El único voto que sirve/Por Claudio García

 

Viedma.- (APP) El único voto que sirve el domingo es a Unidad Ciudadana en provincia de Buenos Aires –porque la percepción política de quién gana la elección nacional la da ese distrito- y sus equivalentes en el resto de las provincias, como el FpV aquí en Río Negro.

La única herramienta política capaz de poner un freno a los impresionantes retrocesos producidos desde que el neoliberalismo se volvió a enseñorear en el país con la asunción de Cambiemos, sigue estando en la expresidenta Cristina y en la alianza de partidos que sustentó al kirchnerismo durante 12 años, con eje en el peronismo.

Se trata de votar en defensa propia, porque no hay un solo indicador económico y social que haya mejorado desde diciembre del 2015, al contrario, basta ejemplificar con el desempleo, se pasó del 5,9% con Cristina al 9,2% de acuerdo a datos oficiales en el primer trimestre de 2017 en todo el país, y más sensible en algunos conglomerados urbanos, como el Gran Buenos Aires con el 11,8%.

Como una clara muestra de adónde apunta el modelo neoliberal, durante el último año y medio se creó un puesto de trabajo en el sector primario por cada 15 destruidos en la industria, de acuerdo a un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, en base los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino, informados por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. La contracara del modelo nacional y popular que apuntó a reindustrializar, incorporar valor agregado a la producción primaria, fortalecer el mercado interno, entre otros.

Uno no sabe si reír a llorar cuando Macri dice, sin ningún dato real que lo fundamente, que el país está arrancando, y la verdad que asusta cuando dice que vamos a un mejor futuro, porque con un endeudamiento de 100 mil millones de dólares –el más grande en tan corto tiempo de la historia-, un modelo que además copian las provincias para costear gastos corrientes, uno no puede imaginar más que un mañana desastroso para nuestros hijos y varias generaciones. Hay muchas similitudes con las políticas económicas de Martínez de Hoz en la dictadura y de Domingo Cavallo en el Menemismo, con lo cual no hay que ser muy genio para darse cuenta que si seguimos así vamos a repetir la misma historia o probablemente será peor.

Los retrocesos institucionales, la regresión como política de Estado en los derechos humanos, la represión de la protesta social y la superación de cualquier límite democrático por parte de las fuerzas de seguridad estatales, son  cuestiones esenciales que no se pueden admitir y que también merecen una dura respuesta con el voto. La desaparición de Santiago Maldonado de la que sería responsable Gendarmería nos trae a la memoria la etapa más oscura del país y ya antes la detención arbitraria e ilegal de Milagro Sala ha sido una muestra clara de todo esto, de graves violaciones a los derechos humanos en esta era del macrismo.

Sólo el accionar del partido mediático, la manipulación y mentira permanente de las noticias por parte de los grupos comunicacionales hegemónicos, la persecución y estigmatización sin precedentes en tiempos de democracia contra el kirchnerismo, pueden explicar que todavía Cambiemos haga una elección respetable o incluso gane en distritos importantes.  Sin los mecanismos de enajenación y sujeción de las conciencias –que muchos legitiman definiéndolos en forma suave como márketing- indudablemente Cambiemos tendría una derrota catastrófica.

Igualmente uno siempre apuesta al peso de la verdad, las mejoras reales y los derechos ganados en 12 años de kirchnerismo, “el mensaje de la heladera, más que el del televisor”, como ironizó con verdad un legislador rionegrino. Que como dijo Cristina, la gente evalúe con sencillez si hoy está mejor o peor que en el 2015. Si es así, el único voto que sirve se multiplicará mayoritariamente en las urnas el próximo domingo y, por fin, tendremos esperanza que verdaderamente en no mucho tiempo podamos volver. (APP)