Historia de la fealdad. Parte II/Por Juanjo Guidi

 

Viedma.- (APP)  En el artículo anterior hacíamos una introducción definiendo la maldad como  “una condición negativa atribuida al ser humano que indica la ausencia de moral, bondad, caridad o afecto natural por su entorno y quienes le rodean, actuar con maldad también implica contravenir deliberadamente usando la astucia, códigos de conducta o comportamiento. Es el valor otorgado a algo que reúne dicha característica, en ocasiones apartándose de lo lícito u honesto, perpetrando desgracia o calamidad, convirtiéndose en consecuencia en malo”.

  La maldad en función de la acción jurídica que había adoptado la Corte Suprema de La Nación con otorgar el beneficio del 2×1 a los responsables de cometer crímenes de lesa humanidad en nuestro país durante la última dictadura Militar.

        En ese momento que parece años nos preguntábamos sin demasiados tecnicismos jurídicos, sinó mas bién con un dejo de sentido común y político. ¿Cúal era la intencionalidad de aquel acto casi en solitario de estos  en el Olimpo de las decisiones por sobre las ordas mayoritarias?. Cuan dioses decidiendo sobre lo que esta bien y que no.

        Si era el momento oportuno para ensanchar el saturado concepto de “grieta” utilizado ya para definir cualquier cosa que se nos venga a la cabeza y así justificarlo con argumentos ligeros y líquidos, y así  justificar el discurso fundante de una discusión en la oficina, bar o reunión familiar.

       Lo importante es que quedó demostrado que ante la Fealdad y el morbo de  actitudes que tienen una significación en coartar el cuerpo social y las instituciones que garantizan las libertades de los sujetos, la ciudadanía responde en su mayoría. Hay lugares donde no se puede volver. Y esto quedó demostrado en todas las manifestaciones de repudio que se pudieron realizar en contra del fallo  del 2x1de la Corte Suprema de la Nación.

    Las plazas, las Universidades, las escuelas, sindicatos, medios de comunicación espacios de la cultura, estadios de futbol. Lugares donde había concentración masiva de personas y se podían multiplicar la palabra, como los panes y los peces. Allí tamnién se repitió “Señores Jueces, Nunca Mas”.

      La sociedad civil argentina, al menos una buena parte de ella, comprende que sin el valor real de la verdad y la justicia  es imposible construir un presente y menos un futuro medianamente serio. Este último en lo que respecta al poder Judicial necesariamente mas abierto y democrático.

      Lo sucedido el 10 de mayo del correinte mes donde millones de argentinos desde hace  de décadas no realizan una defensa a la forma del sistema de gobierno. Este,  con todos y los muchos defectos y dificultades que padece la Democracia de un país dependiente, con tiene en sus espaldas deudas, la mas importante la pobreza estructural que llega al  30%.

    Por ello es  dignisimo destacar,  haber ganado la calle, recuperado el espacio público por defender la vida y plantarse frente a crímenes de lesa humanidad, es un mensaje mas que esperanzador para las futuras generaciones.

    De manera que la fealdad en este texto, se convierte en una metamorfosis de limpieza espiritual, donde el acontecimiento social y político es el sujeto protagonizando su historia frente al atropello institucional de quererle robarle lo construído en estas décadas.                                      Parafraseando al profesor Umberto Eco en una de sus lujosas intervenciones dice: “ Tal es la fuerza de la verdad que como la bondad se difunde a si misma.”

   No será posible intentar tapar una buena parte de la historia Argentina con fallos y actitudes  caprichosas, mientras la conciencia ciudadana preserve intacta la frescura para reaccionar y poner sus anticuerpos  a  funcionar en el tiempo correcto.