Viedma.- (APP) El ágil e implacable transcurrir del calendario y la estimulante proximidad del 2017 con sus exigentes desafíos electorales, entre ellos los de recambio de los diputados nacionales, determina que la clase política sin excepción tensione su músculos, avive el intelecto y su imaginación para participar de la consulta popular en las mejores condiciones con sus mejores representantes y propuestas.
Estas elecciones de medio término, tienen la significación de una final y, a la vez, una base de lanzamiento para los ganadores y castigo para los perdedores, porque para la mayoría de los competidores y partidos que los patrocinen, un resultado adverso que los aleje de los dos primeros lugares, por más honroso que sea, los margina del premio mayor por la futura elección a gobernador. En algunos casos que se conocen, esas derrotas pueden significar el fin de sus carreras y el envío ostracismo político.
Por algo se repite casi como una muletilla que “sin 2017 no hay 2019 “. En el medio de esas fechas muchos quedarán en el camino dando lugar a otras generaciones de reemplazo que vienen detrás.
Será una muy interesante experiencia para que la sociedad rionegrina pueda ejercitar a través de la urna y con el resultado de los votos la real autenticidad y la representatividad de las fuerzas políticas que actúan en la provincia, o sus primeros niveles.
Esto más allá de las ficciones que han consagrado las oxidadas maquinarias partidarias o los relatos interesados muy pocas veces ajustados a la verdad.
Y sobre todo, lo fundamental, la aparición de los nuevos rostros que faltan exhibir como para personificar con nombres y apellidos la renovación imprescindible de los cuadros dirigenciales, tal vez el mayor desafío que la comunidad le reclama con firmeza a la política.
El resultado de las últimas elecciones a gobernador, oportunidad en que Alberto Weretilneck obtuvo el 54 por ciento de los votos, tradujo con fidelidad un severo castigo a las nomenclaturas de los partidos, fundamentalmente a los mayoritarios que dejaron de serlo y que si no incorporan cambios profundos a su accionar, seguramente seguirán siendo minorías por mucho tiempo.
Como dato sustancial aquellos comicios provocaron un replanteo en la voluntad cívica de los rionegrinos, afectando a los partidos tradicionales, especialmente al radicalismo, pero también al peronismo.
En muchos casos, gente de esas pertenencias buscó otras alternativas.
Se acabaron antiguas fidelidades y anacrónicos seguidismos con su consiguiente fuga de afiliados y dirigentes, hacia otros rumbos, generando por ejemplo el nacimiento de Juntos Somos Río Negro, el actual oficialismo. O buscando abrigo en la nueva experiencia del PRO y por qué no en el incipiente Frente Renovador.
La UCR y el PJ, con sus conducciones renovadas y con las figuras de Darío Berardi y Martín Soria buscan reflotar las glorias perdidas.
Los “boinas blancas” deben afrontar al reverdecer de sus problemas internos, agravados por fuerzas centrífugas latentes que apuntan hacia el PRO o JSRN y trabajan por formalizar Cambiemos para aumentar sus posibilidades.
Por su parte el Justicialismo-FPV no ha definido aún cual será su rostro definitivo aquí en la provincia, aguardando los realineamientos nacionales, aunque se observa una mayor movilidad e inquietudes políticas en los sectores “kirchneristas”.
El alejamiento del senador Miguel Pichetto, hoy una figura clave en la política nacional, ha dejado aquí un gran vacío y quienes compartieron su proyecto rionegrino se destacan por su pasividad y ausencia de todo protagonismo partidario de superficie. Una posición de paciente espera que no se sabe a dónde conduce, pero que cada día será más difícil que puedan contener a sus seguidores.
A la espera para beneficiarse de ese desencanto se encuentra en primera fila el Frente Renovador de Sergio Massa, que tiene en la provincia, entre otros organizadores, al radical Cesar Barbeito y al justicialista Roberto Vargas. Se habla de este último como candidato a diputado nacional.
Martín Soria, el presidente el PJ, está abroquelado en su rol de jefe comunal de Roca con una buena gestión, sigue cerrilmente enfrentado con el gobernador Weretilnek, no domina el bloque de legisladores provinciales y tampoco ha sabido cosechar relaciones de ida y vuelta con los intendentes del Frente para la Victoria más preocupados por los intereses de sus comunidades que por las estrategias del presidente del partido.
También es cierto que en el peronismo nadie quiere liderazgos hereditarios.
Algo de esto le recordó recientemente el “pichettista” Ariel Rivero, cuando votó a favor del proyecto oficial por el pliego de licitación del agente financiero de la provincia y reivindicó el poder territorial de los intendentes. Luego repitió la actitud apoyando en general el presupuesto.
Se comenta que esto podría reiterarse con la sumatoria de otros legisladores del bloque del FPV cuando se trate el proyecto de endeudamiento en dólares que contempla el Ejecutivo para desarrollar, entre otras acciones, una prolija lista de obras públicas que se ejecutarán en distintos lugares de la provincia.
En el marco de estas necesidades ¿cómo seguirán las relaciones entre los intendentes beneficiados por las obras públicas, los legisladores que hacen causa común con ellos, las necesidades de sus circuitos y las directivas de Soria para oponerse a los proyectos de Weretilneck?
Además Soria afronta ahora los comicios del 2017 donde deberá colocar en la banca de la cámara baja por lo menos uno de los diputados nacionales en juego. ¿Estará en fuerza para imponer la nominación a un nuevo periodo de su hermana María Emilia como hizo en los anteriores comicios?
¿No hay otros candidatos para ocupar esa candidatura con reconocidos méritos, como por ejemplo el actual legislador Javier Iud, un indiscutible ganador de elecciones en el circuito atlántico y en San Antonio Oeste?
No son pocos quienes piensan dentro y fuera del peronismo, que un fracaso del Justicialismo-FPV en los comicios para diputados nacionales -la imposibilidad de subir al poderío de los ganadores- relevaría a Soria del primer lugar de los aspirantes a la candidatura de gobernador.
Entonces en esa coyuntura se agigantarán las pretensiones de jóvenes como Martín Doñate, el ya muy conocido y activo diputado nacional surgido del Valle Medio. Sucede que nadie quiere largar esa contienda anticipadamente para no hacerse acreedor al mochuelo de “rupturistas” y/o “divisionistas”, o funcionales a Weretilneck.
En tanto el triunfo de Mauricio Macri en las elecciones presidenciales y las necesidades de tener una estructura política en Río Negro produjo la desaparición del PPR en beneficio del PRO, que todavía no ha logrado una consolidación definitiva.
Desde Buenos Aires llegan insistentes versiones que el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el Jefe de Gabinete, Marcoe Paña, participarán a partir de febrero de un prolijo monitoreo del PRO en todo el interior para acelerar los tiempos de organización.
En el partido amarillo ha surgido una figura que no proviene de la política tradicional de Río Negro, sino del mundo del empresariado del Alto Valle y de la sociedad de Cipolletti que lo consagró intendente.
Se trata de Aníbal Tortoriello, quien aparece como nominado extra oficialmente como candidato a gobernador del PRO, destinado a jugar un rol gravitante en la conformación de Cambiemos, la tan anhelada como esquiva coalición con la UCR.
Tortoriello quien ha empezado a moverse por la provincia levanta la bandera “de la nueva política” y está organizando una reunión para el 27 de enero, -al parecer impostergable- que congregará entre otros sectores a los políticos comensales de la tercera edición de una comida realizada recientemente en Viedma.
La finalidad propuesta por el propio Tortoriello es continuar después con encuentros similares en otras regiones de la provincia convocando a dirigentes locales haciendo una tarea proselitista para consolidar el PRO y la coalición Cambiemos.
En forma paralela la localidad de Darwin fue escenario de otra reunión con idéntico objetivo donde se congregaron los representantes nacionales Sergio Wisky y Juan Martín, los titulares de la UCR, Darío Berardi, y del PRO, María Piedrabuena, los intendentes de Viedma José Luis Foulkes primer delegado al comité nacional del radicalismo, el jefe comunal de Cipolletti y dirigente del PRO, Aníbal Tortoriello, e intendentes radicales.
Entre estos últimos estuvieron presentes quienes firmaron un reciente documento anunciando la constitución de un agrupamiento “para gestionar obras públicas”, una especie de Caballo de Troya, no otra cosa, de un sector de la UCR orientado contra el presidente de la UCR Darío Berardi.
También estuvo allí el diputado provincial Jorge Ocampos, ex radical devenido en integrante del bloque del Frente Progresista por el acuerdo del ARI y el Socialismo, bajo el liderazgo de Magdalena Odarda, y travestido después hacia Cambiemos por influjo del secretario de la bancada, el ex vice gobernador Bautista Mendioroz.
En cambio brilló por su ausencia el abogado Diego Vázquez, secretario privado de Tortoriello, proveniente también del bloque del Frente Progresista, donde se desempeño como asesor.
Hubo dos reuniones en Darwin, la primera de ellas donde se juntaron los representantes nacionales Juan Martín y Sergio Wisky con los dirigentes del PRO. Otra congregó a Darío Berardi y Foulkes con los intendentes radicales y finalmente una especie de plenario del que formaron parte las delegaciones de ambas agrupaciones más los delegados del poder central.
Hubo un documento del PRO con una recomendación a la dirigencia de ambos partidos a extremar esfuerzos para constituir Cambiemos remitiendo a una próximo reunión para el cumplimiento de ese objetivo.
Es decir, no hubo nada nuevo bajo el sol y Cambiemos sigue en veremos. Si hay algo para rescatar es la revalorización de la institucionalidad de los partidos políticos como integrantes formales y necesarios de la coalición.
Otra agrupación que busca un lugar en el espectro político es el ARI-CC de Magdalena Odarda después de su fracaso al prohijar a dirigentes que se terminaron quedando con su bloque, a pesar de llegar a las bancas y a espacios en la Legislatura gracias a sus votos. Magdalena cumple una función estrictamente institucional desde su banca en el Senado sobre los temas vinculados al medio ambiente y otros que hacen al interés de la provincia, pero incursiona muy poco por las huellas de la política rionegrina.
No obstante no está aislada. Mantiene conversaciones con la plana mayor del gobierno rionegrino y con otros sectores de la dirigencia, entre ellos Darío Berardi.
Magdalena quiere recomponer relaciones con los radicales y rescatar la alianza que catapultó a su hijo Facundo Montecino al Concejo Deliberante de Viedma, donde hoy es un decidido opositor al intendente Foulkes, cuestión que dificultaría cualquier otro acuerdo futuro.
Frente a todo este variopinto conglomerado de dirigentes y partidos se encuentra ubicado el gobernador Weretilneck quien aspira a instaurar una hegemonía política de 20 años con re-reelección incluida, tentativa ésta que se ha postergado para el 2018.
El mandatario ingresará al próximo año con complicados problemas financieros por la caída de la coparticipación, con un estado que no ha logrado reducir y optimizar el gasto, y temas pendientes como las reformas en Educación y la Justicia, y con señales preocupantes en algunas de las principales economías regionales.
Pero retiene el poder como factor decisivo que ejerce sin vacilaciones, y reconoce que “el ejercicio del poder desgasta, pero mucho más al que no lo tiene”.
Weretilneck ha establecido muy buenas relaciones con el gobierno central donde es considerado un aliado y la Casa Rosada nunca deja en soledad o en la estacada a sus amigos.
La conducción económica autorizará el endeudamiento en dólares que necesita Weretilneck como harán con otras provincias, y el jefe del Ejecutivo rionegrino afrontara las cruciales elecciones del 2017 con recursos muchos más cuantiosos que los que provinieron de la renegociación de los contratos petroleros.
Ante ese diagnóstico, todavía no se aprecia en el damero político rionegrino una figura convocante, indiscutida y con gravitación hacia la sociedad que aparezca como un rival de fuste y con credibilidad frente al gobernador, para transformarse en su alternativa electoral. Mientras ello no suceda, el gobierno tiene todas las chances de colocar el primer legislador nacional con cierta seguridad y acordar de alguna manera el segundo con alguna otra fuerza, dejando abiertas las puertas para la reforma constitucional y luego volver al podio de los ganadores en el 2019.
No hay que olvidar que mientras la dirigencia rionegrina no capte el generalizado clamor existente de una profunda renovación de figuras y de estilos, habrá un tácito y espontáneo frente de rechazo a todo lo viejo, comprometido con las complicidades del pasado.
El antídoto para este proceso incompleto de depuración partidaria en la joven democracia rionegrina -teniendo en cuenta los resultados electorales- fue Weretilneck en el 2015. Más que sufragar por Weretilneck, la ciudadanía lo hizo contra la oferta electoral de quienes estuvieron antes. Y esta realidad la habían anunciado las encuestas.
¿Podrá repetirse otra vez aquella historia? ¿O hay que ser optimista y pensar que la dirigencia está en aptitud de generar una alternancia democrática al estado de cosas imperantes?
Para ello hace falta que los partidos dejen de lado su encierro sobre sí mismos, se oxigenen con la participación de los comprovincianos y puedan decir en este próximo 2017, como Moisés Lebhenson en la década del 50: “Mostrar conductas para que nos crean e ideas para que nos comprendan”.
De lo contrario el voto de la gente en la urna, como ya ocurrió, volverá a tener un efecto sancionatorio hacia las agrupaciones políticas, cumpliendo la higiénica y reparadora tarea que no pudieron realizar las elecciones internas en cada uno de los partidos.
Vacaciones para esta columna
Como ocurre todos los años, aprovechando las temperaturas de enero y la disminución, aunque sea temporal, de la actividad política, el cronista autor de esta columna semanal de la agencia APP tendrá un período de vacaciones hasta los primeros días de febrero. Agradecemos a todos quienes consultan nuestro material periodístico por objetivo y veraz. (APP)
