La exhumación del genocidio mapuche en Río Negro/Por Omar Nelson Livigni

 

Viedma.- (APP) Una jugarreta múltiple del calendario, tal vez mas allá de la voluntad de sus protagonistas, se ha conjugado para diseñar un conjunto de cuestiones que tienen tangencialidades políticas aquí en Río Negro, porque atraviesan verticalmente la antigua, dolorosa e irresuelta cuestión mapuche después de más de un siglo de olvido e hipocresías, y la fusionan con tópicos de innegable actualidad.

Ese diagnóstico debe ser incluido en la reciente desaparición del artesano Santiago  Maldonado oriundo de El Bolsón, su repercusión nacional, la ligazón que se quiso hacer con el controvertido grupo RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), y las recientes declaraciones del senador Miguel Pichetto durante una conferencia brindada en la Ciudad de Buenos Aires, donde aludió en forma directa a ese grupo militante de reivindicaciones indígenas.

A esta realidad hay que sumarle ahora  la decisión del parlamento mapuche reunido en Jacobacci hace quince días que resolvió en sus deliberaciones declarar persona no grata al senador Miguel Ángel Pichetto, por ligar al RAM  y/o sus integrantes con la guerrilla peruana de Sendero Luminoso y calificarlos de proto montoneros, decisión que se dio a conocer a través de uno de sus principales miembros, el lonco (jefe), Ignacio Prafil, difundida por distintos medios. Prafil consideró además en forma personal que la RAM «es un invento de los servicios».

En esa misma reunión, los representantes de las distintas comunidades de la provincia resolvieron sumar sus firmas y aprobar el contenido de  un proyecto de ley, elaborado entre otros por  el Grupo de  Pueblos Indígenas (CIPE), y del Centro Interdisciplinario sobre Derechos, Inserción Social y Sociedad (CIEDES), de la Universidad Nacional de Río Negro, entre ellos el sociólogo y antropólogo Juan Serrano, de responsabilizar “al gobierno de Río Negro por el delito de genocidio” cometidos por las fuerzas militares que intervinieron en la denominada “Campaña al Desierto”, en 1879, en el territorio de la hoy provincia

Según el punto de vista de quien firma esta columna, el referido proyecto presenta un flanco débil, un verdadero Talón de Aquiles, ya que tanto la decisión de enviar la expedición militar a la frontera del río Negro, como la reserva de los cuantiosos fondos para implementar esa operación que significó movilizar a más 6 mil hombres, y su complicada logística, fueron decisiones adoptadas por el superior gobierno desde Buenos Aires, y aprobadas por leyes del Congreso de la Nación.

Además es sabido que el gobierno del Territorio de la Patagonia con su primer gobernador Álvaro Barros en 1878, sólo puede mencionarse como una referencia formalmente jurisdiccional y las administraciones del Territorio Nacional del Río Negro después, a partir de 1884 con el general  Lorenzo Winter, ejercieron hasta la provincialización en 1955 potestades mínimas y delegadas por el poder central ,como si fueran “protectorados” de segunda categoría.

De estas consideraciones surge la categórica imposibilidad de pretender imputar al gobierno rionegrino contemporáneo responsabilidad alguna sobre el delito que se le reclama, y que la legislatura de la provincia  pudiera hipotéticamente reconocer tal pretensión, aunque esos hechos hubieran sucedido en su territorio para una operación militar que fuera dispuesta unilateralmente desde el asiento del poder central en Buenos Aires, y los altos mandos castrenses, y aprobada por un Congreso donde Río Negro carecía de representantes en ambas cámaras por ser estados de democracias restringidas.

La denominada campaña al desierto es uno de los capítulos controvertidos del pretérito argentino. Sus críticos se muestra irreductibles en sus fines y resultados “in totum”, mientras otras opiniones niegan el genocidio y rescatan la llegada del ejercito a la frontera del río Negro como una medida estratégica del gobierno  para afianzar la soberanía en la Patagonia que consideraban amenazada por las aspiraciones chilenas. Esta situación  recién fue superada en 1899 por el tratado suscrito por los presidentes Roca-Errázuriz en el estrecho de Magallanes.

Este proyecto de ley elaborado por los equipos universitarios nombrados es muy breve en su texto, pero irá acompañado por una profusa documentación, especialmente de autores enrolados en la línea revisionista del tema, que pone su acento en las matanzas de indígenas  por las tropas nacionales, y la disgregación  de los integrantes de las familias, una vez producida la rendición de las tribus que finalizaron recién en 1884.

El referido proyecto de ley será elevado a la legislatura provincial una vez que se puedan sumar a su texto el 3 por ciento de las firmas del padrón electoral como se establece para que tengan viabilidad estos proyectos que provienen de la iniciativa popular.

Balcarce 50 y los diputados nacionales patagónicos

Como nunca había ocurrido antes, la dirigencia política, principalmente del oficialismo, no está centrando únicamente su atención en las denominadas provincias “grandes”, que concentran a la mayoría de los electores como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza o Santa Fe.

Ahora al impulso de la  especial instancia comicial del país, han girado su mirada también al sur del país, paradojalmente caracterizada por un extenso territorio con un deficitario índice poblacional  donde la relación costo beneficio desde el punto de vista electoral nunca la hicieron demasiado apetecible.

Precisamente ese criterio siempre conspiró contra las infinitas posibilidades de desarrollo regional y afianzamiento de la soberanía durante muchos años. Y así las grandes obras de infraestructura y todo lo que hacía falta para afianzar la integración del país “por falta de recursos” no estuvieron dirigidas hacia donde hacían falta, sino donde había que satisfacer intereses de política partidaria o de sector.

La experiencia histórica demuestra que invariablemente el destino de esos emprendimientos fue dirigido a las áreas geográficas cercanas al privilegiado entorno del puerto de Buenos Aires y en el marco de la pampa húmeda.

A partir del año pasado hubo algunos signos anticipatorias que tal estado de cosas podía cambiar, cuando sondeos de empresa encargadas de medición de  la intención de votos de los ciudadanos, registraban muy pocos favores de los ciudadanos patagónicos con el presiente Mauricio Macri.

En forma coincidente se conoció por la prensa nacional, el proyecto de un conjunto de obras  de infraestructura para las provincias ubicadas al sur del río Colorado, a modo de compensación, con cierta semejanza al Plan Belgrano, para el norte del país, -ya en marcha- o con el frustrado traslado de la capital a Viedma – Guardia Mitre – Patagones en 1986.

La nueva idea se denominó Plan Patagonia, fue lanzada desde aquí en febrero de este año por el presidente Macri, y recién en los últimos días por intermedio del legislador Sergio Wisky se conoció un primer detalle de obras que serían destinadas a las jurisdicciones de Rio Negro y Neuquén, pero que todavía no tiene previsiones presupuestarias.

Pero seguramente la especial motivación que alienta al jefe de Balcarce 50 y sus ministros a volcarse con tanto entusiasmo a estos kilométricos viajes a la Patagonia obedezca a las posibilidades reales que están apareciendo para que la alianza Cambiemos logre reclutar en su favor un número importante de diputados nacionales que hasta el momento no tenía previstos.

Después de las elecciones PASO dirigentes como los radicales Lorena Matzen, el neuquino David Schclereth, el chubutense Gustavo Menna y el santacruceño Eduardo Costa o el macrista fueguino Héctor Stefani están en condiciones de acceder a las bancas parlamentarias del congreso nacional en las próximas elecciones si hay un repunte general de Cambiemos e el orden nacional como se espera.

Donde las condiciones se insinúan mas favorables, según afirman los estrategas de la Casa Rosada, son Río Negro y Tierra del Fuego, donde sectores de la dirigencia voluntaria o involuntariamente le han dado una buena mano al oficialismo nacional.

En el primero de esos estados Alberto Weretilneck dispuso la abstención de su partido Juntos Somos Río Negro y dejó en libertad de acción un total de casi 70 mil votantes cuya mayoría podría inclinarse hacia Cambiemos.

En Tierra del Fuego, después de una visita del ministro Rogelio Frigerio, el titular de la UCR lugareña anunció que bajaba su candidatura a diputado nacional, dejando libre el camino para  Héctor Stefani en octubre. Los  estrategas de la Casa Rosada tienen estimado que pueden obtener diputados nacionales en Rio Negro, Chubut, donde los resultados serán disputados por Cambiemos y otras dos fuerzas políticas, igual que en  Santa Cruz y Tierra del Fuego. Las dudas están planteadas en Neuquén donde será muy difícil sobre onerse a la fuerte estructura del Movimiento Popular Neuquino. Río Negro lleva el récord de visitas proselitistas: ya estuvieron el ministro Rogelio Frigerio, en Viedma,  el presidente Macri y el titular de la bancada oficialista Mario Negri en Cipolletti, el viernes estuvo en Bariloche el jefe de gabinete Marcos Peña y en cualquier momento llegara a estos lares  Lilita Carrió de la CC-ARI y algún otro ministro nacional.

De todas maneras, el reciente triunfo en Corrientes y el resultado de las firmas encuestadoras contratadas por los diario Clarín y La Nación anticipatorios de un triunfo en Buenos Aires y en otros distritos, extiende el optimismo del oficialismo a lo que sucederá en la región patagónica,  a la que ya visualizan “sumada al cambio.”

JSRN: Un nuevo destino para Matías Rulli

El ex secretario general de la Gobernación, Matías Rulli, uno de los dirigentes peronistas sumados al proyecto político del gobernador Alberto Weretilneck, cumplió un ciclo al frente de ese estratégico organismo gubernamental, que en cualquiera de las provincias mayores equivale a un ministerio de coordinación o a una jefatura de gabinete.

Y ha dejado de pertenecer al Poder Ejecutivo. El alejamiento de Rulli de esas funciones fue una crónica reiteradamente anunciada en los últimos meses y se le atribuyó a desinteligencias con algunos aspectos puntuales que fueron deteriorando la gestión y la permanencia del funcionario.

Weretilneck, de quien se dice que sabe deslindar los afectos de las funciones políticas e institucionales, comunicó a Rulli de su decisión y lo convocó para continuar activamente en el proyecto, en tareas  de responsabilidad, pero al frente de la Secretaria General de Juntos Somos Río Negro.

Después una prudente pausa, un tiempo de reflexión, Rulli respondió afirmativamente al  ofrecimiento que le había formulado el mandatario en el mismo momento que le anuncio que su reemplazante sería Nelson “Pocho” Cides, un cipoleño amigo de toda la vida de Weretilneck desde los tiempos de la militancia conjunta en el Movimiento Patagónico Popular, con el hoy fallecido Rudy Salto.

El partido oficial que Weretilneck aspira a reorganizar apunta a poner en marcha un instrumento moderno como apoyatura del gobierno en el plano político, gravitante y con capacidad de convocatoria en la sociedad rionegrina.

Se trata de un proyecto ambicioso y la aspiración es lograr un vehículo de opinión, que no se circunscriba solo a las tareas administrativas de la afiliación o rutinas similares, sino que también disponga de equipos técnicos para avanzar en los estudios sobre los problemas rionegrinos.

El desafío de Rulli es mayúsculo: deberá poner en marcha y actualizar un partido político con varios impactos debajo de su línea de flotación, como consecuencia de los resultados electorales de agosto, y la muy lenta digestión que sus afiliados y adherentes están haciendo, hasta con efecto retardado, de asumir la libertad de acción para el 22 de octubre.

JSRN: Certezas e incertidumbres  para el 22/10/2017

Nadie en el universo de JSRN puedo imaginarse que el partido federal creado desde el poder bajo la orientación del gobernador Alberto Weretilnek proclamaría la abstención electoral por propia voluntad atendiendo a realidades políticas insoslayables.

Entre ellas  la omnipresente polarización electoral y el propio instinto de supervivencia de su dirigencia para sobrevivir a esa  calamidad cuya fuerza resultará imposible de controlar también el venidero día 22, según opinión unánime de los observadores.

Se descuenta que la masa de los afiliados irá al cuarto oscuro y hará de tripas corazón y sufragará por quien se encuentra más lejos o cerca  de sus convicciones y hasta por simpatía o antipatía personal, en un acto anónimo, sin estridencias y hasta con desgano.

Pero los dirigentes a quienes la comunidad de sus pueblos y ciudades observan atentamente como puntos de referencia deben conservar su autoridad, pese a todo, y hacer conocer y explicar esas actitud a la gente, para también influir sobre ella y poder hacerlo después, porque el quehacer político no se acaba  en esta contingencia electoral de octubre.

En distintos lugares este fenómeno se repite con similares características, pero fuertemente influido por los factores locales e históricos, donde la gente tiene muy buena memoria.

Por ejemplo en Ingeniero Jacobacci la legisladora Sandra Recalt de JSRN viene de una familia peronista, y anunció que no votará por Cambiemos, en especial por estar enfrentada con el intendente radical Carlos Toro. Algo parecido impulsará a otro legislador, Ricardo Arroyo, del Valle Medio, también de extracción peronista pero no afiliado a JSRN, quien es refractario al macrismo.

En San Antonio Oeste, alguien de raíz peronista como el concejal de JSRN, José María Clemant, pero con malas relaciones políticas con el jefe comunal Luis Ojeda y antiguas disidencias  con el legislador Javier Iud, ambos del FpV, acompañará a la dirigencia de Cambiemos. “No quiero quedarme en el pasado”, dijo.

Superadas las elecciones habrá que ver si todos los que cambiaron su voto por imperio de las circunstancias retornan serenamente al hogar común de JSRN o buscan otras opciones para los tiempos que vienen.

Costanzo-Brussa: Camino al PRO sin apuro

Esos dos profesionales de mediana edad y raigambre justicialista que conocen lo que es la función pública, tienen una visión global del gobierno y el ejercicio del poder concreto, estuvieron en la conducción del municipio de Viedma entre los años 2003 y 2007 pero desencantados del mundo cristalizado de los partidos, y de la política por su incapacidad programática y de ideas para obtener los resultados que la gente exige,  cumplieron un periodo de revisión y autocritica de sus experiencias históricas individuales y colectivas.

Comentan con sus amigos, convencidos que los dirigentes justicialistas en la actualidad que mantienen un perfil propio diferenciado de Cristina Fernández de Kirchner y el modelo que representa, “como algunos jóvenes gobernadores deben hacer grandes esfuerzos para conciliar el espíritu de un partido popular como el PJ, con una concepción política moderna, propia de los países capitalistas, con democracias consolidadas y del primer mundo”.

Por eso reniegan de un partido que pese a los esfuerzos que se han realizado “hay todavía quienes no reniegan de las prácticas corporativas, de las líneas populistas internas  o de las posturas setentistas que hoy aparecen como anacrónicas ante grandes porciones del electorado, cada vez mas alejadas de un colectivo que va perdiendo toda dosis de equilibrio y moderación-particularmente en los distintos sectores medios de la sociedad”.

Coinciden en sostener “que no son los partidos los que están en crisis, sino los dirigentes  y las estructuras que los sostienen, con sus corruptelas y autoritarismo, enemigos del cambio y el intercambio de ideas, ajenos a la realidad nacional e internacional, que deben ser reemplazados por nuevos liderazgos- exponentes de nuevos valores que lleven credibilidad a la sociedad.” Se trata de colabora para arribar a un régimen democrático, estable y que obtenga resultados”.

Todos estos conceptos y otros, fueron los temas de conversación que Costanzo y Brussa ya mantuvieron con dirigentes del PRO días pasados en Viedma, entre ellos el diputado nacional Sergio Wisky y el coordinador del ministerio del interior, Juan Martín.

Después del  22 de octubre este tipo de reuniones volverán a mantenerse en los próximos días, anticipando el camino de la oficial incorporación de Gustavo Costanzo Y Roberto Brussa al partido amarillo, sin apuro, y con la posibilidad de movilizar otras voluntades de filiación peronista y/o independiente hacia la misma meta. (APP)