Para Weretilneck, por el eje Alto Valle-Bariloche debería pasar la formula de JSRN para el 2019/Por Omar Nelson Livigni       

Viedma.- (APP) Cada día que pasa adquiere mayor consistencia la versión obtenida en reservados ámbitos del oficialismo gubernamental y partidario que el ministro de Salud  Pública, Fabián Zgaib, es quien se viene perfilando con mayores posibilidades para erigirse en el precandidato a gobernador por Juntos Somos Río Negro (JSRN) para las elecciones provinciales del 2019.

Sorpresivamente este rionegrino nacido en General Roca relacionado por vínculos parentales y afectivos a familias de la numerosa colectividad árabe, tanto en la Línea Sur como en el Alto Valle, principalmente, ya habría prestado su consentimiento para asumir la alta responsabilidad  de ingresar de lleno a la actividad política partidaria.

El paso al frente de  Zgaib se produjo ante lo que sería ya la decisión irreversible del legislador Alejandro Palmieri de desistir al primer ofrecimiento concreto que le formulara el gobernador Alberto Weretilneck y la necesidad de adelantar los tiempos de la nominación de los aspirantes de llegar a la gobernación.

Eso significa en los hechos para el actual Ministro ser protagonista en el proceso inmediato de selección interna diagramado por el gobernador Alberto Weretilneck del que participarán algunos de sus pares del gabinete de ministros y el vicegobernador Pedro Pesatti. Y por supuesto de superar esa instancia y ser consagrado primero por el consenso de JSRN, cumplir con las exigencias de una campaña difícil como se presume.

Si bien esta original metodología de elegir al candidato pretende tener la máxima ecuanimidad posible, el padrinazgo de Weretilneck y sus preferencias se tornarán indiscutible y la presencia del gran elector hace correr el riesgo de que haya desertores desalentados en la compulsa en trámite por la falta de igualdad de oportunidades.

¿Que hará ante esa alternativa el vice gobernador Pesatti?

Y por razones muy válidas para el oficialismo los armadores del esquema para el proceso que viene trabajan para restarle todas las chances posibles al candidato a gobernador del Frente para la Victoria (FpV), Martín Soria, para que llegue al día del comicio “exigido y con la lengua afuera” como sostienen gráficamente algunos funcionarios.

Las energías de JSRN y el gobierno de Weretilneck, además de hostigarlo sistemáticamente por todos sus flancos, están además dirigidas a promover como número uno de la fórmula a otro ciudadano roquense para intentar quebrar una presunta hegemonía en esa ínsula y dividir el voto de la ciudadanía en aquella ciudad.

Por esa y otras razones el ministro de Gobierno, Luis Di Giácomo, un “alter ego” de Weretilneck, en cuanta oportunidad que se le presenta se refiere a una formula  oficialista apoyada en el eje geopolítico Alto Valle – Bariloche, expresión elocuente de gravitación demográfica y electoral para privilegiar.

A esta ecuación es refractario el vice gobernador Pesatti y radica allí uno de los motivo de su enfrentamiento con Di Giácomo y por extensión con el gobernador, al estimar que  esa concepción de los ejes, tal como se anuncia, se contradice con la predica de JSRN sobre la integración provincial. Una diferencia sustantiva, donde resultará  muy difícil conciliar posiciones.

El binomio se completaría con alguno de los barilochenses y actuales ministros como Arabela Carreras de Turismo o Cárlos Valeri de Obras Púbicas, ya que Gustavo Genusso se decidió a intentar su reelección como jefe comunal de la ciudad turística.

Estas novedades se fusionaron con la secuela de acontecimientos y comentarios que se sucedieron a partir del momento en que se difundió el audio con agravios e insultos contra el vice gobernador, e instalar el virus de la sospecha y contribuir multiplicar las diferencias intestinas.

Durante esas jornadas de vértigo el legislador díscolo de JSRN, Ricardo Arroyo, se desvinculó del bloque legislativo del partido, y la administración separó de una empresa del estado a tres de sus recomendados.

Después de alguna indecisión Weretilneck hizo renunciar a los tres funcionarios comprometidos con la grabación y difusión del denominado “audio de la discordia”, y ratificó la permanencia del ministro Di Giácomo, responsable la cartera política de donde dependían los inculpados.

También se esmeró en dirigir gestos hacia Pesatti haciéndolo participe de una reunión de gabinete -encuentros cuya presencia era omitida regularmente-, y a una comida en la residencia oficial con ministros, legisladores y otros altos funcionarios.

No obstante, los desencuentros del vicegobernador con Weretilneck, algunos de sus más cercanos asesores y la mayoría de los ministros, son profundos y un dato evidente de la realidad ante la prensa, aunque el oficialismo menciona solo disidencias menores.

De todas maneras, pasado el torbellino y el pico de tensión de las últimas jornadas, el panorama no ha sufrido cambios trascendentes, pero se acerca la hora de las definiciones. (APP)