JSRN: ¿Hacia un cambio estratégico inesperado?/Por Omar Nelson Livigni

 

Viedma.- (APP) Como afirman algunos clásicos de la estrategia militar y teniendo en cuenta la célebre afirmación del varón Karl Von Clausewitz de que la política es la continuación de la guerra por otros medios, no serían pocos los dirigentes de Juntos Somos Río Negro (JSRN) que están pensando seriamente en obviar la concurrencia electoral en los comicios del próximo 22 de octubre y reservarse para las decisivas del 2019.

Los adherentes a esta tesitura alientan dar así el primer paso y llegar a un acuerdo con la Casa Rosada, sortear por arriba el actual laberinto sin salida a la vista en que se encuentra JSRN, generando una nueva instancia política, en consonancia con el novedoso panorama que conformó el último resultado electoral con el creciente ascenso de Cambiemos en la provincia y en todo el país.

Mientras otros en este mismo proceso de autocrítica y búsqueda, con visiones más optimistas, están convencidos que todavía el oficialismo puede mejorar su performance en el podio de los competidores y ascender desde el sorpresivo tercer lugar al que lo relegaron los rionegrinos.

Esta suma de posibilidades es motivo de un generalizado y espontáneo debate interno, pero todavía no hay nada definido aunque las resoluciones urgen y el calendario electoral avanza.

En círculos oficialistas reedita la disyuntiva anterior a las PASO en cuanto a si el partido del  gobierno debía o no debutar en este tipo de elecciones de medio término, donde generalmente la suerte ha sido esquiva a los partidos provinciales por la poderosa influencia de la impronta nacional.

Ahora la situación  no es la misma, aunque más acuciante porque la polarización sobrepasó todos los cálculos.

En la imaginaria mesa de arena de estos ejercicios teóricos donde se barajan  hipótesis a favor o en contra se considera -entre otras variantes- la necesidad de  evitar someter a JSRN  a una nueva derrota en el curso de  pocos días, y exponer a Fabián Gatti a un sacrificio inútil, conociéndose por anticipado un diagnóstico desfavorable del próximo resultado comicial.

Se sostiene que resguardar la integridad de JSRN, evitando su desgranamiento o eventual implosión, servirá para ajustar su fortalecimiento, como instrumento de negociación sobre condiciones de gobernabilidad para Río Negro durante los dos próximos años con Mauricio Macri como presidente.

El propio gobernador Alberto Weretilneck está convencido de que el fenómeno de la nacionalización de la puja política entre el Frente para la Victoria y Cambiemos, es una especie de tomografía computada de la famosa “grieta”, y es imparable en la actual coyuntura.

Se dio ya con gran fuerza y volverá a repetirse seguramente con más intensidad, por sobre las geografías y todas las previsiones. Votos más, votos menos, el resultado electoral final presentará un panorama similar al conocido. Sin alteraciones sustantivas.

Y sin dudas, los ciudadanos atrapados por el llamado “voto útil”, restarán chances de recuperación electoral a las agrupaciones partidarios que como en Rio Negro quedaron ubicados en la franja del medio, atrapados por quienes accedieron a la primera y segunda colocación.

Esos pronósticos no responden a ninguna subjetividad sino a encuestas de opinión más o menos coincidentes.  Otorgan en el orden nacional a Cambiemos un crecimiento del seis por ciento en la intención de voto sobre el Frente para la Victoria y Unidad Ciudadana en las provincias de mayor concentración demográfica.

También están circulando aquí en la provincia encuestas que marcan un descenso de la imagen del gobernador Alberto Weretilneck del 17 al 13 por ciento.

El nuevo cuadro político nacional y provincial no le deja otro camino al gobierno rionegrino que revisar no sólo su estrategia electoral en cuanto a contenidos y mensajes a la opinión púbica, en este comienzo de la campaña proselitista, sino sobre todos sus acciones políticas de aquí en adelante en la búsqueda de nuevos escenarios que saquen del inmovilismo al gobierno y al partido para retomar el impulso perdido y su imagen de debilidad actual.

¿Hacia un cambio estratégico de 180 grados? ¿De los intentos de diferenciación con el gobierno nacional al rol de compañeros de ruta de Macri? ¿Cómo se explicaría  el cambio hacia adentro de JSRN sin provocar reacciones refractarias o picos de fracturas?

Advertido del aislamiento que padece su administración, el mandatario rionegrino, que ha demostrado moverse contra las cuerdas y recuperar después el centro del ring, retomó conversaciones con dirigentes claves del gobierno nacional para fortalecer puntos de apoyo y mejorar sus vínculos y proyección política.

El interlocutor, con el visto bueno del más alto nivel que facilita este contacto y su rumbo, es el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien en los últimos días convocó al mandatario provincial en varias oportunidades a Buenos Aires. Hay opiniones encontradas sobre cuáles fueron los ejes del diálogo.

Según fuentes inobjetables y  pese al cerrado hermetismo reinante sobre el encuentro que transcurrió por los senderos del más puro pragmatismo, se habrían priorizado las necesidades de aproximar posiciones en el devenir del actual momento de la política nacional por sobre eventuales diferencias.

Habrían coincidido dos necesidades susceptibles de complementación: para la Casa Rosada por sumar una estructura partidaria más a su objetivo de fortalecimiento territorial de Cambiemos -como lo hizo ya en otras provincias- sumando además como aliado a Weretilneck y a JSRN.

Según los mismos informantes, la contraprestación sería otorgarle seguridades a Río Negro en la solución de gran parte de sus urgencias financieras y garantías de un tránsito sin sobresaltos  para el 2019.

En los comicios previstos para ese año, JSRN formaría parte, según esos primeros datos provisorios que se conocen, de una amplia entente opositora con Cambiemos, contra las posibilidades de que Martín Soria del FPV  pueda acceder a la gobernación de la  provincia.

¿Qué grado de maduración alcanzaron estas cuestiones y desde qué fecha tendrán su debida implementación si es que llegan a buen puerto las iniciativas que estarían siendo motivos de discusión?

Esas aspiraciones, que no son de fácil implementación, conducen a un común denominador y al milenario adagio de que “los enemigos de mis enemigos, son mis amigos”.

Por supuesto, si este proyecto avanza y supera el ámbito de lo confidencial, la dirigencia de JSRN sufrirá un fortísimo sacudón, para discutir su carácter de eventuales socios del oficialismo nacional. Aunque de esa condición surgirá una oportuna transfusión combinada de sangre “oxígeno” y expectativas renovadas para potenciar al disminuido oficialismo gubernamental y partidario.

Resta ahora que el gobierno provincial permita conocer estos aprestos políticos si han arribado a un nivel consistente, como para saber dónde está ubicado y su nuevo rumbo y el de sus protagonistas frente a las inminentes elecciones.

La nueva convocatoria a las urnas puede significar el trazado de un nuevo camino y la suerte de la supervivencia política de algunos de los principales actores en Río Negro. (APP)