Homenaje al ex Presidente  Frondizi en Bariloche/Por Omar Nelson Livigni

 

Viedma.- (APP) Quienes éramos muy jóvenes en aquellos años inmediatamente posteriores al derrocamiento de Perón en 1955, pero ya habíamos ingresado con entusiasmo incontenible a la militancia política partidaria, siempre evocamos todavía, no sin dolorosas nostalgias, la fecha del 23 de febrero de 1958, momento del triunfo presidencial de Arturo Frondizi y aquella pléyade de gobernadores en la que figuraba el rionegrino Edgardo Castello, padres fundadores en sus respectivas provincias. Aquel fue el inicio de un capitulo histórico  de la “Argentina Desarrollista”, que aspiró a una revolución de las ideas y la manera de concebir el futuro del país y su inserión en el mundo.

Lamentablemente fue interrumpido abruptamente por un golpe de estado el 18 de marzo de 1962 fruto de una conjura entre civiles y militares, ubicados en las antípodas del proceso en marcha y favorables a la subsistencia del “status quo” imperante.

Frondizi fue confinado prisionero en la isla Martín García y al poco tiempo fue dispuesto su traslado en la misma condición al Hotel Tunquelén, de Bariloche

Recientemente y coincidente con la fecha de aquel triunfo electoral -el sexagésimo aniversario-, se cumplió un homenaje al Dr. Frondizi que consistió en la imposición de su nombre a un sector de la ruta de un circuito turístico en el área de Bariloche.

Esta reivindicación de la figura de Frondizi y su recordada obra de gobierno, pese haber sido jaqueada por más de treinta asonadas y planteos castrenses, fue impuesta por iniciativa y a instancias  de un importante grupo de dirigentes afines al desarrollismo, tanto de la Ciudad de Buenos Aires como de distintas regiones  de la provincia de Rio Negro y Neuquén, de los ámbitos públicos y privados.

Se cumplió allí un acto reparador hacia una figura injustamente relegada, que si bien parece estar comenzando a ser reivindicada en sectores intelectuales y del pensamiento, no es común todavía que esa valoración se corporice en la incorporación de su nombre a los lugares público, como ha sucedido ahora y gratamente en Bariloche.

Este segmento vial en Río Negro es el primero que recuerda su memoria y su obra de estadista, así como su preocupación por la Patagonia. Y adquiere importancia y un alto valor simbólico porque fue dispuesto por ley de la legislatura de Río Negro por mayoría de la voluntad de los integrantes del cuerpo parlamentario por sobre sus pertenencias partidarias.

Frondizi fue una personalidad controvertida tanto como el marco de la crisis institucional por la que discurría la vida del país, signada por profundas divisiones y enfrentamiento entre peronistas y anti peronistas, así como cuestionamiento por importantes sectores de lo que consideraban la falta de legitimidad, y representatividad política.

El proyecto desarrollista no tuvo carácter mesiánico, sino que fue un proyecto de país a mediano y largo plazo que no pudo llevarse a cabo por diversas situaciones internadas adversas, y tal vez en gran medida por que la sociedad no estaba suficientemente preparada ante tal alternativa de cambio.

Frondizi llegó a la presidencia de la Nación con un  nuevo y novedoso modelo de gestión fundamentado en el desarrollo nacional y tuvo entre sus principales objetivos el de lograr una profunda transformación del sector productivo y la modernización del país con el apoyo de inversiones nacionales y extranjeras.

Fue un adelantado a su época, creyó y apostó a una Nación diferente que fuera parte del mundo desarrollado y en permanente cambio.

En ese marco una de las principales premisas fue la integración de la actividad económica del país con el medio geográfico circundante, conectando los centros de producción con los mercados, de consumo y los puertos de exportación.

Se proyectó y se avanzó  en el fomento del sector industrial en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Patagonia.

Se trataba de lograr el paso del tradicional panorama agro exportador que sustentaba al país, a una formulad superior en el esquema del desarrollo económico, mediante el impulso a la industria manufacturera para acentuar el desplazamiento de la mano de obra rural a los sectores fabriles  favoreciendo la plena ocupación, los buenos salarios y la consolidación de un pujante mercado interno.

El gobierno de Frondizi en lugar de incurrir en la generalización de los “antimperialismo” retóricos y ante la carencia  la  de capitales propios estatales y privados para emprender la explotación intensiva de nuestros recursos naturales -petróleo, gas, carbón, hierro- y para reequipar las industrias,  creó las condiciones más amplias para el ingreso y la radicación de capitales extranjeros, impidiendo al mismo tiempo la emigración de los capitales nacionales.

Superando los obstáculos internos  de las huelgas y los planteos castrenses de la más variada índole, el presidente Frondizi consigue a finales de 1961 y principios de 1962 el gran logro que fue el autoabastecimiento petrolero, entre otros grandes objetivos.

Hoy ante el paso del tiempo, aquellos argentinos y rionegrinos que fuimos jóvenes y convocados en los años de la década del 60 a participar en las cuestiones públicas del país y la provincia a través de la política militante, para defender aquellas mismas banderas, estamos convencidos que los imperativos de entonces todavía están vigentes, y los argentinos de las nuevas generaciones tienen la obligación de continuar planteando  el desarrollo de la nación en todos los frentes y sin claudicaciones.

Decía Frondizi: “En el futuro para que una política de desarrollo sea asumida por el pueblo, hombres responsables del país deberán fijarse reglas de juego que excluya a los mecanismos políticos de todo aquello que responda a las tendencias negativas y disociadoras del ser nacional. El desarrollo de un país se logra solo bajo la democracia y donde impere la justicia y el equilibrio social”. (APP)