Viedma.- (APP) Los comicios de medio término para empezar a dirimir las candidaturas a diputados nacionales el domingo 13 del corriente con el categórico triunfo del Frente para la Victoria (FpV), el inesperado segundo lugar de Cambiemos y la generalizada sorpresa de la tercera colocación de Juntos Somos Río Negro (JSRN), ausente de todo cálculo previo, ha provocado un cambio de 180 grados en las expectativas y proyecciones de la política rionegrina.
En realidad la cúpula del gobierno y del partido gubernamental ya eran conocedores por anticipado, a través de Eco Consultores y Vignoni y Asociados, que el triunfo en el comicio correspondía al FpV, aunque por una escasa ventaja.
La perplejidad llegó después cuando las urnas indicaron que el partido provincial había sido desplazado al tercer lugar y a una abrumadora cantidad de sufragios del primero.
Entonces se tomó conciencia de la magnitud de la derrota y que seguramente no resultará fácil para el oficialismo rionegrino revertir los actuales resultados.
Está latente la posibilidad de que la polarización producida, lejos de disminuir se agudice aún más, incidiendo negativamente en las fuerzas que hayan quedado en el medio.
Serían los casos de JSRN y la CC/ARI de Magdalena Odarda, preocupados hoy de conservar los sufragios obtenidos y acrecentarlos sustantivamente para reubicarse en un tablero político más favorable en octubre y pensando en el 2019.
Hasta aquí, el FpV que duplicó en votos a Cambiemos con la candidatura de María Emilia Soria, si los números se repiten también logrará incorporar además a Ramón Chiocconi a la cámara baja del congreso nacional.
Pero nada será tan lineal. Los observadores coinciden en señalar que Cambiemos en Río Negro afronta desde ahora un nuevo escenario signado por los recientes triunfos obtenidos en distintas jurisdicciones del país, incluida la performance en Provincia de Buenos Aires, aunque el escrutinio final le otorgue al triunfo a CFK por algún punto, cuestión que ya no se discute.
Se descuenta ahora un redoblado apoyo con la presencia de dirigentes y recursos nacionales en la provincia que centralizarán sus esfuerzos en disputar la segunda banca con Lorena Matzen.
En directa relación con estos pronósticos, el próximo jueves estarán en Viedma para definir estrategias proselitistas dirigentes nacionales de la alianza como Ernesto Braun, interventor del PRO, el diputado nacional Sergio Wisky y referentes del radicalismo rionegrino.
Está claro que después del recuento globular producido, donde quedaron atrás los pálpitos, se pusieron blanco sobre negro números y posibilidades.
Ahora los partidos mejor posicionados como el FpV y Cambiemos se lanzarán a captar el voto “útil” del resto de la ciudadanía estimulados por el hándicap que motiva a los ganadores.
Esto sucederá en el marco de esta lamentable antinomia que condiciona a los argentinos, donde en muchos casos la gente no vota sino que se limita a optar entre unos y otros.
Mientras tanto el gobernador Alberto Weretilneck, como lo hizo en la campaña electoral desde la primera línea de combate, motorizó una convocatoria en Viedma para los días miércoles y jueves de la semana venidera a todos los estamentos de JSRN.
Se intentará en esas deliberaciones afilar el operativo de “recuperación” electoral, el desafío más urgente para JSRN y el propio gobierno.
Habrá una importante reunión de gabinete, y otras sectoriales sucesivas, de autoridades partidarias, legisladores, intendentes y concejales que culminarán con un plenario.
Como es de imaginar el tema principal será un análisis pormenorizado de la derrota en las elecciones en cada punto de la geografía provincial.
Sumado a ello la rendición de cuentas a nivel de responsabilidad de los dirigentes en los respectivos circuitos. Se sabe de infinidad de reproches de ida y vuelta sobre quienes quedaron a la intemperie por carencias en la conducción, poca operatividad en el plano político y falta de inserción en las comunidades a la que pertenecen.
Si bien el gobernador Weretilneck imputó en forma casi exclusiva a la polarización la situación de plano inclinado que vive hoy JSRN y la administración provincial, no desconoce la presencia de causas endógenas perceptibles que merecen autocríticas sin anestesia y urgentes acciones correctivas en áreas del Estado.
En círculos allegados al poder, se comenta que el mandatario comprende que existen atenuantes ante la violenta irrupción del fenómeno de “nacionalización” electoral que se presentó.
Pero que se muestra irreductible ante la falta de dedicación y compromiso con el proyecto gubernamental de quienes pensaron que el 52 por ciento de los votos obtenidos en el 2015 serían eternos, contribuyendo con su abulia e inacción al fracaso de estos días.
Es aceptable la excusa de que el tema de la usina nuclear perjudicó solamente a JSRN, aunque el convenio con China para su construcción fue firmado por el presidente Mauricio Macri y Cambiemos no pagó ningún costo electoral.
Pero los resultados acontecidos en las cuatro ciudades más importantes de la provincia, donde en tres de ellas, el oficialismo de JSRN no solo fue derrotado sino relegado al cuarto lugar, resultan casi inexplicables.
El gobernador priorizará un trabajo arduo en la localidad de Maquinchao para alzarse con la victoria en las elecciones municipales, y demostrar rápidamente un signo de vitalidad política después de los magros resultados del domingo 13. Muestro de ello es la reunión provincial de la juventud de JSRN a realizarse en la próximas semanas en esa localidad.
En otro orden, Weretilneck anticipó que el oficialismo rionegrino descarta de plano cualquier alianza con el gobierno nacional y negó que estuvieran considerando el proyecto de la reforma constitucional.
Reconoció la necesidad de la reelaboración de las líneas de acción política para octubre. Especialmente en otorgarle más contenido a las consignas referidas a la defensa de los intereses rionegrinos frente el centralismo nacional y asumir una redefinición del posicionamiento en lo que hace a la diferenciación de las políticas de la Casa Rosada.
Las PASO dejaron varias enseñanzas: una de ellas es que les fue mejor a los candidatos que se plantaron a favor o en contra del gobierno nacional, que a los que quisieron transitar por “el camino del medio”.
En este caso pivoteando sobre el valor de las autonomías provinciales, pero incurriendo en un discurso muy neutro, o “descafeinado” desde el punto de vista ideológico, Juan Schiaretti en Córdoba, el MPN en la vecina Neuquén, el Frente Chubut para Todos de Das Neves y el propio JSRN son pruebas inequívocas de esa realidad.
El caso en contrario más nítido fue precisamente el de María Emilia Soria que se esmeró en identificar a Macri con Weretilneck y cuestionar desde la vereda de enfrente las políticas nacionales y provinciales asumiendo el rol de vocera de algunas demandas de sus comprovincianos. (APP)
