La burocracia rionegrina no supo retener una valiosa colección histórica patagónica incorporada ahora al patrimonio cultural neuquino

 

Viedma.- (APP) -Por Omar Nelson Livigni- Una  formidable colección de más de cinco mil libros de los siglos XIX y XX,   en idiomas tan diversos como el  castellano, italiano, inglés, alemán  e inglés, y algunos otros miles de notas, recortes y artículos periodísticos sobre lvariados temas de  la Patagonia se encuentran depositados desde hace más de diez años en la División de Archivos Históricos  de Neuquén e incorporados al patrimonio cultural de la vecina provincia

Ello se debió  a la insensibilidad o a la falta de atención de la burocracia de los gobiernos rionegrinos que  no tuvieron en consideración ni  brindaron ninguna respuesta al ofrecimiento  del responsable y propietario de esa colección patagónica, Héctor Pérez Morando, de donar sin ningún cargo todo ese valioso trabajo a la provincia donde desarrolló una valiosa trayectoria de periodista y escritor.

El gobernador de Neuquén, en ese entonces Don  Felipe Sapag,  intervino rápidamente en la cuestión y en pocos días accedió al requerimiento  disponiendo de un lugar jerarquizado  de su administración para la colección patagónica.

Pérez Morando falleció en el 2013. Había nacido en Mercedes (Bs.AS) se radicó  en Cipolletti, donde publicó un periódico “El Cipoleño, tomando partido por la causa de la defensa de la capitalidad de Viedma en su enfrentamiento en 1957 con General Roca, y con el advenimiento del gobierno del D. Edgardo Castello pasó a desempeñarse  en la Dirección de Vialidad.

 En forma simultánea prosiguió su actividad  periodística colaborando en distintos medios locales  y regionales como los diarios “Río Negro”y “La Nueva Provincia”.

Al mismo tiempo inició su paciente y meritorio trabajo de búsqueda de bibliografía y todo material impreso referidos a la Patagonia, su gente, pueblos originarios, inmigrantes,  viajeros y sus andanzas y gobernantes Solamente quien haya compartido con Perez  Morando algunos momentos mas o meno prolongados en su querida biblioteca puede dar fé de su valor, en definitiva su gran pasión.

La biblioteca tuvo un tiempo que fue itinerante visitando pueblos y ciudades hasta que su volumen obligó a que se radicara en un lugar fijo.

De esa manera, con su autor ya acogido a los beneficios de la jubilación, estuvo en Contralmirante Cordero  y después en la Villa “El Chocón”, hasta recalar definitivamente en el Archivo Histórico de Neuquén donde es requerida por estudiosos,  investigadores , turistas, etc.

En verdad un material imperdible, como uno de los cinco tomos de  “La Patagonia», de Lino Carbajal (1899-1900), un Italiano salesiano que escribió topografía, climatología ,  geología, geografía y otras ramas de la ciencia. O   la obra “Gymur bdysgu  hispaenageg”, escrita en galés por R .J. Powel en y en castellano, e impresa en Chubut en 1881.

También «Ensayos de irrigación en la chacra experimental de Patagones,» un estudio realizado por el ingeniero agrónomo Fernando Leblanc entre 1914 y 1919. Otro libro interesante es el “Pequeño manual del misionero salesiano editado en 1900. Otra obra interesante es el “Pequeño manual del misionero salesiano” editado en lengua mapuche para evangelizar a los indios “fronterizos”.

 En el recorrido surgen títulos como “Viajes Científicos alrededor del mundo por las corbetas Descubierta y  Atrevida”, de Alejandro  Malaspina   con grabados e impresos, con  edición en Madrid en 1885.

También se encuentra “Le Nil Argentine  (Neuquén, Río Negro, y Confluencia)” del médico francés Jorge Doleris, publicado en París en 1912.

No falta allí la obra del ingeniero Carlos Wauters sobre  la irrigación del partido de Patagones, una edición de 1909.  En la parte documental se accede a los  originales  únicos en el mundo, como el de Francisco de Viedma, fundador de la capital rionegrina, firmado en Cochabamba en  1787. Y hasta documentos de la época de Rosas entre 1987 y 1849 que se refieren a la Patagonia y otros de 1821, estos últimos de Bernardino Rivadavia

EL repaso vertiginoso sobre el gigantesco trabajo de Héctor Pérez Morando, hoy fuera de los límites provinciales, permite apreciar la pérdida que  ha ocasionado al patrimonio cultural rionegrino debido a la displicencia o demora en las áreas oficiales donde se manejan políticas culturales, con que se han tratado estos tipos de donación, que como el que se menciona no hubieran significado ninguna erogación por parte del estado. (APP)