de Sarandón. Al ilustrar sobre las ventajas de esta asociación, indicaba en esa oportunidad: “Los asociados no se agrupan con la finalidad de realizar una buena operación financiera, sino de beneficiarse con la eliminación de intermediarios, convirtiéndose en distribuidores de sus propias necesidades de crédito. Para lograrlo no es necesario empezar con grandes capitales ni complejos estatutos, pero si es completamente imprescindible el amor de los primeros asociados por la empresa y su enérgica voluntad de llevarla a buen término…”
Tras el informe de la Comisión Provisoria se puso consideración de los presentes el Estatuto que regirá a la nueva sociedad, siendo aprobado por unanimidad.
