Viedma.- (APP) A pocos días de vencer el contrato con el Banco Patagonia, como agente financiero rionegrino, veo como toda posibilidad de volver a tener un banco provincial que piense en nuestro genuino desarrollo se disipó porque en el oficialismo primó la debilidad y el desinterés.
El Estado rionegrino perdió un vital instrumento para la inicial recuperación de soberanía financiera y pensar, en un futuro no muy lejano, con una banca pública rionegrina que nos identifique y retome fundacionales objetivos. El oficialismo decidió eliminar, a último momento del Pliego de Bases y Condiciones para la licitación pública nacional de la entidad bancaria, la cláusula de “opción preferente”.
La opción preferente significaba que, en el caso de que la provincia diera su conformidad expresa al adjudicatario para vender parte o la totalidad de sus acciones durante la vigencia del contrato, el Estado rionegrino tenía el derecho prioritario para su compra, en las mismas condiciones de venta establecidas para terceros.
La provincia debía manifestar por escrito su intención de comprar parte o la totalidad de las acciones, en un plazo no menor a sesenta días desde que diera tal autorización y si no lo hacía expresamente dentro de ese plazo, el adjudicatario entendía que la provincia de Río Negro renunciaba a ese derecho. Resultaba de tal envergadura esa cláusula, que ante el incumplimiento de la misma podía sancionarse con la rescisión del contrato.
Un gobierno serio, previsible y competente no hubiese tomado tal definición porque un año antes promovió la sanción de la ley 5041, creando una comisión legislativa mixta de análisis para la creación del banco provincial de Río Negro aunque no existió la voluntad de que aquella prospere. Un banco de y para los rionegrinos hubiese sido un elemento clave del desarrollo provincial y fundamentalmente, de apoyo a los sectores productivos.
Esa comisión se integraba por un total de diez miembros, cinco designados por el Poder Ejecutivo y cinco legisladores y presidida por el gobernador o quien designara. El funcionamiento era por ciento veinte días y debía determinar la viabilidad de la creación de la entidad bancaria; elevando a la Legislatura una iniciativa de ley que le faculte al Poder Ejecutivo la creación del Banco de la Provincia de Río Negro para transformarse en el agente financiero en los términos del artículo 92º de la Constitución Provincial. Asimismo, se fijaba que el Estado rionegrino debía mantener como mínimo el 51% del capital accionario y los inversores privados se ajustarían a lo establecido en la ley de sociedades y lo que fijare el estatuto.
La banca publica, en todo Estado pensado a largo plazo, es una herramienta primordial para el fomento y desarrollo económico y social de una provincia, región o país, que busca fortalecer las fuerzas productivas, los prestadores de servicios, las PYMES, las economías regionales, entre otras.
Una banca pública debe observar todas las regulaciones de la actividad y, a diferencia de la privada, no tiene como único fin la maximización de sus beneficios.
Con el pliego aprobado, fácticamente, todos los caminos conducen al actual agente financiero pero, lamentablemente, se desestimaron en el debate, las consideraciones de la oposición en relación a las informaciones que dan cuenta que el Banco Patagonia sacó a la venta un considerable paquete accionario, -18,6% de la familia Stuart Milne y 58,97% del Banco Do Brasil- y unos de los bancos que ha mostrado interés es el Agricultural Bank of China, el cuarto banco más grande del mundo.
Ante tal situación, la aprobación alcanzada en el parlamento rionegrino se transforma en facilitadora de la recapitalización de activos del actual agente financiero y consecuentemente, fortalece el valor accionario ante la eventual venta de las mismas. El oficialismo gobernante ha producido la más indigna renuncia e inició la agonía de un sueño rionegrino: recuperar en el mediano o largo plazo la banca pública provincial.
* Presidente del bloque de legisladores del FpV de Río Negro
