Viedma.- (APP) El sociólogo Howard Becker en la década del ´60 comenzó a incursionar en el estudio de los desviados y marginales de la sociedad, pero lo hizo desde una doble perspectiva. Realizar el análisis a los que hacen y proponen las leyes para que otros luego las ejecuten. Esto adquiere importancia desde el mismo instante, que estudiar a quíenes infringen leyes, como aquellos que definen que es el delito y que no.
Describir la interacción entre unos y otros es un modo posible de no ceder a la visión moralista, contundente y arcaica, por injusta de los juicios de valor que se realizan de la desviación a las normas. Es decir quién infringe la ley siempre es un anómico, se actúa precipitadamente sobre el victimario, en ocasiones a priori.
Lo sucesos acontecidos en la última marcha en Viedma, por el pedido de aparición con vida de Santiago Maldonado, terminó con pitadas y marcas en edificios públicos emblemáticos que representan a las instituciones del Estado. Esta vez ligó el local partidario de Cambiemos, que molestó a dirigentes, allegados y algún que otro periodista amarillo a manifestarse de manera elocuente frente a esta barbarie.
La manifestación y el repudio hacia una política determinada debe hacerse dentro del marco institucional y en el respeto por la instituciones de la República. Llamese derecho a peticionar, reunión, libertad de expresión. No implica en absoluto romper, deteriorar los edificios públicos que son preservados con fondos de los ciudadanos y que además resguarda el patrimonio y la memoria colectiva de una comunidad.
También es preciso delinear que la orfandad, la desidia y la manipulación de la información es contraria a los mecanismos de una democracia abierta, participativa y plural. Por lo tanto, una fachada pintada no representa legitimidad en el escenario político, solo visibilidad. Como tampoco lo es que el grupo político agredido en su estructura edilicia garantiza las reglas del sistema democrático. Esto se refleja en el accionar de los hechos cotidianos de ciudades de la provincia.
Hubo reacciones inmediatas y otras tardías de repudio al acto “vandálico” de los desviados. La reacción es funcional a los sucesos políticos que ocurren a diario, es mera especulación. Por esta cuestión, se espera como actor político también de los Outsiders defensores de la democracia un pedido de aparición de Santiago Maldonado.
Volviendo a Becker, la desviación es asimetríca, en el sentido de llegar a preguntarse ¿ Cómo se ven los desviados de las normas y los encargados de defender las mismas? ¿Por qué se establecen las leyes y que se está defendiendo? y en todo caso, ¿de quién hay que defenderse?
La agresión recibida por el local de Cambiemos es repudiable, como lo son las pintadas de los edificios públicos que se paga y sostiene con fondos públicos. La relación es asimétrica el dinero salen de la misma bolsa, solo que por ejemplo a la hora de defender posiciones la balanza se inclina para quien posee mejor capital económico y social . Por ejemplo, los diputados que salen a defender sus locales partidarios, se corporativizan a la hora de aumentarse la dieta por encima del resto de los asalariados, ni mencionar al poder judicial.
Una pregunta que surge: ¿ qué valores democráticos estamos reproduciendo?¿ De dónde surgen los Outsiders? Algun posible camino de respuesta, podría ser el comportamiento de un Ministro que no puede o quiere dar respuesta a una madre que intenta encontrar puntas de un ovillo porque en una Institución del cuidado como es la Policía se persigue, secuestra y asesinan camaradas.
Otro ejemplo mas cotidiano los padres con dificultades para sostener la canasta mínima ,y no es solamente la categoría de excluidos económicamente, la clase media asalariada, tiene serias complicaciones para solventar y mantener actividades educativas, culturales y recreativas, que norman en un estado de derecho.
A sumar, una posverdad que fluye para justificar todo lo realizado y lo por venir como la única verdad, que todavía se necesita realizar un cambio. ¿Que cambio? Esto es como la consigna “vamos a volver” ¿ A qué?, ¿ cómo se vuelve?, ¿de que manera?
¿Cómo vuelvo de un lugar donde no hice la autocrítica suficiente?, donde sólo la adoración y la adulación son catergorías suficientes para llegar. ¿Con quiénes vuelvo?, son los que se fueron un tiempo y luego arrepentidos porque no logran hacer base de sustentación especulan y juegan al intento de volver, ponerse el overol, pero en los primeros meses de gobierno de Cambiemos eran funcionales a otros intereses muy contrarios a los que defendían.
Con el cambio es lo mismo: ¿que hay que cambiar?. Están proponiendo a una sociedad reglas de juego económica sociales y jurídica de las cuales las condiciones de partida son dispares. Y entonces la única alternativa que les cuadra para los desviados es la represión simbólica o fáctica
Supongamos que hay que cambiar, ¿ cuál es la propuesta económica, social y cultural del gobierno actual? No se percibe, o en realidad es muy visible y practica para un solo sector de la población que acumula faraónicos negocios y el resto de la sociedad deambula como puede para sostenese en la cotideaneidad.
Los outsiders de Becker son una construcción bien definida en la realidad actual argentina, están los desviados, los excluídos, marginales que no “acuerdan” con la norma y la ley. Los que la interpretan , proponen y definen que es delito, quiénes deben pagar por ello, es una manera también de reproducir y alimentar la superestructura jurídico política para justificar la vuelta o la posverdad de un cambio que solo se refleja en paraísos desérticos.
