Las estrategias de la campaña electoral y el horizonte al 2019 en Río Negro/Por Rodrigo Pérez*

Viedma.- (APP) Juntos Somos Río Negro elaboró diversas estrategias teniendo en cuenta el escenario nacional que podría virar hacia una polarización o en una competencia entre tres fuerzas. Por ello primero se especuló de que iría en alianza con Cambiemos, luego que no presentaría lista y finalmente, como ocurrió, que se presentaría como propuesta provincial. El candidato también se evaluó y se dijo en principio que estaría entre el vicegobernador Pedro Pesatti y el legislador provincial Alejandro Palmieri, finalmente se optó por Fabián Gatti, un dirigente de la ciudad de Cipolletti. A partir de esta elección el oficialismo provincial se planteaba la posibilidad de reelección al actual gobernador Alberto Weretilneck en 2019.

La estrategia de Juntos Somos Río Negro se sustentó en la figura del gobernador como principal vocero de la campaña, dejando en un segundo plano al candidato Fabián Gatti. El gobierno provincial intentó repetir la estrategia de 2015, pero cada campaña es diferente y esta vez el resultado fue adverso.

Intentó dejar atrás la discusión por la central nuclear, a quien culpó de su mala elección. No observó el contexto de la elección y llevó adelante la misma táctica del año 2015, no analizó el escenario ni los actores en juego. Hubo una mala comunicación durante la campaña electoral, ya que si hubiera querido instalar el tema de los beneficios de la central nuclear debería haber recurrido a especialistas energéticos y gente de la comunicación, capacitada y entrenada para estos temas. En este caso, quienes se manejaron como portavoces de los beneficios de la energía nuclear fueron legisladores e intendentes que nada saben del tema y cometieron errores de todo tipo.

La última campaña electoral en Río Negro donde se eligieron las dos diputadas nacionales que representarán a la provincia a partir del 10 de diciembre tuvo una particularidad importante: el partido en el gobierno, después de competir y obtener un tercer puesto en la elección PASO del 13 de agosto, desistió de presentar su lista y no participó de la contienda general del 22 de octubre, algo que nunca había sucedido en Río Negro: ningún partido que gobernó la provincia había concluido jamás en un tercer lugar en ninguna elección.

Esto llevó a que, después de debates y discusiones al interior de su alianza, no participaran de la competencia general y quedaran a un lado de la campaña electoral, sólo refiriéndose el gobernador a la gestión y no hablando de la campaña electoral, la cual quedó reservada a los candidatos de los restantes 6 partidos.

La composición de los candidatos de la lista del Frente para la Victoria repitió una estrategia llevada adelante en el año 2013 cuando tuvo una representación de las 4 ciudades más importantes de la provincia (en el tramo de senadores con Viedma y Bariloche, Miguel Pichetto y Silvina García Larraburu y en diputados con General Roca y Cipolletti, María Emilia Soria y Luis Bardeggia). En esta oportunidad se repitió esa ingeniería electoral llevando nuevamente a María Emilia Soria junto a Ramón Chiocconi, de Bariloche y como suplentes a un representante del valle medio (Sebastián Altamiranda, de Choele Choel) y una candidata de San Antonio Oeste (Ayelén Spósito).

Las estrategias discursivas de la candidata titular de la lista, María Emilia Soria, se dirigieron a la vida cotidiana de las personas como elemento central del discurso peronista, hacia la economía, apelando a quienes mencionó como los perjudicados por las políticas del gobierno nacional (jubilados, docentes, empleados estatales, gremios, comerciantes). En los actos no hubo escenarios 360° sino los típicos actos con la clásica liturgia peronista, con militantes, micrófono, bombos y banderas, también hubo apelación al electorado independiente.

Por otro lado la candidata reivindicó las figuras de Perón, Evita, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, también de su padre, Carlos Soria, quien fuera gobernador de la provincia en el año 2011. También mencionó a las diversas fuerzas que acompañaron al Frente para la Victoria, nombrando a cada una de ellas y, si bien los votantes peronistas ya no eligen buscando volver al pasado, hizo mención en sus actos a las tres principales banderas del Justicialismo: la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Realizó durante la campaña innumerables caminatas y visitó barrios, universidades, comercios y espacios en los que los ciudadanos saludados formaban parte de un colectivo y que pertenecían a sectores afectados por las políticas del gobierno.

El componente de la emoción se encontraba presente en sus discursos (“vengo a dejar los mejores años de mi vida”, “vamos a ser la pesadilla de los que vinieron a robarnos nuestros sueños”). Con fuertes críticas al gobierno nacional, pero también hacia el mandatario provincial (“me da vergüenza tener un gobernador como Weretilneck”) que señaló como quien había defraudado a sus votantes.

Así como sucedió con la campaña de Cristina Fernández de Kirchner en la provincia de Buenos Aires donde se apeló al voto útil (incluso se incluyó un spot cuyo centro era una figura de Jorge Taiana), en Río Negro el Frente para la Victoria buscó apelar a la estrategia del voto útil con el slogan “metamos un Ramón en el Congreso”.

La candidata de Cambiemos Lorena Matzen, de origen radical, llevó adelante una campaña en las PASO y otra más activa durante la elección general producto de la baja de la lista de JSRN. Los ejes principales de la campaña electoral fueron tres conceptos que articularon la misma: la cercanía con la gente, el hablar de futuro, pensando en el mediano y largo plazo con un mensaje positivo, se mencionaban las obras de infraestructura que se proyectaban hacer en la provincia: la ruta 22, la 23, la conexión aérea entre las regiones, el saneamiento del Lago Nahuel Huapi y las nuevas fuentes de energía.

Debido a que las campañas han apuntado hacia la emotividad, las redes sociales aportan el lugar para mostrar a los candidatos en un lugar más cercano, por ello se diseña una estrategia para plataformas digitales que buscan inscribir el lado emocional del candidato. En cuanto al timbreo es una estrategia política que busca generar una relación cercana y directa entre los candidatos y los electores. La novedad es que el candidato entra en la casa, comparte y escucha al vecino, esa imagen luego se replica en las redes donde miles de ciudadanos pueden observarlo. Allí se produce esa estrategia de cercanía.

El timbreo está instalado ya como una marca de Cambiemos. Esta búsqueda de cercanía es un modo de ganar legitimidad para prácticas de gestión, recurriendo a canales de comunicación directa, no mediada, entre gobernantes y gobernados. El timbreo como técnica de proximidad a diferencia de experiencias previas introduce la búsqueda de intimidad, donde los dirigentes o candidatos entran al ámbito privado de la familia (tocan timbre, ingresan y comparten un diálogo y momento íntimo).

El timbreo ya no es solo una estrategia de gestión sino que  es una herramienta electoral, debido a que los candidatos elaboran sus estrategias de campaña a partir de los relatos y experiencias de los vecinos. Es una herramienta de la era digital, ya que no se organiza para quienes están en el lugar, sino que esas imágenes buscan el alcance masivo y es allí donde está su objetivo central: la representación de la cercanía, la escucha y el contacto directo.

La técnica de Storytelling se vincula con el hecho de contar historias, se ha consolidado como herramienta que estructura un relato para que pueda ser comunicado de forma sencilla, evitando las “aburridas” propuestas y promesas de los candidatos. Invoca los sentimientos y emociones que se ponen en juego en una narración que sigue la configuración literaria clásica del cuento.

El relato posee un narrador que muchas veces es el candidato/a (“soy Lorena Matzen, tengo 38 años y toda mi vida viví en Allen”) y una historia (la de la vida de la candidata: “me crié en un hogar humilde, donde quizás nos faltaron muchas cosas, pero nos sobraron ejemplos”) que tiene personajes (su madre, su pareja, sus hijas), comienzo y desenlace e ilustra una verdad o una enseñanza (“el esfuerzo de todos nosotros va a hacer posible que Río Negro sea el hogar que queremos y necesitamos. Una provincia que nos cuide, que nos tenga en cuenta y donde podamos lograr todos nuestros sueños”) a partir de nuestras propias experiencias o historias compartidas. Consigue captar la atención y fijar ideas, imágenes y sensaciones de forma más persuasiva.

La candidata de la Coalición Cívica ARI fue Magdalena Odarda y tuvo como eje principal de la campaña el No a la planta nuclear en Río Negro, planteado incluso en el nombre de la lista: Tierra, Agua, por las Energías limpias, No a la Planta Nuclear en Río Negro. Además centró su campaña en la defensa de los intereses de los rionegrinos, recuperación de los trenes, defensa de la fruticultura con la ley del Instituto de la Pera y la Manzana, ley de folklore en las escuelas, ley de pirotecnia cero, entre otras.

Mencionó durante su campaña que la misma no se iba a nacionalizar sino que la polarización iba a estar dada entre el Sí o el No a la planta nuclear en Río Negro, en este sentido el gobierno provincial en parte atribuyó su derrota a estas dos variables (la nacionalización-polarización de la campaña y el enojo del electorado en torno a la instalación de la central nuclear). Apostó a ser la variante a los modelos en juego planteados, siempre jugó a que se disputara la elección con una tercera fuerza competitiva.

Se trató de una campaña con variantes importantes donde se impuso la figura de una candidata mujer, joven y que se identificó con el electorado rionegrino, su alta exposición y visibilidad como legisladora nacional a partir de su defensa de los intereses de los rionegrinos y su interpelación al jefe de Gabinete en la Cámara de Diputados de la Nación, Marcos Peña, la posicionaron como la alternativa para el electorado.

Fue María Emilia Soria quien tuvo mayor despliegue en la campaña electoral, lo que se mostró como un acierto de los estrategas del FpV a la vista de los resultados. Nuevamente un peronismo con fuerte anclaje en la ciudad de General Roca logra multiplicar sus fuerzas a toda la provincia.

En el caso de Cambiemos, se posiciona con competitividad de cara al 2019 a partir de la obtención de la segunda banca en juego, cuando a principios de año poco se esperaba de la candidatura del partido del gobierno nacional en la provincia finalmente remontó y obtuvo muchos votos (en gran medida por la baja de la candidatura de la lista de JSRN, pero también por méritos propios de la candidata Lorena Matzen y de la marca Cambiemos) queda ahora por vislumbrar si puede competirle con serias chances al candidato a la gobernación del Frente para la Victoria Martín Soria.

La incógnita es la del partido que gobierna la provincia, Juntos Somos Río Negro, que pasará de aquí en adelante, ¿se volverá a fortalecer como en el primer semestre del 2015?, ¿se debilitará a partir de la elección legislativa nacional de este año?, ¿se unirá al espacio de Cambiemos en Río Negro en vistas al 2019?, ¿el vicegobernador Pesatti se mantendrá en esa alianza?, ¿se conservará como espacio provincial en la futura elección ejecutiva como mencionó el gobernador Weretilneck hace un tiempo atrás? Los interrogantes en el espacio del gobierno provincial son muchos y se irán descubriendo con el correr del tiempo con el horizonte en el año 2019 que asoma muy interesante. (APP)

* Analista Político