Viedma.- (APP) Una obra literaria de la década de los 80 me inspiró este título. Se trata de “La insoportable levedad del ser”, escrita por Milan Kundera que tuvo una buena difusión en nuestro país merced a su versión cinematográfica.
Se trataba de un personaje central que habitaba en Praga durante la invasión de la Unión Soviética a la ciudad, en pleno desarrollo de la Guerra Fría.
Un fuerte sentido filosófico, ideológico y político propio de los años 60, pintaba a la clase intelectual de la época con sus indecisiones, dudas y contradicciones.
Finalmente se trataba de demostrar la liviandad de la persona humana en sus sentimientos y posturas frente a la vida.
Esto lo tomo como una simple introducción a lo que entiendo una “liviandad o levedad” que nuestra dirigencia política y buena parte de la sociedad ante temas verdaderamente trascendentes que nos tocan en forma directa y decisiva para los rionegrinos, especialmente a los viedmenses.
Tuve el privilegio de ser uno de los primeros en enterarme de que una futura Central Nuclear se construiría en nuestra costa atlántica, y la verdad no sólo es que me pareció auspiciosa, sino que entendí que se trataría de un anuncio espectacular.
En un artículo de mi autoría que publicó la Agencia Periodística Patagónica (APP) pude expresar lo que entendía como una propuesta benéfica para nuestra región desde el punto de vista político, social, laboral, económico y productivo. Sería de una herramienta útil e inigualable para el desarrollo del Valle Inferior y la costa rionegrina. Se trata de un emprendimiento que sin dudas empareja a la zona atlántica con la Andina y el Alto Valle, que desde el punto de vista económico tienen una pujanza mucho mas diversificada y dinámica que la nuestra.
Pero me sorprendió que un pequeño sector de nuestra sociedad, encabezado por el Obispado de Viedma, tan rápidamente asumiera una actitud negativa al respecto, la cual estaba sustentada en argumentos superficiales mas fundamentados en cuestiones emocionales que técnicas.
He escuchado razonamientos tales como “en esto se nos va la vida”, como si se tratara de una pandemia, o que recurrieran una vez mas a las “teorías conspirativas” de que las potencias mundiales han encontrado en Argentina al país ideal para mandarnos toda la porquería que ellos se sacan de encima.
No queda afuera de estas especulaciones el dramático accidente de Chernóbil, que ocurrió hace mas de 30 años y cuyos efectos sirvieron para que la comunidad internacional impulsara protocolos obligatorios de seguridad. Hoy en día esos riesgos se han reducido casi en su totalidad.
Entonces disimulan o no expresan que Estados Unidos posee 104 centrales, que en Francia funcionan 58, en Japón 44, en Rusia 33, en China 17 (se están construyendo 27), en el Reino Unido 18, en Corea 23, siendo una simple muestra de las 441 que están activas en el mundo, mas las 65 que se hallan en ejecución.
Pero mas me llamó la atención la pasividad de la dirigencia política de la región, sobretodo la de aquella que “off the record” se manifiesta a favor, pero que por temor a no perder un voto o a tener que soportar la crítica, haya optado por el silencio, la falta de compromiso o “la insoportable levedad”.
En ese sentido quiero dejar bien en claro que no involucro en este reproche al Gobernador Alberto Weretilneck, que fue de los pocos que defendieron el proyecto y, mas aún, que criticó al reducido grupo quienes manifestaron ruidosamente mediante una visible carencia de fundamentos sólidos desde una posición socio económica acomodada y egoísta.
En este caso, el Gobernador, con una postura decidida ante un proyecto de gran trascendencia para Río Negro, cargó valientemente sobre las espaldas la propuesta y salió de los moldes de la levedad de los dirigentes que siempre prefieren ser “correctamente políticos”, evitando incomodidades personales en vez de decir lo que sienten.
También comprendo a Magdalena Odarda, que siempre fue coherente en su pensamiento respecto de la Minería, la energía nuclear, la extracción petrolera, etc.
También tiene su explicación la opinión de los candidatos del Frente para la Victoria, que sólo están inspirados por la necesidad electoral, ya que en su momento apoyaron la terminación de Atucha II y la reinauguración de la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu, solamente por que eran iniciativas del kirchnerismo.
También valoro, en este contexto, la decisión del Intendente de Sierra Grande, Nelson Iribarren, que ante la posibilidad de sacar del estancamiento a su desfavorecida ciudad se jugó ofreciendo su territorio para que se instale la planta.
Por eso sigo sin comprender a los dirigentes que abrevan en el Valle Inferior y viven del ejercicio de la política, que ante uno de los proyectos mas trascendentales e importantes que se proponen para la región evitaron participar y proponer el debate de una manera decidida y concreta, para informar a la población, para quitarle la incertidumbre, para responder todas las preguntas y disipar los miedos, buscando fervientemente que Viedma y la región costera sean elegidos para instalación de la usina nuclear mas importante del país.
Si esta no es una oportunidad para hacer política en serio, ¿Cuál será?
*Ex dirigente radical, extitular Tribunal de Cuentas, adherente actual al PRO/Cambiemos
