Pedro Pesatti: “Aspiro a que los ansiosos eviten generar situaciones que deterioran la gestión de gobierno”

 

Viedma.- (APP) “El poder que yo tengo es muy restringido”, suelta el vicegobernador Pedro pesatti en una entrevista a diariolegislativo.com.

–En la historia reciente de Río Negro se dieron situaciones donde el vicegobernador aspiró a suceder al gobernador y esas relaciones no terminaron bien. ¿Qué pasa con usted?

-Desde el momento que Alberto me ofreció ocupar este lugar en 2014 sé que es un cargo donde uno tiene que estar muy preparado para no ir más allá de lo que uno está habilitado. Es un cargo importantísimo, pero el poder que yo tengo es muy restringido. Y yo tengo que saber que ése es mi poder y en su restricción está el secreto de poder ejercerlo bien. Yo tengo más para pasar sin pena ni gloria que para lograr la gloria en este cargo. Por ahí tiene más trascendencia un intendente de una localidad pequeña que el vicegobernador de Río Negro.

–¿Se está bajando el precio?

-No, al contrario. Si quiero ser un buen vicegobernador tengo que cumplir lo que me dice la Constitución como tarea y límites. Tengo que estar preparado para no perder el equilibrio.

–¿Hay tentaciones de dar un paso más?

-Si. Y hay muchos que esperan que uno cometa esos errores o inventan cosas que uno no hacen para mostrarle al gobernador que el vicegobernador está en un proyecto individual. Algunos me dicen que eso no me sirve porque no me pone en una situación de fuerza, pero yo sólo aspiro a terminar mi mandato siendo un buen vicegobernador.

–¿Qué es ser un buen vicegobernador?

-Cumplir lo que la Constitución dice: colaborar con el gobernador, ser su reemplazo en caso de licencias y ser el nexo entre el Legislativo y el Ejecutivo.

–¿Para lograr ese objetivo hay que dormir el animal político?

-Demostrar que yo tengo el equilibrio suficiente como para que la ansiedad no me gobierne y mucho menos la ambición. En Argentina somos muy tolerantes con aquellos que no pueden gobernar su propia ambición y nosotros hemos tenido una dirigencia política que por ambiciosos o desmedidos ha hecho perder a Argentina grandes oportunidades.

–No obstante, más allá del rol institucional usted tiene un rol protagónico en el armado de Juntos Somos Río Negro que es el partido del gobierno.

-No es fácil separar el rol institucional del resto de las cosas que hago. Tengo que incorporar incluso responsabilidad si hay irresponsabilidad en otro lado. Si hay un irresponsable en el ámbito del gobierno, me obliga a hacerme más responsable, porque las irresponsabilidades de alguien que está en el gobierno las paga la comunidad. En el ámbito partidario mi tarea es construir esta fuerza política muy nueva, que está naciendo y a la que le llevará mucho tiempo lograr su máximo desarrollo.

–Se viene hablando y escribiendo mucho de su relación actual con Weretilneck. ¿Cómo la define hoy?

-Es buena. Podría ser mejor. Siempre las relaciones pueden ser mejores. Es una relación difícil la del vicegobernador y el gobernador. A veces hay ruidos más generados que genuinos porque hay intereses. Yo le he dicho al gobernador que no tengo aspiraciones más que de terminar bien mi mandato porque en la Argentina terminar bien no es fácil en la tarea del gobierno. No me interesa ser candidato a nada. No estoy enloquecido por ser el reemplazante de Alberto Weretilneck el día de mañana. Sí aspiro a que los ansiosos eviten generar situaciones que deterioran la gestión de gobierno. Lo más importante es mantener una fuerte unidad dentro de nuestra fuerza política porque si la unidad se quebranta no hay destino para nadie.

-¿El proceso vivido por la UCR sirve de ejemplo?

-Sin faltar el respeto a nadie, la UCR después de gobernar 28 años se quedó con un solo legislador y no pudo lograr ni siquiera que su último gobernador pudiera ser senador. Es un gran ejemplo que tiene que servir para todo el mundo. Ese ejemplo demuestra que nuestra comunidad no se casa con nadie. La sociedad rionegrina es progresista desde su Constitución y legislación. Somos progresistas y no nos casamos con nadie. Nos da lo mismo quién esté gobernando en tanto le dé respuestas a la comunidad.

–¿Cómo define el rol de un conductor de un poder legislativo dentro del sistema democrático?

-Es garantizar en el ámbito de la Legislatura que los instrumentos que necesita el poder Ejecutivo para llevar adelante el gobierno se puedan lograr usando las herramientas de la democracia. Mi papel fue mucho más claro en este aspecto en la etapa anterior, cuando teníamos un bloque reducido y tuvimos que llevar adelante leyes importantes como la de los contratos hidrocaburíferos y debimos ser muy creativos.

–¿Qué virtudes demanda?

-Mucha paciencia, saber manejar muy bien los tiempos y tener la capacidad de escuchar a todos, porque cada legislador es un mundo y hay que saber comprender que en la democracia necesitamos mucha pluralidad de voces para mejorar el gobierno. Un gobierno no lo ejerce el oficialismo en soledad, lo hace con la oposición y eso queda claro en la Legislatura.

 

–¿Tanto en esa primera etapa de minoría de Juntos Somos Río Negro como en la actual de un número más cómodo, para usted la oposición estuvo a la altura de las circunstancias?

-No critico a la oposición. El que ejerce el gobierno debe saber que la oposición tiene como tarea criticarlo. Después la gente sabrá si lo hace o no con honestidad. Hay estilos que no me gustan, cuando se violenta la palabra, las formas, cuando se intenta golpear en cuestiones personales.

–¿Hay sobre el poder Legislativo una mirada más crítica que sobre otros poderes, sobre todo en relación al Ejecutivo?

-Sucede porque es el único poder del Estado que toma sus decisiones públicamente. Nadie entra a las deliberaciones de los jueces del Superior Tribunal de Justicia. Las decisiones del Ejecutivo son entre cuatro paredes. En cambio, las del Legislativo son públicas y eso hace que sea mucho más fácil criticarlo.

–¿Se puede definir como el más democrático al poder Legislativo?

-No. Los tres poderes son democráticos. En el Legislativo hay una ventana donde el ciudadano ve la política y a veces eso que ve no le gusta.

–A propósito ¿Cómo observa usted que tiene mucha experiencia legislativa a los parlamentarismos europeos? ¿Existirá ese debate en un futuro en Latinoamérica?

-En algún momento vamos a ir a esos sistemas. Hay que despersonalizar la función de gobierno. En Argentina venimos de una tradición donde la figura del líder, del caudillo, es muy fuerte y el de las instituciones muy débil. Tenemos que ir fortaleciendo las instituciones y debilitando los personalismos y los caudillismos. Sabemos que los países más desarrollados del mundo no son gobernados por caudillos y que cuando han cometido el error de entregar su destino a un líder terminaron en el peor de los mundos, como Alemania.

–Hay una frase remanida: “Los parlamentos son la caja de resonancia de los problemas del pueblo”. ¿Es efectivamente así? ¿Usted se plantea como objetivo tener una Legislatura más abierta?

-Buscamos que la gente se involucre en nuestra tarea fundamental que es la formulación de leyes. Hemos tenido en los últimos tiempos modificaciones entre la primera y la segunda vuelta que nos han hecho llegar los ciudadanos o las instituciones que los representan. Hay que insistir en ese camino. Hay personas que tienen cierto desprecio por el ámbito legislativo, pero con el correr del tiempo las cosas que pasan acá se notan.

-¿Qué significa Viedma para usted?

-Es la ciudad en la que he nacido, mis hijos, mis padres, mis abuelos, mis bisabuelos. Todo. Tengo todo acá. Es la concreción de la Patria. Perón decía que desde un avión nunca había visto un país o una provincia, pero sí ciudades. Para mí, Viedma es el resumen de la Argentina y de Río Negro.

–¿Cómo es la imagen de los viedmenses en la provincia en estos momentos?

-Siempre sobre las capitales hay una mirada negativa. Cuando se habla del gobierno provincial muchas veces se habla del gobierno de Viedma. Hay que explicar que quienes gobiernan la provincia generalmente no son de Viedma, aunque de quienes vienen un porcentaje muy alto se queda a vivir. Las autoridades municipales tendrían que trabajar mucho más la imagen de Viedma en el resto de la provincia. Se desconoce por ejemplo que esta ciudad nació mucho antes que la provincia, que es la más vieja de la Patagonia y que el tiempo que lleva como capital representa menos de un 20 por ciento de toda la vida de nuestra comunidad que se las ha rebuscado como pudo.