Viedma.- (APP) EL 23 próximo pasado se celebró aquí en la capital de la provincia el centenario de la fundación de la primera Escuela Normal Popular de la Patagonia, un acontecimiento trascendente que tuvo alcances en todo el sur argentino como invalorable forja de maestros que diseminaron el abecedario en los más distintos puntos de esa extensa geografía.
Ese hecho tuvo los perfiles de un singularísimo proyecto colectivo estructurado sobre la convocatoria de una dirigencia visionaria y la respuesta de la comunidad en su conjunto , que en aquel lejano 1917 no se resignó a la falta de recursos del Estado y se encargó por cuenta propia y riesgo de hacer realidad un establecimiento de estudios secundarios de envergadura.
Este hecho ocurrió bajo el régimen de los territorios nacionales, cuando los patagónicos fuimos considerados ciudadanos de segunda categoría e impedidos de poder elegir gobernadores, diputados y senadores nacionales.
En ese marco la idea se plasmó en un acta el 17 de febrero de aquel año y días después, antes de fines de marzo siguiente, los primeros alumnos estaban asistiendo a clases dictadas por profesores que no percibieron remuneraciones durante un largo tiempo.
Asimismo la dirigencia impulsora de la iniciativa y los vecinos aportaron recursos para conformar un presupuesto, para sostener durante los primeros años aquel histórico emprendimiento, hasta su oficialización en 1922 y adquirir la jerarquía de escuela nacional.
Así la “Escuela Normal Popular” de Viedma, como su nombre lo indica, fue concebida con una profunda inspiración democrática, donde obtuvieron sus títulos de maestros todos los jóvenes que cursaron sus aulas hasta 1969.
En esa fatídica fecha el presidente de facto Juan Carlos Onganía mutiló de un solo golpe las funciones de la escuela, con la pretensión incumplida de su reemplazo por los institutos de formación docente.
Por todas esas razones, y en el balance de ese capítulo histórico, se recordó acertadamente también, la falta de reacción de la dirigencia local, institucional y política en general, contemporánea al cierre de la escuela, por no haber cuestionado ni oponerse públicamente a la medida del gobierno nacional, aceptando en silencio con tácita resignación semejante despojo.
Como contraste, se recuerda ahora a aquella otra dirigencia de los fundadores de la escuela normal integrada por el Ingeniero Eliseo Schieroni, alma mater del proyecto y constructor de las defensas de Viedma en la inundación de 1899, a Felipe Contín, caudillo y fundador del radicalismo rionegrino, y entre otros algunos salesianos, a su hermano el Ingeniero José María Diego Contín, cuya tesis universitaria estuvo referida a un proyecto de regadío para el Valle Inferior del Río Negro.
Fue el mismo dirigente que se desempeñó como presidente de la comisión local para gestionar en el orden nacional la construcción de esas obras de infraestructura que comienzan en el primer plan quinquenal del presidente Perón, que se reformularon y continuaron después con el gobernador Edgardo Castello.
Por ello es que las sociedades siempre tienen presentes a sus buenos dirigentes por sobre las ideologías y tratan de emular sus ejemplos, condenando con el olvido siempre a quienes las defraudaron por falta de coraje civil , o malgastaron con su inacción el factor irrecuperable del tiempo.
Y esta conclusión es válida en cualquier lugar de Río Negro, porque la historia permite asociaciones reveladoras que a veces pasan desapercibidas y posibilita reivindicar ejemplos de conductas.
Como cuando los directivos de la obra salesiana con asiento en Bahía Blanca vendieron parte de los edificios de la Manzana Histórica de Viedma a particulares, momento en que ninguna autoridad provincial, municipal o entidades de la ciudad, en medio de la mayor indiferencia, saliera al rescate de ese valiosísimo patrimonio arquitectónico y cultural.
Esa tarea la cumplió el entonces intendente Jorge Ferreira, quien con valentía y celeridad promovió judicialmente la expropiación de los inmuebles para restituirlos a la comunidad, ganándose un lugar en el agradecimiento colectivo.
Wisky, el vicario de la intervención al PRO
Los indicios indican que el interventor del PRO rionegrino Enrique Braun delegará parte de sus funciones operativas en el diputado nacional Sergio Wisky, quien será su colaborador más estrecho en la tarea de disciplinar, reordenar y organizar al casi inexistente partido amarillo en el distrito.
Braun es un experto en estas lides. Viene de haber estado en Tierra del Fuego, otro distrito patagónico donde el PRO tiene dificultades para lograr su reconocimiento, y al que también se le aplicó el remedio federal con la consiguiente imposición de un comisario político.
Ha llamado poderosamente la atención que Wisky haya sido el elegido para el cumplimiento de este rol de vicario, siendo uno de los responsables del fracaso del armado político del PRO en estos últimos quince meses desde la llegada de Mauricio Macri al poder.
Y que haya implorado desde esa situación por la intervención. Todos estos errores que limitan su capacidad de convocatoria en sectores dentro y fuera del PRO, donde tiene conocidas resistencias y también cuentan en forma negativa sus antecedentes políticos durante su paso por el radicalismo.
Durante uno de los gobiernos “boinas blancas”, Wisky resultó electo intendente de El Bolsón, municipalidad que debió abandonar al poco tiempo, en el 2001, patética renuncia mediante y entrega personalmente de las llaves del edificio en la comisaría local.
El motivo de su alejamiento voluntario fue la implosión administrativa del municipio, el incumplimiento en la prestación de los servicios y la imposibilidad de abonar haberes en término a los trabajadores.
En aquellos momentos, como lo atestiguan las crónicas periodísticas del diario Río Negro, Wisky reconoció que su renuncia se había debido a los serios errores cometidos en la gestión de la administración.
En el mismo medio periodístico, en el mes de enero de aquel año, menciona además que había sido una equivocación suya para la estabilidad de su gobierno municipal establecer una alianza política con el entonces legislador provincial César Barbeito.
Subrayó que este último dirigente, en coincidencias con el también por entonces legislador Daniel Sartor, se habían conjurado para desestabilizarlo como jefe comunal.
Se infiere que ahora estará obligado a negociar con Sartor las cuestiones del PRO y Cambiemos, teniendo en cuenta que “El Fino “ es primer delegado al comité nacional de la UCR y alguien muy allegado a Darío Berardi, presidente de la UCR de Río Negro y que tendrá directa injerencia en estas cuestiones.
¿Seguirá afirmando Wisky, como lo ha hecho hasta ahora, con el maniqueísmo propio de los conversos, que estos dirigentes pertenecen a” la vieja política” y que hay que mantenerlos a distancia para no contaminarse?
Así como Wisky aparece como un forzado “primus inter pares”, Juan Martín su aliado hasta hace muy poco, ha ingresado en la primera etapa del ostracismo, como dicen en la Casa Rosada, aunque no se pierde la oportunidad de aparecer en cuanto acto público encuentre próximo.
Se le prohibió reiterar sus veleidades de candidato a diputado nacional y fue conminado a circunscribirse estrictamente a sus funciones de interrelacionar a los jefes comunales rionegrinos con el poder central, para disminuir así la presión y las quejas sobre los altos mandos que ha despertado su conflictivo accionar en los cuatro puntos cardinales de la provincia .
Mientras tanto, algunos de los desplazados por la intervención amenazan con atrincherarse y resistir, y crecen las dudas de si realmente el PRO podrá integrar como partido las listas con Cambiemos junto a los radicales en octubre o si deberá esperar hasta el 2019.
Muchos” macristas” hacen votos para que el partido tenga mejor suerte que las finanzas y el manejo de la municipalidad de El Bolsón mientras se prolonga la convulsionada gestión del actual diputado nacional por Río Negro.
Las señales de Alvarito Larreguy
El apellido Larregui tiene gratas resonancias en el peronismo de la provincia y gratos recuerdos hacia la figura de “El Vasco” Carlos Larregui, histórico militante y dirigente ya fallecido, quien fuera intendente de Viedma y legislador provincial.
Alvaro o “Alvarito, como se lo conoce popularmente en el mundillo político de la provincia, envió mensajes en su facebook. El primero contiene un recuerdo cariñoso para Jorge Ferreira, ex jefe municipal de Viedma acompañado de una foto suya con el dirigente radical.
Y a continuación otro también con su imagen, con un título muy sugestivo: 2019- Alvaro Larreguy-2019. Sus amigos explican que es el lema para iniciar la búsqueda de la intendencia de Viedma, pretensión que está nucleando adherentes y acompañantes de su incipiente precandidatura.
La Defensora del Pueblo no se rinde
El próximo 30 de marzo venidero vence el plazo para entregar en la Secretaría Legislativa del parlamente rionegrino la documentación personal de quienes pretendan disputar el concurso abierto para ocupar el cargo de Defensor del Pueblo y que en definitiva, previa selección por las comisiones respectiva, decidirán los legisladores en el recinto.
La noticia la brindará al filo del plazo establecido la abogada Nadina Díaz, la actual defensora, que no se siente fuera de competencia y que, como cualquier hija de vecino, se presentara al concurso, en este caso por otro período, con un currículum fortalecido de antecedentes y notas certificadas de distintos sectores de la comunidad que piden por su permanencia en el cargo.
Como dato curioso e histórico, en el 2015, cuando se decidió la nominación de Nadina Díaz en el recinto, la votaron a favor todos los legisladores presentes, menos uno, Facundo López, por ese tiempo representantes del “arriaguismo” en el recinto y hoy alineado en JSRN.
El único aspirante inscripto es el Dr. Carlos Reussi, siendo inminente la del sociólogo Juan Manuel Chironi. Aguardan definir su participación el abogado Gustavo Costanzo y el periodista Néstor Busso.
La incógnita es si en cualquier momento aparece en escena el candidato del gobierno de Weretilneck, hasta ahora un secreto muy bien guardado.
Cuando los intendentes tallan fuerte
Los años transcurridos desde 1983 han convencido a la dirigencia en general de la importancia política de los jefes comunales, dotados de poder territorial, y jefes partidarios influyentes en las cúpulas partidarias y en las jefaturas de los bloques parlamentarios.
Extraña ahora que cualquier tema de relevancia provincial pase por la legislatura sin tener la consulta expresa de los intendentes que ejercen una manera de cogobierno todavía no oficializado pero que se hace sentir.
Habrá que evitar que las visiones netamente municipalistas, hagan perder el concepto del desarrollo provincial como una unidad, sin compartimentos estancos.
La experiencia indica que los legisladores están atentos a las exigencias de los intendentes que hablan el idioma de sus respectivas comunidades y no quieren quedar descolocados ante sus propios convecinos, a quienes en definitiva se deben.
Esta relación fue reconocida y auspiciada por el dirigente del PJ, Ceferino Namuncurá ante la agencia APP, refirIéndose al Plan Castello y las necesidades del gobierno provincial para acceder al financiamiento externo.
Mientras tanto el FpV quiere imponer una férrea disciplina para que ningún legislador vote a favor del gobierno -ya hay sospechas que algunos de sus integrantes quiere romper el cerco- si previamente no se obtienen las garantías requeridas, como montos del préstamos, tasas de interés, plazo, competencia de tribunales, comisión de seguimiento de los fondos, etc.
Desde la vereda oficialista del bloque observan con preocupación la actitud de algunos jefes comunales que asientan sus traseros en dos bicicletas, la de Weretilneck y la de Soria, escondiendo las definiciones. De todas maneras queda poco tiempo, porque el Plan Castello arribará en cualquier momento a la legislatura para su tratamiento. El resultado de la votación en el recinto legislativo, el triunfo o la derrota, desvela por igual al oficialismo y a la oposición.
Novedades en el archipiélago justicialista
La confirmación de que el Partido Renovador seguirá con su armado para el 2019 en Río Negro, pero que no presentará candidatos aquí en octubre, es apreciada como el resultado previsible de las conversaciones celebradas durante la Fiesta de la Manzana entre Sergio Massa y el titular del PJ rionegrino Martín Soria.
Los objetivos no son otros que evitar la dispersión del voto peronista, afianzar las posibilidades de que María Emilia Soria renueve su mandato en la cámara baja del congreso –previa interna en las PASO porque habrá otros candidatos-y eventualmente, polarización mediante, obtener el primer lugar en los comicios de medio término.
En los múltiples sectores del creciente kirchnerismo , ya sea el “Frente Ciudadano” o la recientemente constituida “Kausa Peronista,” es muy cuestionado Martín Soria por el entendimiento con Massa y el carácter inconsulto de esa sorpresiva decisión.
Sobre todo por la sumatoria con la titular del GEN, Margarita Stolbizer, que visualizan como la clara expresión del denominado “fubismo”, aquellos sectores de las clases medias furiosamente anti peronistas, con cierto tintes de izquierda, surgidas después de 1955, e identificados con algunas variante del “gorilismo”, según la jerga política nacional.
Tampoco le perdonan a la ex radical su reciente libro, una compilación de las denuncias penales que interpuso contra la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.
¿Se viene la polarización?
Va ganando cada vez más espacio en el gobierno y en las fuerzas políticas que los hechos que se están sucediendo en el orden nacional y los conflictos entre gobierno y oposición conducen a una fuerte polarización electoral, que se puede hacer sentir en Rio Negro.
Los estrategas de Weretilneck pretenden no resignarse pasivamente a la llegada de ese fenómeno y, previendo que en el peor de los casos, si el resultado del comicio los relegue a la segunda candidatura, ese colocación no impacte como una derrota directa en la cúspide del poder.
Ante esta hipótesis se entiende el interés del gobernador de no sacrificar la nominación de Pedro Pesati con su jerarquía de vice gobernador en una contienda de esa naturaleza, para evitar su eventual ubicación detrás del ganador del comicio, que se decidirá por cuestiones de índole nacional.
Se piensa que cualquier otro funcionario del oficialismo que no fuera el vice, podría asimilar mejor esa contingencia y la onda expansiva de la adversidad electoral no daría tan directamente en la cúpula misma del gobierno.
Se concluye que ese no sería un mal resultado y fácil de asimilar, considerando el contexto nacional. Por estos senderos transcurren hoy algunas de las cavilaciones de los elencos gubernamentales.- (APP)
