El edificio de la Manzana Histórica de Viedma sufre graves problemas /Por Carlos Espinosa  

 

Viedma.- (APP) El edificio de la Manzana Histórica de Viedma sufre graves problemas, como consecuencia de su antigüedad y falta de mantenimiento. Sin ser un especialista en la materia este cronista se anima a advertir  que pueden producirse a corto plazo inconvenientes serios , que afectarían las actividades que se realizan en algunas de sus dependencias, sobre todo en la planta alta.

Es urgente que se efectúen reparaciones en el sistema de canaletas para los desagües pluviales, en el flanco noreste de la construcción cuyas ventanas abren hacia el patio interior. El agua de las últimas lluvias torrenciales, al no poderse canalizar adecuadamente por las canaletas  obstruidas por guano de palomas, se filtró por las paredes de la caja de la escalera y se produjeron desprendimientos de mampostería.

Sobre el frente de la calle Colón, debajo de la torre del reloj, a pocos metros de la esquina y justo por arriba del acceso principal, se pueden observar a simple vista una serie de grietas y mucha humedad acumulada en las cornisas. ¿No existe peligro de caída de materiales hacia la vereda?

La Iglesia Catedral, ubicada enfrente de la plaza Alsina dentro del conjunto de la Manzana Histórica, también sufre problemas de humedad en su nave central, muy cerca del altar mayor. Problemas similares afectan el Museo Cardenal Cagliero, con entrada por calle Rivadavia, donde se conserva la capilla donde oraba el  obispo que encabezó la primera misión salesiana en  la Patagonia.

Hay preocupación en las autoridades municipales en torno a estas cuestiones. Hace pocas semanas el presidente del Concejo Deliberante de la ciudad, Mario “Beto” Francioni, convocó a una reunión de representantes de las distintas entidades que funcionan en la Manzana Histórica, para compartir puntos de vista.

En una gestión conjunta de la secretaría de Cultura de la provincia, la Legislatura de Río Negro y el Obispado se concretó, en septiembre, un recital del grupo musical Vox Dei  con su versión de la Biblia, para juntar fondos que permitan al menos iniciar las tareas de reparación en el principal templo católico de la capital rionegrina.

La comisión directiva La biblioteca popular Bartolomé Mitre, instalada en la esquina de Colón y Rivadavia, en el conjunto de la Manzana Histórica, no es ajena a las inquietudes generadas por estas deficiencias del edificio. Su actual presidente, Miguel Calducci, le confió a este cronista que tiene un plan progresivo de trabajos –para la recuperación de un sector del primer piso- y procura gestionar financiamiento para esa obra.

Hace algunos años el rector de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), Juan Carlos del Bello, aseguraba contar con un  plan integral de restauración de todo el conjunto de edificios, y que se tramitaba la asistencia financiera del Estado Nacional. Cabe apuntar que, desde el año 2009, la UNRN ocupa espacios de la planta baja de la Manzana Histórica de Viedma, en donde funciona su biblioteca de la Sede Atlántica. Los anuncios de Del Bello parecen haber quedado olvidados por la actual gestión del Poder Ejecutivo de la Nacíón.

Además de las entidades ya nombradas –Obispado de Viedma, Museo Cardenal Cagliero, Biblioteca Mitre, biblioteca de la Sede Atlántica de la UNRN- también habitan las antiguas dependencias el Museo Tecnológico  del Agua y del Suelo (instalado desde 1986 en casi toda la planta alta),  el teatro La Lunera,  el radio club Valle Inferior y lo que quedó de la Fundación Ameghino (disuelta tras el fallecimiento de su alma mater, el investigador Rodolfo Casamiquela). Todos estos entes funcionan en el primer piso.

El Departamento Provincial de Aguas, del que depende el Museo del Agua, ha realizado varios arreglos parciales para evitar las filtraciones de lluvia.

El Vice consulado del Estado Plurinacional de Bolivia para la Patagonia ocupa una de las antiguas aulas del colegio, con puerta al patio de planta baja.

En el otro perfil de la planta baja, con ingreso por calle Rivadavia, se encuentran el Museo Gardeliano “Lisandro Segovia” y el Colegio de Arquitectos de Viedma.

El caso del museo dedicado a Carlos Gardel merece un capítulo aparte, en esto de los problemas de antigüedad y falta de mantenimiento que afectan a casi toda la Manzana Histórica, porque su actual emplazamiento  -en un amplio salón contiguo a la capilla de Cagliero, que fue totalmente refaccionado- significó la eficaz solución para la mudanza obligada de ese patrimonio de su sitio original (en el primer piso, junto al Museo del Agua) cuando las filtraciones de lluvia tornaron inhabitable ese sector.

Debe recordarse que el vecino viedmense Lisandro Segovia, coleccionista de discos, libros, revistas y recortes sobre Gardel, donó su rico patrimonio a la ciudad, en1992 , a cambio del compromiso municipal de  preservarlo y ponerlo en exhibición.

Otra situación singular se da con el Colegio de Arquitectos, que recibió el beneficio de acondicionar y hacer uso de un amplio espacio de la Manzana Histórica, a cambio de la obligación de ejecutar la obra de recuperación de la antigua capilla del Colegio de María Auxiliadora.

Ese compromiso se ha cumplido parcialmente y el Ejecutivo Municipal ha emplazado a la institución para que devuelva esas instalaciones.

El presente y el futuro de todo el conjunto de la Manzana Histórica, que también comprende la casa parroquial y la sede del Obispado de Viedma, a ambos lados de la Catedral, sobre calle Yrigoyen, están amenazados por el creciente deterioro de sus instalaciones. Téngase en cuenta que la parte más antigua, sobre Colón y Rivadavia, fue construida hace más de 130 años; y que el sector más moderno –el del Obispado, en esquina de Yrigoyen y Álvaro Barros- ya cuenta con más de 70 años de uso; y en todos los casos sin mantenimientos importantes.

La conservación de los emblemáticos edificios, y la necesaria intervención reconstructiva de ellos, no son los únicos problemas que debe resolver la Municipalidad de Viedma.

Un poco de historia

La Institución Salesiana San Francisco Javier, comúnmente llamada ‘congregación salesiana’, en cumplimiento del mandato evangelizador y educativo de Don Bosco  estableció en Viedma su cabecera regional en 1880; y poco después arrancó la construcción de su magnífico complejo, donde se instalaron el Vicariato Apostólico, el colegio para varones, la escuela para niñas (de la orden de María Auxiliadora), y la escuela de artes y oficios, cada uno con su propio internado; además de la torre con reloj y observatorio meteorológico.

Las obras estuvieron totalmente concluidas en 1897, y la solidez de sus bases quedó demostrada un par de años después, cuando todo el conjunto resistió los embates de las aguas desbordadas del río Negro y la laguna El Juncal, en la inundación de 1899.

Hacia fines de la década de los ’60 el enorme edificio empezó a despoblarse. Mucho antes las monjas se habían instalado con su propio edificio, en Álvaro Barros y Güemes; y en esa época el colegio San Francisco de Sales se mudó –ya sin pupilos- a la quinta salesiana sobre la avenida Costanera.

La conducción salesiana,  siempre con base en Italia,  en los años ’70 decidió desprenderse de esa propiedad. Desconociendo que esas tierras le habían sido otorgadas por el Estado Nacional, con la finalidad de levantar escuelas y templos y no para hacer negocios inmobiliarios, puso en venta primero la esquina de Yrigoyen y Colón, y después todo el lateral sobre Colón que incluyó el espacio abierto del patio.

La parte central del edificio, desde la esquina de Colón y Rivadavia hacia la mitad de cuadra,  afortunadamente fue cedida al pueblo de Viedma en el año 1986, a través de un convenio entre los salesianos y la Comisión Ejecutiva del Bicentenario. Poco después la Biblioteca Mitre y el Museo del Agua y del Suelo se instalaron en parte de esas dependencias.

En ese mismo 1986, al socaire del proyecto de traslado de la Capital Federal a Viedma y Carmen de Patagones, la Secretaría de Cultura de la Nación declaró como Monumento Histórico Nacional al conjunto de edificios formado por la Iglesia Catedral, la ex Capilla del Colegio María Auxiliadora, el ex Colegio San Francisco de Sales y el Obispado.

Hacia 1992 el lateral de calle Colón y el patio interior del ex colegio San Francisco de Sales fueron adquiridos a los salesianos por el abogado y empresario Tomás Armando Rébora.

Pasaron los años y anidó en la comunidad viedmense  la urgencia por contar con la propiedad y el manejo integral de todo el edificio  -salvo la esquina de Yrigoyen y Colón- a los fines de desarrollar actividades culturales de diverso orden, con el aprovechamiento de  las antiguas aulas y el sector del patio.

Se procuraba, al mismo tiempo, evitar que una eventual inversión  de propiedad privada desnaturalizara todo el conjunto de la Manzana Histórica; ya agraviado por el bloque erigido en la mencionada esquina sin conservar ningún estilo amigable con el resto.

El tema fue analizado en una audiencia pública, realizada el 14 de mayo de 2008, y pocos días después el Concejo Deliberante dictó la ordenanza que declaró “de interés municipal a los fines de su expropiación, el inmueble identificado catastralmente como 18-1-A-276-12B, en su carácter de monumento histórico de la Ciudad de Viedma”.

En correspondencia con esta norma municipal la Legislatura de Río Negro, discutió y sancionó el 27 de junio de 2008 la ley que ratificaba esa expropiación, luego promulgada bajo el número 4336 el 10 de julio de ese mismo año.

Pero han transcurrido más de ocho años y la expropiación no se concretó, dado que el propietario judicializó la cuestión, primero con un recurso por la supuesta ilegalidad de la ley y luego por objeciones al precio ofrecido por la compra estatal. Todas estas cuestiones jurídicas han demorado la ejecución de una decisión acertada, y también dificultan aún hoy la adopción de las medidas necesarias para resolver los problemas de infraestructura descriptos al principio de esta nota.

Si estas complejidades judiciales no se allanan –para que la expropiación quede en firme y la Municipalidad tenga pleno derecho sobre la totalidad del edificio- tal vez pueda ser demasiado tarde para el comienzo de las obras de recuperación y restauración de la emblemática Manzana Histórica de Viedma.