Viedma.- (APP) No es un secreto para nadie que todavía hoy el viejo e incumplido sueño de algunos círculos que responden a los intereses geopolíticos de Bahía Blanca y su “hinterland” con eje en la salida marítima de Ingeniero White, pretenda tener vigencia y apropiarse de los recursos naturales de las hoy provincias norpatagónicas de Río Negro y Neuquén.
El caso paradigmático es la situación que se viene planteando referida a las apetencias desmedidas y desproporcionadas de determinados grupos de presión y factores de poder de aquel orígen sobre los recursos hídricos del río Negro, que van mucho más allá de los que podría corresponder a la vecina provincia en su carácter de condómina sobre la margen sur del curso de agua entre la desembocadura y el meridiano V, en un trayecto de 50 kilómetros aguas arriba.
Todavía representantes del gobierno de Buenos Aires como funcionarios de la Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Río Colorado (CORFO) reiteran puertas adentro de sus respectivos ámbitos y en distintas tribunas el objetivo de impulsar las colosales obras del trasvasamiento del Negro al Colorado a la altura de Chelforó, sin cuantificar los colosales costos que insumiría un emprendimiento de esa magnitud, ni los volúmenes de agua a transportar.
Sin ir mas lejos, en octubre pasado hubo una importante reunión que congregó a funcionarios de Buenos Aires, representantes del sector privado y los jefes comunales de Villarino y Patagones para analizar los aprovechamientos hídricos del río Negro en ambas jurisdicciones. No fue producto de una casualidad que el primer punto del temario fue “el trasvasamiento del río Negro al Colorado”.
Un ejemplo de otros tantos y en esta tónica desmesurada lo brindó hace pocos días el propio subsecretario de Agricultura y Ganadería de Buenos Aires Miguel Tezanos Pinto, emitiendo juicios sin inhibición alguna sobre el posible aprovechamiento del rio Negro por fuera de toda estimación de carácter técnico, aludiendo a las miles de hectáreas bajo riego que podrían cubrir entre Patagones y el norte de Villarino con el transporte del agua al rio Colorado.
En definitiva, y lo mas grave, es que los teóricos de este emprendimiento y sus émulos -Tezanos Pinto no es el único- siguen con la misma convicción que el Ing. Domingo Pronsato, pionero en impulsar el “trasvasamiento” en 1930, cuando ese tipo de despojo era factible de perpetrar en perjuicio de los ex territorios nacionales que desde 1955 dejaron de ser factorías y colonias interiores dependientes del poder central para transformarse en auténticos y soberanos estados federales y celosos defensores de la integralidad de todos sus recursos. .
Por esas poderosas razones la legislatura de Río Negro rechazó y desconoció por el ley el tratado de los gobernadores del COIRCO suscripto en octubre de 1976 donde bajo la coacción del gobierno de facto del denominado Proceso de Reorganización Nacional se introdujo en forma inconsulta la figura del “trasvasamiento”, como una posibilidad futura en el articulado del texto del acuerdo.
A partir de ese momento y como una constante desde los niveles de conducción bonaerenses, se creyó oportuno actualizar el proyecto del trasvasamiento, a pesar de las resistencias de las comunidades de Río Negro y Neuquén y expresiones de sus dirigencias.
Simultáneamente se empezó a hablar de otros aprovechamiento hídricos, no sólo para el norte de Villarino y CORFO, sino especialmente en el partido de Patagones -que sí pertenece a la cuenca del río Negro-, para vencer resistencias y ganar el espacio político.
De todas maneras resulta inquietante realizar pronósticos y especulaciones sobre los aprovechamientos de la cuenca del río Negro, sin que todavía se hayan iniciado los trabajos del estudio integral del curso de agua.
Recién allí, después de una prolija y rigurosa tarea de carácter técnico, con la participación de especialistas de las jurisdicciones representadas en la AIC y seguramente de la Fundación Bariloche, se podrá determinar cuántos metros cúbicos le corresponde a cada estado ribereño. Por lo menos en el plano teórico.
Se trata de una cuestión sensible que ha tomado impulso desde el mismo inicio de la gestión de la gobernadora María Eugenia Vida,l .especialmente empeñada en el desarrollo del sur bonaerense, haciendo sentir el peso institucional de su administración en la región.
Pero en este marco de cuestiones que siempre han despertado tensiones y suspicacias, hay funcionarios como Miguel Tezanos Pinto, quien seguramente, más allá de su narcicismo y debilidad ante los medios de prensa, no hace mas que trasuntar con fidelidad el íntimo sentir del gobierno al que sirve y pertenece a pesar de ser políticamente indiscreto. Aunque suene exagerado, por algo sus apreciaciones sobre el cupo que le puede corresponder a Buenos Aires abarcarían desde unas 400.000 hectáreas hasta un millón trescientas mil y la posibilidad de transportar aguas a la zona del valle bonaerense del Colorado.
Por lo tanto los rionegrinos tienen que estar preparados y advertidos que Buenos Aires no se limitará al veredicto final de la AIC y al resultado del estudio integral de la cuenca, sino que reclamará además de los volúmenes hídricos que le puedan corresponder, los que necesite, pese a quien le pese, haciendo valer su peso político y electoral.
Es que en este capítulo de la lucha por el agua que se libra en todas latitudes, la ingenuidad, la improvisación o el silencia de los dirigentes es sinónimo de suicidio. Nadie debe sucumbir ante el engaño (APP)
