“Hay que devolverle la vida al río porque está enfermo, podrido, contaminado”

 

Viedma.- (APP) El dirigente ambientalista de la Asamblea por la Sanidad de la Cuenca del lago Nahuel Huapi y los ríos Limay, Neuquén y Negro, Elvio Mendioroz, indicó que “de la cordillera al mar bebemos la misma agua, es una cuenca, la del Currú Leuvú, así habría que denominarla” y por lo tanto cuidarla significa dejar de adoptarla “como cloaca receptora de todo desecho humano”. Enfatizó que “hay que devolverle la vida al río porque está enfermo, podrido, contaminado”.

Respecto a los controles que se están pidiendo en el tramo del río Negro sobre Viedma y Patagones, para determinar certeramente si hay o no contaminación –en el marco de un amparo que habilitó la justicia-, señaló que “primero, esto es un estuario, no un sector más del río,  porque está influenciado por el mar, sube y baja la marea” y no hay dudas que hay contaminación “porque el 60% de los efluentes cloacales van al cauce”, y “se pudre por las algas”, en función de los bajos caudales.

Afirmó que esto es así “porque se reserva el agua para las represas, para dar energía, en lugar de preservarla para la salud homeostática del río, para la vida del río”.

“Hay sectores del río que se cruzan caminando, porque no trae agua”, aseguró a la agencia APP.

Expresó que si sigue prevaleciendo el concepto de priorizar la producción de energía, de gas y de petróleo, no hay futuro para el río, hay una “no vida”.

Enfatizó que “hay que devolverle la vida al río porque está enfermo, podrido, contaminado”.

Reiteró sus críticas a la AIC (la Autoridad de Cuencas” y otros organismos de control, “que tendrían que estar conducidos por profesionales de la vida, biólogos y personas vinculadas a la medicina, no por ingenieros hidráulicos”.

También apuntó contra todas las fuerzas políticas, que son responsables de la degradación del río, tanto en Río Negro como en Neuquén.

Señaló a APP que no se puede ir “contra los códigos de la naturaleza”, subrayando que “la naturaleza maneja un precepto importantísimo de la física, nada se pierde, nada se destruye, todo se transforma”, es el hombre el que destruye con su intervención.

Dijo que “por eso el hombre llama ambiente a la naturaleza para  poder digitarla, algo perverso y corrupto”.

Indicó que con las represas “redujeron el caudal histórico de agua volcada del río Negro de 900 m³ a 300 m³ por segundo, y por tal, a lo largo de los años, el río perdió su capacidad natural de recuperación homeostática, el agua se eutrofizó, y así entonces hoy nuestro río Negro se encuentra podrido con algas”.

Indicó que ese bajo caudal “ ahora previamente contaminada por el fracking de Vaca Muerta y la mina hidrotóxica de Andacollo en Neuquén, recibirá luego a lo largo de su curso los permisivos residuos agrotóxicos e industriales, la contaminación petrolera de la napa subterránea de Allen (la otrora “capital nacional de la pera”) y por fin captará los nutrientes de millones de litros de efluentes cloacales crudos impunemente volcados al río desde lo alto de la cuenca y hasta las ciudades de Viedma y Patagones”.

Aseguró a APP que “es anacrónico adoptar al río cual cloaca receptora de todo desecho humano, la burda e incongruente decisión oficial de priorizar la generación de energía eléctrica, gasífera, petrolera y metalífera antes que sostener y perdurar la vida del río”.

Finalmente dijo que se requieren cambios de fondos, nuevas estructuras de vida,  no se puede seguir concentrando la población en grandes centros urbanos, el paradigma “es la redistribución demográfica”  porque sino es “insostenible en el tiempo” la demanda calórica y de recursos. (APP)