Viedma.- (APP) En el seno de Juntos Somos Río Negro (JSRN) y con proyección al 2019, son motivo de un ríspido debate dos temas sustantivos: la designación de un candidato a gobernador que represente al partido y definir la ratificación de la autonomía partidaria o la alternativa de que exista una entente formal con “Cambiemos” para las elecciones de gobernador y vice.
La última opción que es tanto negada como sospechada, significaría el paso al frente de JSRN para integrar el frente anti Soria o frente no peronista, operativo que se observa con real expectativa desde el PRO y la UCR.
Y además equivale a poner en riesgo la integridad del partido oficialista sacrificando todos los puentes con el vicegobernador Pedro Pesatti, líder de la “pata peronista”, defensor a ultranza de la autonomía y el espíritu federalista de JSRN, y ubicado en una posición frontal a las políticas del gobierno central. ¿A cuánto ascendería el costo de una emigración de los justicialistas a otros territorios electorales?
Se sabe que en la Casa Rosada se habla de la condición de opositor de Pesatti en el gobierno de Río Negro, pero ese dato nunca alcanzó a afectar la buena relación del presidente Macri con Alberto Weretilneck. También se dice que en algunas de esas conversaciones en la Casa Rosada, y en el marco de análisis de posibles acuerdos con JSRN, se habría ofrecido al mandatario rionegrino la adjudicación de una senaduría nacional, destino que el mandatario niega.
En realidad es muy difícil de creer que Weretilneck, renunciante a intentar reelegirse en su cargo, se auto proscriba y quede al margen de cualquier candidatura en las listas.
Además fuentes confiables indican que la estrategia opositora actual al macrismo y sus políticas nacionales, forman parte de una estrategia consentida previamente con la Casa Rosada y que el giro hacia una coincidencia sin inhibiciones con Cambiemos será a fines de este año o a principios del 2019, para evitar resistencias internas prematuras, especialmente en el bloque de legisladores.
Precisamente el sistema “sui generis” dispuesto por Weretilneck de presentar como oferta política ante la sociedad rionegrina a varios dirigentes de JSRN y seleccionar finalmente de ese conjunto al candidato a gobernador, no consistirá en un trámite apacible y libre de antagonismos.
Al contrario ya se advirtió en el transcurso de los últimos días que el trámite puede convertirse en un grave forcejeo y derivar en rivalidades entre algunos miembros del gabinete ministerial, en la perturbación de la tarea del gobierno, y exhumar todas las contradicciones existentes en un partido nutrido de distintas procedencias.
Algunos memoriosos recordaban que el radical Miguel Saiz, tuvo una idea similar y lanzó dos candidatos a gobernador para que compitan entre sí y eventualmente le sucediesen, que fueron César Barbeito, ministro de Educación, y Francisco “Ringo” González, secretario general de la Gobernación, intento de remedio negativo al fin, que polarizó el clima interno, afectó la marcha de la gestión e incidió en el fracaso electoral de la UCR y abandono del poder después de 28 años.
Weretilneck, en una versión especial de aquella experiencia y con una mirada más optimista de los resultados, impulsa a sus ministros a cumplir ese papel en la arena política para definir luego al “primus inter pares”.
El primero de ellos que rompió la inercia burocrática y salió a pelear la nominación fue el vicegobernador Pedro Pesatti, inmerso en una tarea proselitista tanto en JSRN como en sus contactos con sectores sociales y partidarios, consciente de las resistencias hacia su persona que anida en ciertos ámbitos muy cercanos al poder y que involucrarían hasta el propio gobernador.
Pesatti está defendiendo su jerarquía de funcionario como cabeza de un poder del Estado, acelerando su ritmo de marcha como precandidato, profundizando su mensaje hacia adentro y afuera de JSRN, ratificando su posición en las antípodas del presidente Mauricio Macri y cualquier tangencialidad o acuerdo con Cambiemos.
Otro de los ministros indicado elogiosamente por Weretilneck para sumarse a la preselección fue el ministro de Obras y Servicios Públicos, Carlos Valeri, quien se reunió en Viedma con el intendente José Luis Foulkes interiorizándose llamativamente por las obras en la capital de la provincia. ¿Fue el puntapié inicial como precandidato a gobernador del representante de Bariloche en el gabinete? Hay que recordar que los estrategas del oficialismo otorgan prioridad a ese punto geográfico en la integración del binomio electoral.
Sin considerar al legislador Alejandro Palmieri, el favorito del gobernador y que se mantiene a la expectativa sin involucrarse, no hay que olvidar las figuras de la ministra de Educación y Derechos Humanos, Mónica Silva, y al titular de la cartera de Salud Pùblica, Luis Fabián Zgaib, de Valle Medio y la Línea Sur, respectivamente, ambos muy tenidos en cuenta por el primer mandatario.
Mientras tanto se van acumulando muchas señales, a veces imperceptibles, de que se están reproduciendo con distinta intensidad los diferendos entre gobernadores y sus segundos en la formula electoral originaria que vienen rigiendo la política rionegrina en las últimas décadas, ahora el caso de Weretilneck-Pesatti, como sucedió antes con los radicales Verani-Mendioroz, Saiz-De Rege y Saiz-Mendioroz, aunque por distintas causas.
Con respecto al binomio rionegrino resta saber si el distanciamiento actual es momentáneo o se trata de un vínculo sin retorno, reducido a las formalidades del convencionalismo y el protocolo.
Es que detrás de la pirotecnia verbal y los cruces dialécticos, en algunos casos de ida y vuelta, reproducidos por todos los medios -ver noticias de APP- de los que fueron protagonistas Pesatti, el legislador Ricardo Arroyo, el ministro de gobierno Luis Di Giácomo, y la renuncia presentada por el abogado Félix San Martín por los agravios vertidos contra el vicegobernador en un audio de amplia divulgación, se aprecian en varias direcciones disidencias profundas y enfrentamientos internos que ya se venían gestando.
En realidad es un escenario que no favorece a JSRN ante la sociedad.
Se trata de los primeros síntomas que surgieron a la superficie ahora, en este efervescente y conflictivo panorama gubernamental y partidario, donde el centro de las preocupaciones es decidir quién representará a JSRN en la disputa por la gobernación en el 2019, y de qué manera y con qué método se elegirá al candidato. (APP)
