Hacia la renovación de los partidos y los dirigentes/Por Omar Nelson Livigni

 

 

Viedma.- (APP) Si bien las elecciones primarias de agosto venidero que desembocarán en la definición final de octubre, seguramente con proyección hacia el 2019, tienen importancia para la nueva composición de  la Cámara Baja del Congreso nacional, forman parte además de un proceso de reformulación política que todavía no ha culminado y que tuvo comienzos con la elección del presidente Raúl Alfonsín en1983.

Desde aquella fecha hasta hoy los rionegrinos en particular y los argentinos en general estamos viviendo un camino de aprendizaje hacia una democracia plena,  en la búsqueda de una nueva clase política que interprete la demanda de una sociedad agobiada por antiguas rémoras.

Con las excepciones del caso, entre ellas partidos políticos que atrasan, la incapacidad o falta de formación de gran parte de la dirigencia, ausencia de equipos técnicos, tácticas oportunistas, corrupción, y dobles mensajes.

Una democracia donde los partidos sean auténticos vehículos de opinión, que generen ideas y aporten respaldos especializados, y canalicen las energías de los ciudadanos hacia la solución de problemas concretos en el más breve tiempo posible.

Nada hay más alejado de estos anhelos que el o los partidos que mantienen militantes como “ñoquis” en las legislaturas o que obtienen recursos para sostener estructuras mediante el cobro de coimas a las empresas que ganan licitaciones públicas.

Hay que recordar que en los primeros años del gobierno democrático hubo una armonía y una correspondencia generalizada entre la gente y la dirigencia política, al ritmo inicial de aquellas voluntaristas afirmaciones presidenciales de que con la democracia “se come, se  educa, y se cura”. Ese estado de ánimo no pudo modificar la realidad subyacente.

Pero cuando se hizo visible que los problemas que la ciudadanía consideraba prioritarios no se resolvían y que los comportamientos de los dirigentes se reiteraban, eran los mismos y en muchos casos peores  que los anteriores a 1983, vinieron la desilusión, la frustración, el disconformismo y la exigencia de un cambio.

Una catarata interminable de episodios hasta llegar después al  fenómeno del que  “se vayan todos”, lo que los politólogos y sociólogos denominaron la crisis de la representatividad, es decir, la desconfianza en la dirigencia.

En Río Negro, este proceso apareció con características propias, en el 2011 cuando se agotó el período hegemónico de la Unión Cívica Radical, después de 28 años de ejercer el poder desde 1983, con el triunfo del justicialista Carlos Soria.

En ese punto de inflexión, Alberto Weretilneck, el vice gobernador que reemplazó al mandatario fallecido, homogenizó el poder que compartía con Miguel Pichetto, entonces presidente del PJ, fundó Juntos Somos Río Negro, y en el 2015 logró asegurarse un mandato de cuatro años con un triunfo electoral aplastante sobre peronistas y radicales, un verdadero acontecimiento histórico.

No es aventurado afirmar que hubo un voto castigo en contra de las cúpulas del PJ y la UCR, generando una nueva alternativa electoral que en aquella oportunidad se alzó con el 54 por ciento de los votos.

Un desafío parecido ocurrió en 1973 cuando el monopolio de las mayores agrupaciones partidarias fue quebrado por el Partido Provincial Rionegrino del general Roberto  Requeijo, que logró la segunda colocación relegando a los radicales al tercer lugar y obteniendo siete escaños en la legislatura.

Ahora el 14 de junio reciente, se inició la campaña electoral. Es otra instancia con nuevos protagonistas.

Cada dos años el Congreso se está renovando con estos comicios de medio término, y seguramente los diputados electos por Río Negro serán mejores que los anteriores, y  se proyectarán al escenario político con criterios renovadores.

Es  de esperar que sean exponentes de un estilo y de una nueva manera de hacer política tal como exige la sociedad. Que ayude a renovar a los partidos y los niveles dirigenciales, para mejorar esta democracia imperfecta, y lograr la transición hacia una democracia transformadora, con más cambios y resultados que discursos de ocasión.

Señales positivas en la AIC

Todo indica que  la tensa situación que habían generando personeros de la gobernadora de Buenos Aires con la pretensión de la fijación de 200 metros cúbicos por segundo del cauce del Río Negro en forma permanente a favor de la más importante provincia argentina, se ha convertido en un auspicioso clima de diálogo constructivo.

Días pasados se realizó una reunión en las oficinas de la Autoridad Interjurisdiccional de la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC) con la presencia de los representantes de cada una de estas jurisdicciones.

Allí se acordó conformar una comisión de técnicos del organismo y de las tres provincias que asumirán la responsabilidad de elaborar los trabajos del plan de estudio de los recursos del río Negro, para establecer los cupos que le corresponden a cada uno de los estados condóminos.

Este acuerdo es muy importante, porque aleja definitivamente del tema  a las pretensiones de algunos sectores de Bahía Blanca, que estuvieron promoviendo convocar a  la Universidad Nacional del Sur, consultoras nacionales o internacionales, para cumplir esa tarea.

El titular del Departamento Provincial de Aguas y presidente de la AIC, por este año, Fernando Curetti, aseguró que el estudio del río se hará “porque lo necesitamos para definir aprovechamientos, y porque nos obliga el acta constitutiva de la AIC, y no porque hayamos sufrido presiones de nadie”.

Nutridos disparos contra Pesatti

Las criticas a la gestión del presidente Mauricio Macri, principalmente dirigidas contra sus políticas económicas dañinas para Río Negro, según el vice gobernador Pedro Pesatti, no fueron dichas en vano.

Rápidamente llegaron las contra replicas y de dos sectores distintos del arco político. El primero en salir al ruedo fue el diputado nacional Sergio Wisky, quien sostuvo que “el vicegobernador rionegrino eligió un mal camino  con su actitud”.

“Todos cometemos errores en la función de gobierno”, dijo el médico que ocupa una banca en el congreso, “pero si Pesatti sigue empeñado en ese tipo de critica dirigidas al presidente, nosotros -desde Cambiemos y el PRO-también vamos a subrayar los yerros de Weretilneck que son muchos”.

Después enumeró las obras que la Casa Rosada en Río Negro y enumeró los trabajos en las rutas 22 y 23, planes de vivienda y otros beneficios. “Rio Negro es la provincia patagónica que más ayuda ha recibido desde el gobierno central”, dijo Wisky.

Por su parte Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, consideró que las  críticas  de Pesatti al presidente Macri “fueron un infantil recurso para simular una diferenciación entre Macri y Weretilneck que no existe”. “Es una falta al respeto a la inteligencia de los rionegrinos, por que el acuerdo entre Macri y Weretilneck es inconmovible”, subrayó.

Interrogantes y expectativas de Calcatreu

El eufónico nombre mapuche de Calcatreu fue mencionado días pasados  en distintas oportunidades en la Casa Rosada, en referencia al yacimiento de oro cercano a la localidad de Ingeniero Jacobacci, distante a unos 1600 kilómetros de distancia en plena Línea Sur rionegrina

El propio presidente de la Nación Mauricio Macri lo introdujo en una conversación que mantuvo con Carlos Toro, el intendente municipal de Jacobacci, donde el tema de Calcatreu y las posibilidades de su explotación son el eje de todas las conversaciones de los pobladores de aquel centro geográfico y pobladores de la región.

Macri, un dirigente defensor de la minería, se interiorizó sobre la situación existente, la predisposición de los pobladores y la actitud de los empresarios mineros interesados en poner en marcha el yacimiento, experiencia que se frustró entre los años 2003 y 2005 por la actitud adversa de militantes ambientalistas que rechazaron la realización del proyecto

El vocablo Calcatreu volvió a estar presente desde Buenos Aires, cuando el Secretario de Minería de la Nación recriminó por teléfono a su par de Rio Negro, Carlos Espínola, a raíz de ciertas reuniones a las que habría convocado el funcionario provincial “que podrían resultara contraproducentes”

Al parecer Espínola invito a charlas de las que habrían participaron los empresarios mineros interesados en la explotación del yacimiento de oro y representantes de la comunidad lugareñas para interesarlos en el emprendimiento minero.

Se conoció que hasta el momento no se firmó la compra de la mina por parte de Patagonia Gold and American Silver, pero se confirmó que esta última sigue perforando y extrayendo testimonios sobre la veta del yacimiento para cubicar su  volumen, pese a algunos desmentidos.

Según se pudo saber el funcionario nacional se habría quejado y advertido que no se podía seguir avanzando espontáneamente con los vecinos, sin previamente dar a conocer un plan de divulgación sobre los alcances y los beneficios que la puesta en marcha de Calcatreu podría significar  para Jacobacci y la región.

En esa comunicación telefónica habría surgido también  el interés del Secretario de Minería de la Nación, acerca de los encuentros que tuvo con permisionarios del área de Calcatreu la legisladora provincial de Juntos Somos Río Negro, Sandra Recalt.

Otro interrogante que se comenta todavía en voz baja en los corrillos políticos de Jacobacci es cuál será la actitud en el seno de la convención constituyente de algunos de sus integrantes, que en los episodios de los años 2003 y 2005 militaron abiertamente contra la explotación de la mina de Calcatreu, actividades que constan en distintas publicaciones periodísticas  de la época.

Tal sería el caso de su presidente Edgardo Mardone  quien en recientes declaraciones al diario “Río Negro” aseguró “no tener posición tomada sobre el tema”, y de la directora el hospital local, Helena Herrero, quienes juntos a otros vecinos siguen adscriptos al grupo denominado en su momentos  “Los auto convocados”, devenidos después en un agrupamiento vecinal conocido actualmente como “El Hormiguero”. (APP)