Viedma.- (APP) Con motivo de conmemorarse hoy el “Día Nacional de los y las afroargentinos y de la cultura afro” reiteramos una entrevista que hizo esta agencia tiempo atrás con Adriana Araque, profesora en Letras egresada de la Universidad del Sur, vinculada al peso que tuvo la comunidad negra en la comarca Viema-Patagones y que todavía, a través de sus descendientes e influencias culturales, sigue presente. También sumamos otros testimonios que hizo al diario Río Negro. Araque precisamente ha trabajado en su tesis y a través de notas, la influencia de los negros en el habla maragata, los testimonios del contacto lingüístico afrohispánico en la región. “Yo lo considero un acto de identidad, tanto individual, mío, personalmente, pero también un acto de identidad de toda la comunidad, reconocerme yo y reconocer a la comarca como descendiente también de un grupo bastante olvidado, no sólo aquí sino en toda la historiografía argentina”, consignó a APP.
Indicó que “otros países americanos pueden hablar de la historia de la comunidad africana, pero nosotros relativamente hace poco tiempo, en los ’80 se empezó a hablar de la comunidad africana en la Argentina, y acá en la comarca y en la Patagonia somos los únicos que tenemos un pasado colonial y que podemos adscribirnos a esa historia”.
“Llama la atención que se pueda hablar de comunidad negra en la Patagonia, es el único lugar del que se puede hablar de la región de la conservación de rasgos culturales y del lenguaje, que es mi especialidad; llama la atención por ejemplo que se conserven palabras aquí que se utilizan en Colombia, en Cuba, lo que nos hermana con el resto de América, pero también nos hace raros respecto a América y la Argentina”, indicó.
-¿El Archivo Histórico del Museo de Patagones, con ese reservorio de documentos y tradicional oral, te ha servido para ir edificando esta historia desconocida?
-Sí. Sobre todo los libros parroquiales y hay también unos registros de Emma Nozzi, de entrevistas con vecinos, si bien no siguen pautas científicas, donde ha conservado datos importantes. He encontrado lo que dice Catalina Alejandro, que para mí era Catita, ya que la conocí cuando era chica, y que refiere que el abuelo de ella hablaba africano, una lengua africana. Para mí ese dato es sumamente importante porque confirma que aquí, en las dos márgenes del río Negro, se habló una lengua africana y que permite después, con el rastreo de los etimologías, ir trazando relación con el resto de América, encontrarle una raíz africana a determinadas palabras. Es importante decir que los africanos venían acá sin ningún tipo de identidad, así como otras comunidades pueden decir ‘desciendo de de tal pueblo’, los descendientes de africanos fuimos despojados de toda identidad.
-¿Los contingentes africanos que llegaron, uno por ejemplo en el barco de Lavalleja, no correspondían a una sola etnia?
-No, porque generalmente se mezclaban diferentes etnias para que no pudieran comunicar entre sí y evitar que se rebelaran. A su vez, cuando llegaban a América reconstruían lo que podían. En esa reconstrucción a veces prevalece alguna etnia. Lo que yo encuentro para Patagones y Viedma es que ha prevalecido la lengua de Congo-Angola, la lengua de origen Kikombo.
-Acá la bandera española flameó hasta 1814, cuatro años después de la revolución de 1810, un hecho insólito. ¿Con la Asamblea del año XIII acá se terminó la esclavitud o siguió cuántos años después?
-En el XIII se decreta la libertad de vientres. Acá eran libertos, os ea, eran liberados y eran dados por la Tesorería como patronato, la esclavitud no existía pero seguían ligados a la servidumbre. Esto pervive durante muchos años.
-Había un estado de sumisión.
-Era un grupo muy castigado, era muy difícil. Eran entregados a una tutela, los pobladores pagaban a la Tesorería por los gastos que había demandado el liberto, y el ‘dueño’ se hacía cargo de la vestimenta, la alimentación y darle las pautas culturales del país. Eran llevados generalmente al campo los hombres y las mujeres quedaban en el pueblo. Algunos fueron a prestar a servicios en el Fuerte de Patagones y participó en el Combate de 7 de Marzo. Estos negros llevaban el apellido ‘Lapatria’ porque precisamente estaban al servicio de ‘la patria’, de allí Felipe Lapatria, una figura central. Para la comunidad blanca era Felipe Lapatria, pero para su comunidad era ‘Tatatá’ que quiere decir jefe.
-¿En qué año puede haber muerto Felipe Lapatria?
-A fines del siglo XIX. Cuando murió le brindaron homenaje, pero no sé dónde está su tumba.
-¿Cuándo los negros eran adoptados o asimilados por las familias, tomaban su apellido?
-Muchos y un caso son los Crespo, había seis estancieros con apellido Crespo. Estos estancieros cuando se liberaban negros, los adoptaban y llevaban al campo a trabajar. Sobre todo para los campos que estaban sobre Pringles, que hoy es Guardia Mitre, la zona de Boca de la Travesía, Conesa, que estaba dedicada a la actividad ganadera y que recibió muchos negros, que tenían de apellido muchos Crespo.
-Llama la atención cómo se fusionaron negros y blancos en Patagones.
-Sí. Muchos con italianos y en 1960 con rusos-alemanes. Por eso hoy uno puede encontrar descendientes de negros con ojos celestes. Y creo que no sólo ha habido una invisibilización desde el Estado y académica, sino también una invisibilización buscada desde el grupo africano.
-¿No han sabido defender la identidad?
-No. Creo que por una cuestión de discriminación, una vez que se ‘blanquearon’ optaron por negar el origen como una manera de manejarse mejor socialmente.
-¿Hay alguna institución nacional que esté haciendo el trabajo que estás haciendo vos?
-No. Ahora hay más gente dedicada al estudio de los africanos en la Argentina. Algo en Buenos Aires, en la UBA.
-Vas a tener que hacer algún libro con la tesis y tus estudios.
-Sí. La idea es hacerlo.
OTROS TESTIMONIOS DE ARAQUE*
«Mi abuela que es negra sigue utilizando la palabra «cachimbo» en lugar de cigarrillo. Un día charlando con mi papá, mi abuela y mis hermanos empezaron a acordarse cómo hablaban los abuelos y allí surgieron un montón de palabras que nunca las había escuchado y eso lo llevé después a un seminario que estaba haciendo en la universidad y me di cuenta de que era una veta para estudiar. Pasó el tiempo y cuando volví a vivir a Patagones empecé a trabajar este tema con mi papá. El era mi informante «calificado» como se dice en la disciplina y me decía a quiénes podía entrevistar. Así lo hice y aunque no fue mucha la gente entrevistada surgieron palabras que ellos conocen pero que hoy no las usan».
«No es un trabajo fácil porque no es mucha la bibliografía sobre el contacto africano-español sobre la lengua pero lo atractivo de esto es trabajar con gente viva en la Argentina donde se supone no hay gente negra. Muchas veces he sentido que es como buscar una aguja en un pajar pero es muy interesante».
“Aún quedan vestigios de la lengua africana y es lo que estoy estudiando. Si bien palabras africanas han pasado al español como mucama, tango -a la que algunos le dan esa etimología-, maraca, quilombo, existen otras que fueron utilizadas acá en la Comarca y que hoy perduran en el español cubano. Eso es lo llamativo”.
“En la casa de mis padres (en la costanera maragata) aún están los pozos donde lavaban la ropa las lavanderas negras. No tengo registro de que en otro lugar de la Argentina quede este tipo de testimonio. Allí las mujeres esperaban que subiera el río para que se llenaran esas piletas y lavaban. La ropa que estaba más sucia la dejaban en jabón al sol, las colgaban en las ramas de los árboles y la volvían a lavar. En el estudio que estoy realizando advierto que la mujer ha sido la que más ha conservado la lengua. Tal vez por el hecho de que fueran lavanderas y estuvieran juntas las llevaba a comunicarse, a mantener el uso de las palabras porque además ante presencia de un extraño no se usan. Solían utilizarse para que el otro no entienda pero por lo general no las usaban por el tipo de relación que tuvieron con el blanco. El hecho de haber sido esclavos y negros pesa mucho la discriminación”.
“Ya en el grupo de gente que acompañó al fundador Francisco de Viedma aparecen en los listados la palabra negro, lo que da un indicio de su presencia en esa época. Además es importante la función de Ventura Chapaco, un lenguaraz negro que utilizó Viedma para relacionarse con los indios. Incluso existen registros de que cuando Viedma se va le consigue una especie de pensión de la corona por los servicios prestados. Pudo haber sido un negro que escapó de alguna población y se fue a vivir con los indios y por eso sabía las dos lenguas”.
“En Patagones aparentemente había dos barrios: uno era el «Del Mondongo», y buscando datos uno de ellos coincide con la casa de las bateas al lado del río, porque eran los terrenos que no quería la gente porque la lluvia rompía las calles y arrastraba hasta allí toda la basura. Hoy, paradójicamente, es la zona más preciada. Según la documentación que he consultado, los negros llegaron en su gran mayoría en los barcos negreros que iban a Brasil y que eran atrapados por los corsarios allá por 1.827. Eran dejados directamente aquí. Existen también datos sobre un hallazgo de cientos de negros muertos de hambre y de frío a la vera del río Negro camino a la desembocadura. Algunos eran entregados como esclavos a las familias que debían darles de comer, ropa y formación cristiana. No he encontrado datos de la cantidad de negros que quedaron acá, además porque me he interesado más en rescatar la parte lingüística, porque los documentos permanecen, en cambio, el relato de la gente se va muriendo. Es una lucha contra el tiempo. Los datos que se encuentran son de segunda mano o judiciales, de compra y venta de esclavos y, como fue un grupo étnico que no sabía leer ni escribir y estaba rezagado, no dejó nada, sólo lo verbal que se trasmite. Por eso hay que trabajar sobre la oralidad y lo que se recuerda». (APP)
*Diario Río Negro 2004
