Magdalena Odarda lanzará un nuevo partido provincial

 

Viedma.- (APP) Recientemente Magdalena Odarda dio la noticia de que está decidida a participar en las elecciones de octubre venidero para disputar una de las bancas  en la Cámara Baja del Congreso Nacional, adelantando que su lugar en  el Senado será cubierto por el abogado de Bariloche, Darío Rodríguez Duch.

Ahora, la siempre inquieta parlamentaria subió sus aspiraciones y está próxima a anunciar la presentación de un nuevo partido político en el ámbito de  la provincia. Se trata de una agrupación partidaria de carácter federal, según el molde clásico del ex PPR o JSRN, una variante realmente insospechada.

La diferencia radica en que los mencionados nacieron desde el calor oficial, mientras que  “Rionegrinos por la Igualdad”, así se denominaría la agrupación, conocerá la luz desde el llano.

Este proyecto, ya maduro, se mantuvo como un secreto guardado bajo siete llaves. Tendrá como eje convocante la figura conocida y reconocida de Magdalena por su trabajo en temas ambientales, el resguardo de los recursos naturales y el acceso público a ríos y lagos, entre otros, y su eficiente labor parlamentaria, tanto en la Legislatura rionegrina como en el Senado de la Nación.

El nuevo partido político tiene algunas limitaciones, salvo que se produzca un cambio abrupto de la realidad, y  radica en un muy reducido grupo dirigencial, donde se repiten los nombres, no se observan recambios y todo se reduce al indiscutible personalismo de Odarda, quien concentra y decide.

Estos cuestionamientos funcionales, que los conjugan en voz baja hasta sus propios colaboradores, nunca pasaron de ciertos límites, porque también se le reconoce que lo realizado hasta aquí, en gran medida, es fruto de su esfuerzo sostenido y admirable.

Pero también recibe imputaciones que se deben tener en cuenta y generar algún proceso autocrítico -que por lo que se aprecia todavía no ha llegado- como por ejemplo los errores  que se cometieron en la conducción, donde  en la CC/ARI se crearon las condiciones para que el ex vicegobernador Bautista Mendioroz y los legisladores Jorge Ocampos y Daniela Agostino hicieran rancho aparte con el bloque del “Frente Progresista” –que debería haber respondido a la alianza CC/ARI-Partido Socialista-,  primero, y luego se pasaran con armas y bagajes a Cambiemos, como quedó oficializado días pasados. Precisamente la creación del nuevo partido tiene directa vinculación con la disyuntiva que se generó en la CC/ARI de Río Negro, que  fue refractaria a lo que  se decidió en el orden nacional de esa fuerza política, de integrar la entente junto con radicales y macristas.

Esta disidencia medular, hizo que la relación entre Odarda y Lilita Carrió se encuentre ahora solamente reducida al plano formal, existiendo entre  ambas un abismo ideológico, centrado en la figura de Mauricio Macri y los lineamientos de su gobierno.

Este problema, determina que si Odarda se presenta a disputar un cargo nacional, como es la diputación en octubre, necesita el aval de la conducción del ARI-CC  que ejerce Carrió y allí se puede producir los que muchos ven venir, la  cierta intervención del distrito Río Negro  para supeditarlo a los  criterios que se imparten desde Buenos Aires.

Por esa razón, para preservarse de esas contingencias, surgió la variante de este partido provincial para resguardarse de esas acechanzas. Se ignora todavía cuál será la plataforma programática de “Rionegrinos por la igualdad”, donde  seguramente a las convicciones de sus  impulsores se agregarán lógicas reivindicaciones federalistas para conservar  los votos independientes y de las capas medias de la sociedad, que acompañaron  a Odarda con su voto en sus presentaciones electorales.

Los observadores se preguntan si toda esta arquitectura detrás de Odarda no ha sido motivo de conversaciones con los altos niveles oficiales, tales como el gobernador Alberto Weretilneck y el vice, Pedro Pesatti, entre quienes, se sabe, hubo más de una reunión.

No hay que olvidar  que la administración provincial tiene como objetivo promover ofertas electorales que contribuyan a dispersar el voto opositor para favorecer sus propias aspiraciones tanto en el 2017 como en el 2019.