El buen peronista según perón/Por Jorge Castañeda

 

Valcheta.- (APP) EL RESPETO: Según el general  un buen dirigente peronista para ser respetado debe respetar a los demás. “El respeto es otra de las condiciones que debe tener un  conductor; debe inspirar respeto por el respeto que él guarde a los de más, que es la mejor manera der ser respetado. Un respeto cariñoso, pero respeto. Respeto en lo que el hombre tiene de respetable; porque algunos respetan las formas: yo soy partidario de respetar el fondo de las cosas y de los hombres”.

LA INTRANSIGENCIA. “El conductor político nunca es autoritario ni intransigente. No hay cosa que sea más peligrosa para el político que la intransigencia, porque la política es, en medio de todo, el arte de convivir y, en consecuencia, la convivencia no se hace a base de intransigencia, sino de transacciones. En lo que uno debe ser intransigente, es en su objetivo fundamental y en el fondo de la doctrina que practica. Pero debe ser alta y profundamente transigente en los medios de realizarla, para que todos, por su propio camino, puedan recorrer el camino que les pertenece. Ese proceder del conductor es lo que va haciendo paulatinamente su pedestal. El conductor político nunca manda; cuando mucho aconseja, es lo más que se puede permitir. Pero debe tener el método o el sistema necesario para que los demás hagan lo que él quiera, sin que tenga que decirlo”.

LA OBEDIENCIA: Dice Perón: “Para ser obedecido, nunca mandé nada que no se pudiera realizar. Y siempre cuando mandé traté de que lo que yo decía que se debiera hacer, fuera una cosa lógica, y que el hombre la hiciera con placer, no con violencia. Nadie es tan indigno y tan miserable que no merezca el respeto. Si uno respeta a todos, aún quizás al que no lo merece, ganas siempre el resto de los demás; así seremos siempre obedecidos, y seremos obedecidos con placer, porque la mejor disciplina de fondo es la disciplina del respeto”.

LA AUTOCRITICA: “La autocrítica es la que permite en rueda de amigos decir la verdad aunque no nos guste. La verdadera colaboración no es alabar siempre, sino señalar los errores, hablando un lenguaje claro de realidad, de verdad y de amistad. El verdadero amigo es el que aconseja, y si es el enemigo el que habla mal, es mejor que esté cerca. Decía Alejandro, cuando uno de ellos se iba a ir enojado: “Tú te quedas aquí. Prefiero que me critiques donde me conocen y saben que lo que dices no es cierto a que me vengas a criticar donde no me conocen”.

EL ÉXITO: “En el arte de la conducción hay solo una cosa cierta. Las empresas se juzgan por los éxitos, por sus resultados. Podríamos decir nosotros: ¡Qué maravillosa conducción!, pero si fracasa ¿de qué sirve?  En la conducción acierta el que gana y desacierta el que pierde. Y no hay otra cosa que hacer. La suprema elocuencia de la conducción está en que si es buena, resulta, y si es mala no resulta. Todas las demás consideraciones son inútiles”.

ENOJO: Dice Perón: “En política no hay porque enojarse, puesto que no se persiguen intereses personales. No hay que tomar las cosas a la tremenda, porque eso no conduce a nada”.

PASIONES: “El conductor debe estar lejos de la pasión. La pasión es, generalmente producto de un sectarismo. Cuando el que conduce se sectariza pierde la mitad de las armas que tiene para defenderse. Y cuando obedece a su pasión abandona la conducción de todos y ya no es un  conductor.

“Quienes quiera oír que oigan, quienes quiera seguir que sigan: mi empresa es alta y clara mi divida. Mi causa es la causa del pueblo, mi guía la bandera de la Patria”.

Está todo dicho.