Viedma.- (APP) -Por Omar N Livigni- “Como argentino no puedo mirar indiferente el progreso intelectual del país entero, con abstracción de las poblaciones patagónicas abandonadas a su suerte, cuando requieren el soplo de la nacionalidad, ante el grave problema del crecido número de extranjeros que la pueblan, sobre todo en la cordillera de los Andes, donde sólo los funcionarios son argentinos”. Esta frase, algunas de cuyas consideraciones han tenido vigencia durante muchos años y hasta hace relativamente poco tiempo, fueron pronunciadas por el Ing. Eliseo Schieroni el 17 de febrero de 1917 y constan en el acta constitutiva de la Escuela Normal Mixta, la primera de su tipo en la Patagonia, con sede en Viedma, que fundara y dirigiera hasta su muerte, acaecida tres años después.
La creación de ese histórico y recordado establecimiento educacional -desaparecido después en la década del 70 debido a las pésimas políticas del ministerio del rubro en esa época- obedeció a la profunda vocación de Schieroni y otros hombres de su generación de nacionalizar el sur, hasta ese momento sólo virtualmente argentino. Aquella escuela nació con el destino de formar maestros que llevaron al abecedario desde el río Colorado hasta el Estrecho de Magallanes, en la soledad de los extensos y ricos territorios que prácticamente recién se habían incorporados a la Nación efectivamente, con la creación de la gobernación de la Patagonia en 1879.
Ahora , en los prolegómenos de celebrarse la fundacion del centésimo aniversario del histórico establecimiento educacional , es importante recorrer rápidamente la biografía de uno de sus más destacados impulsores y emblemático director .
Schieroni, después de abandonar San Juan -su provincia natal-, egresó como Ingeniero Civil en la Universidad de Buenos Aires y compartió el fragor de las luchas políticas apoyando la federalización de Buenos Aires enrolándose en el ejército nacional. Posteriormente viajó a Mendoza integrando la misión Olascoaga a la cordillera en su carácter de oficial auxiliar. Luego, contratado por el gobierno nacional, efectuó trabajos de mensura y relevamiento en Chaco y Formosa, y tareas similares en La Pampa. En el año 1894 arribó a Viedma, entonces un pequeña comunidad, que pese a haber sido recientemente designada capital del territorio nacional de la Patagonia no era más que un villorio abandonado de las previsiones de los poderes públicos.
Tuvo aquí una muy destacada actuación durante la gran inundación de 1899, dirigiendo primero las obras de defensa del poblado por el desborde del río Negro, y ocurrido el desastre, las tareas de reconstrucción de lo arrasado por las aguas.
Prácticamente destruida Viedma, la capital fue trasladada a Choele Choel y sus acciones y gestiones fueron determinantes para que el gobierno nacional dispusiera restituir su jerarquía a la ciudad que había formado parte del fuerte fundado por los expedicionarios españoles en abril de 1779.
Simultáneamente su espíritu realizador lo llevó a realizar los relevamientos, delineaciones y planimetrías de Choele Choel, Bariloche y Lamarque.
Pero indudablemente su obra más querida y perdurable fue la creación de la Escuela Normal Mixta de Viedma que fundara en colaboración de los salesianos en 1917. La institución que llevó el nombre del fundador cumplió un papel trascendente y posibilitó que durante muchos años centenares de docentes egresados de sus aulas acercaran los beneficios de la educación, como vínculo integrador a las apartadas regiones de la Patagonia, donde como decía había que hacer llegar el soplo de la nacionalidad.
Era un poco aquello que preconizara en 1900 como un deber Ricardo Rojas al decir “…. la escuela nacional tendrá que ir como las fortificaciones y el ejército a las fronteras ahora abandonadas, cuando con gran visión vislumbro en gran medida los actuales problemas existente sobre todo en el flanco sur, ante la falta de habitantes que contribuyan al afianzamiento de nuestra soberanía”.
Por eso hoy, a la distancia, es posible valorar en toda su dimensión la epopeya individual del ingeniero Schieroni y de otros hombres como él, auténticos pioneros que anticiparon el futuro de esta inmensa geografía sureña. (APP)
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