Partió hace otros escenarios el gran maestro teatral (y del arte, en general), Francisco Javier/Por Carlos Espinosa

 

Viedma.- (APP)  Tenía 94 años recién cumplidos, murió en su amada ciudad de Buenos Aires este último domingo. Aquí en Viedma deja recuerdos imborrables, de su intenso paso entre 1964 y 1970,y una breve reaparición entre 1982 y 1984. En agosto del 2000 vino a los festejos del 30º aniversario del Centro Municipal de Cultura de Viedma, que lo tuvo entre sus fundadores. En septiembre del 2006 estuvo para dictar una memorable conferencia; y por última vez en enero del 2013, soñando con una puesta teatral de despedida del público local, que quedaría sólo en sus anhelos. Fui su alumno y lo recuerdo con afecto. Aquí algunas fotos suyas; y una entrevista que le hice en el 2006.

Francisco Javier, el maestro de actores, descubrió nuevos espacios escénicos y abrió ventanas para el teatro

El director teatral y profesor de arte dramático Francisco Javier volvió a Viedma. Un grupo de sus ex alumnos (de los años ’60 y de los ’80) lo invitó para una charla sobre temas de su especialidad y del encuentro –donde no faltó la nostalgia- surgió la idea de organizar, para el año próximo, un taller de formación de directores. La ocasión fue propicia para repasar, con el talentoso hombre de teatro, algunas de sus experiencias locales.

Francisco Javier era joven, inquieto y talentoso director, cuando en 1964 fue enviado a Viedma por la secretaría de Cultura de la Nación para dictar un cursillo de arte dramático de corta duración. “Sabia muy poco sobre Viedma, apenas recordaba mi paso en tren hacia Bariloche, cruzando el río por el monumental puente; y, claro, cuando llegué aquel día y en la estación de Carmen de Patagones me estaba esperando un señor flaco y muy simpático (era Osvaldo Alvarez Guerrero, por entonces subsecretario de Asuntos Sociales, a cargo de la dirección de Cultura) no podía imaginarme la relación tan fuerte que habría de entablar con esta ciudad y su gente” recordó Javier, días atrás, en charla con este cronista.
“Después, al día siguiente, me encontré con el grupo de quienes serían mis alumnos, en la biblioteca Mitre (en su antigua ubicación de la calle Rivadavia casi Mitre), donde estaban Chichita Domínguez, Dolly Crespo, Velia Salicioni, Jorge Armas y otros” siguió contando.
“Yo recuerdo que una de las primeras cosas que me pidieron, creo que fue Chichita, eran ejercicios que terminaran en una cosa concreta para que se viera el trabajo, lo que era la misma exigencia que tenía en la escuela de teatro de La Plata, en donde había que terminar el año con algo para que las autoridades vieran resultados” añadió.
La consigna se cumplió al pie de la letra. El grupo “El Despertador”, (que comenzó a difundirse con una serie de volantes incógnita que diseñó Miguel Fresán y él mismo se encargó de colocar adentro de los diarios de un domingo en el negocio de su padre), estrenó a fines de ese año dos obras cortas: “Feliz viaje”, de Noel Coward y “Humulus el mudo”, de Eugene O’Neill.
En 1965 se presentó “Week End” de Noel Coward y al año siguiente “Los cuatro aparatos” de Enrique Wernicke. Todas esas puestas en la biblioteca Mitre ofrecieron ante los ojos del público viedmense una forma moderna de hacer teatro, a la manera circular y sin barreras que separaran a los actores de la platea. Las enseñanzas de Francisco Javier ya estaban haciendo historia.
LA ESCUELA Y EL SEMINARIO
Hacia 1967 Omar Fossati era director de Cultura de la provincia y Chichita Domínguez la presidenta de la Comisión Municipal de Cultura. Juntos formaron una dupla de extraordinario empuje para la actividad cultural institucional de Viedma. El joven intendente de la capital rionegrina, Oscar Hugo Mauri, acompañaba ese entusiasmo y apoyó la creación de la Escuela Municipal de Teatro.
El objetivo era “impartir y/o practicar las técnicas y conocimientos que requieren la formación integral del actor, con miras a posibilitar agrupaciones vocacionales y fundamentalmente dotar de un elenco estable a la ciudad de Viedma”. La dirección le fue confiada, por supuesto, a Francisco Javier, quien trajo a Viedma –como profesora residente- a la actriz Etel Medina..
La Escuela Municipal de Teatro funcionó a pleno entre mayo de 1967 y fines de 1968. Los espectáculos “Los novios del subte” (Jean Tardieu) y “La industria del mimbre” (Jacques Prevert), en 1967; “Los invisibles” (Gregorio de Laferriere) y “El circo de Zatrapito” (Marta Jiménez Pastor), estos últimos de 1968, quedaron como huellas de esa época. (“El circo de…” concurrió al Festival Nacional de Teatro Infantil de Necochea, en 1969, y logró el premio Elefante de Plata y una mención al mejor actor, para Fossati)
En el segundo semestre de 1969 se diagramó el Primer Seminario Provincial de Directores, con participación de gente de teatro de distintos puntos de Río Negro.
“No conozco que se haya realizado una experiencia parecida en otro punto del país, trabajamos intensamente un mes, con todos los alumnos concentrados en un hotel de Viedma, con el objetivo de formar directores que hicieron sus primeras experiencias en la puesta que llamamos ‘Torturas sin ton ni son’ con textos de varios autores” añadió Francisco Javier en sus recuerdos.
ANTÍGONA, DE VIEDMA A LA SORBONA
Aquel intenso año 1969 produjo otro hecho teatral sobresaliente para Viedma. Con el elenco de alumnos de tercer año de la Escuela (para entonces bautizado como Seminario) Javier puso en escena la tragedia clásica de Antígona, en la versión de Jean Anouilh.
Los ensayos y la puesta posterior también se realizaron en la Biblioteca Mitre (en tanto crecía la esperada obra del centro Municipal de Cultura) y fue en esa ocasión que Javier tuvo en cuenta la sugerencia del escenógrafo Saulo Benavente (que había visitado Viedma poco antes) para un uso diferente del espacio físico del lugar. Así entonces la escalera que conducía hacia las oficinas del entrepiso fue usada para la impresionante entrada de algunos de los personajes.
Al pie de la escalera se instalaron dos plataformas y allí transcurría el drama. Algunos años más tarde Francisco Javier incorporaría esta experiencia de renovación del espacio escénico en su tesis para el doctorado en Artes en la exigente Universidad de la Sorbona, en París. “Yo tenía que hablar de espacios que no estaban destinados a recibir espectáculos, pero que se habían convertido en espacio escénico muy armónico en relación con la obra y este era uno de los ejemplos para mostrar. Recuerdo que el tribunal me preguntó, en la defensa de la tesis, cómo era eso de hacer teatro en una biblioteca” apuntó el director.
El elenco de aquella “Antígona” estaba conformado por Chichita Domínguez, Omar Fossati, Carlos Espinosa, Silvia Gentile, Julio Acera, Elda Martínez, Humberto Martínez y Osvaldo Mosqueira. Colaboraban alumnos del curso preparatorio: Noemí Sanabria , María Inés Grandoso, Tulio Galantini. Como operadoras de luces y sonido: Susana García y Cristina Casadei; Técnico de iluminación: Ricardo Martínez; Maquillaje, María del Carmen Bofarull; Ambientación escenográfica y vestuario, Miguel Fresan y Saby Crudo; Preparación y asistencia de dirección: Etel Medina; dirección general; Francisco Javier
LOS CASOS DE JUAN
Pasaría más de una década, en el ínterin Francisco Javier se instaló en Paris durante cuatro años para realizar su doctorado, y a fines de 1981 volvió a tomar contacto con Viedma. En la mente del director estaba el montaje teatral de la obra “Los casos de Juan”, basada en texto de Bernardo Canal Feijoo, pero no terminaba de definir el lugar para la puesta , que exigía un espacio más abierto que el escenario del Centro Cultural.
“Una tarde veníamos por la entrada para Viedma (por la calle Rivadavia) y observé un edificio oculto por árboles. Pregunté ¿qué es eso? y me contaron que se trataba de una obra inconclusa, el proyecto de una enorme boite. ¿Se puede ver?, pedí después y cuando entramos al lugar ya lo tenía claro: ése era el sitio ideal para hacer un espectáculo de teatro y danza, una obra épica…” contó después, acerca del “descubrimiento” del espacio que se dio en llamar “El anfiteatro del zorro”, que más tarde sería una discoteca y es, en la actualidad, el casino de Viedma.
“Yo era muy loco, muy atrevido, pero la gente de aquí me acompañaba en todo, por eso fue posible esa puesta de actores, bailarines y músicos, con sogas que colgaban del techo, en el marco de una estructura de cemento y chapas” añadió, abundando en sus ricos recuerdos.
Aquel megaespectáculo convocó como actores a Graciela Giriboni, María Inés Grandoso, Stella Maris Furfaro, Magdalena Del Vall, Azucena Racosta, José Luis Abel, Regina Kluz, Ana María Grandoso, Horacio Jouliá, Paula Lehner, Gabriel Abayú, María Valeria Fidel Basterra, y María Luisa Weber; como músicos: Angel Hechenleiter y Emilio Victorica; como cantantes: Miguel Cambarieri, Pedro Benítez, Marcelo Sarramone, Orlando Canosa y Hugo Mántaras; como bailarines: Elda León, Elida de Temprano, Hugo Donamaría y Alejandro Cardozo; era asistente de dirección Viviana Czertok; René Casamiquela y Jorge Boero fueron asistentes de montaje y la dirección estuvo a cargo de Francisco Javier. Se presentó en abril de 1982.
“Yo siempre hablo de Canal Feijoo y de su trabajo de rescate de lo popular, recuerdo esta puesta que hicimos en Viedma porque logramos un clima teatral extraordinario” sintetizó sus memorias.
Francisco Javier, ya maduro y muy experimentado, sigue haciendo planes para el futuro. Ante la propuesta de sus ex alumnos de Viedma y Carmen de Patagones no lo dudó un momento. “Creo que lo realmente interesante sería conectar lo que hicimos antes y lo que se hizo durante este tiempo, para canalizar toda esa energía en el mismo sentido. Lo más eficaz sería procurar la formación de directores, intentando reunir gente de distintos lugares del sur, para despertar el interés en el teatro. Me parece que esto sería más útil y trascendente que venir sólo para hacer una puesta en escena, porque después de las funciones no quedaría nada, solamente el recuerdo”. Palabras de un maestro que, por suerte, está otra vez entre nosotros.

(Nota publicada en la sección Perfiles y Postales del diario Noticias de la Costa, Viedma, octubre de 2006)