Viedma.- (APP) En los últimos cien años, el conocimiento y la tecnología han progresado más que en el resto de la historia de la humanidad. La Ciencia se esfuerza por comprender el mundo y la Tecnología por mejorar las condiciones de vida. Resulta vital tener una sociedad comprometida con los avances científicos y científicamente culta para poder tomar las mejores decisiones que modelarán nuestro futuro como argentinos.
Las políticas implementadas por Macri en este primer año, de claro corte neoliberal, generan fuertes transferencias de ingresos y riquezas desde los sectores de ingresos bajos e ingresos medios hacia las grandes corporaciones. Su programa económico que comenzó con una devaluación, el violento incremento de tarifas, la apertura de las importaciones, la desregulación y liberalización financiera y el endeudamiento record. Los resultados están a la vista: más inflación, más desempleo, menos salario, destrucción del comercio exterior y la industria nacional, a favor de la extranjerización de la economía. En este contexto se produce un fuerte desfinanciamiento de la ciencia.
En nuestro país, las actividades de ciencia, tecnología e innovación, son impulsadas para incrementar el patrimonio cultural, educativo, social y económico de la Nación, propendiendo al bien común, al fortalecimiento de la identidad nacional, a la generación de trabajos y a la sustentabilidad del medio ambiente. Entre los objetivos de la política científica, se encuentra contribuir al bienestar social, mejorando la calidad de la educación, la salud, la vivienda, las comunicaciones y los transportes; Desarrollar y fortalecer la capacidad tecnológica y competitiva del sistema productivo de bienes y servicios y, en particular, de las pequeñas y medianas empresas; Garantizar la igualdad en oportunidades para personas, organismos y regiones de la Nación; y Promover el desarrollo armónico de las distintas disciplinas y de las regiones que integran el país, teniendo en cuenta la realidad geográfica en la que ésta se desenvuelve (ley 25.467).
Los organismos nacionales que realizan actividades científicas y tecnológicas son:
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE)
El Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR)
El Instituto Nacional de Desarrollo Pesquero (INIDEP)
El Instituto Nacional del Agua (INA)
El Centro de Investigación Tecnológica de las Fuerzas Armadas (CITEFA)
La Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS),
y las Universidades nacionales.
Con este duro recorte presupuestario, el funcionamiento de las Universidades Nacionales y organismos descentralizados de ciencia y técnica verán afectado su funcionamiento y además podrían perder profesionales de larga trayectoria en una nueva fuga de cerebros.
“La Argentina tiene 1.202 científicos por millón de habitantes, según datos del Banco Mundial. La cifra está muy por debajo de la de los países con mayor cantidad de investigadores, encabezados por Israel (8.255), Dinamarca (7.198), Finlandia (6.985), Corea (6.899) y Suecia (6.868). Los números señalan que el sistema científico argentino aún debe crecer mucho para acercarse al nivel de los países desarrollados, un crecimiento ahora jaqueado por los recortes recientes en el presupuesto científico y en el ingreso de investigadores al CONICET”, escribió en una nota de Clarín Alfredo Dillon.
En la misma nota Dillon afirma que, la Argentina destina a ciencia y tecnología sólo el 0,6% de los recursos nacionales (calculado sobre el PBI), por debajo del promedio latinoamericano (0,7%), y muy lejos de los países desarrollados, que invierten entre el 2 y el 4% del PBI en este rubro. Argentina es el país del G20 donde el sector privado aporta menos a la investigación, sostenida casi exclusivamente por el Estado: el gasto del sector empresarial es apenas el 0,12% del PBI. Para la Unesco, invertir más en ciencia, tecnología e innovación es fundamental para desarrollar “una economía menos dependiente de los recursos naturales” y más orientada “hacia el conocimiento”.
¿Seguiremos sufriendo la maldición de los recursos naturales, entregando nuestras riquezas a corporaciones extranjeras que saquean nuestro territorio, llevándose puesto a economías regionales y comunidades enteras a cambio de una mísera renta, o de la mano de nuestros científicos y saberes populares, intentaremos recomponer el camino de la soberanía alimentaria desde las economías regionales, de la industria nacional, del “vivir con lo nuestro” como decía Aldo Ferrer?
Desde el Partido Socialista de Río Negro nos solidarizamos con los 489 becarios que postergarán su ingreso a la carrera científica del CONICET el próximo año y nos manifestamos en defensa del sistema científico argentino. Reconocemos que no es un sistema perfecto, que tiene problemas, pero la solución no pasa por el recorte y el descrédito. Es necesario re-discutir qué ciencia queremos y para quienes la queremos, así como el enfoque hacia el pequeño productor y a la pequeña industria, en el caso de la producción, pero siempre en un marco de respeto y reconocimiento a la trayectoria de la ciencia argentina.
*Secretaría de Asuntos Socio Ambientales/Partido Socialista de Río Negro
