Viedma.- (APP) Los tradicionales barrilitos, ahora llenos de arena, desvíos y curvas no señalizados, tierra suelta en horas de viento y barro en la lluvia, conforman el peligroso paisaje que ha dejado la paralización de las obras en el tramo que va desde Godoy a Cipolletti.
Es insólito que tanto los responsables de la obra, como los funcionarios de fiscalizarla ,no hayan advertido la peligrosa trampa que han dejado a los automovilistas y demás conductores que transitan la ruta.
Mucho fastidio ha provocado a los rionegrinos las obras de esta ruta nacional, con demoras y coimas de por medio, para sumarle ahora un nuevo abandono.
La paralización de las obras, por eventuales modificaciones requeridas por distintas municipios, no debe ser motivo para que no se hayan previsto las mínimas condiciones de seguridad que debe tener la muy transitada vía de comunicación.
Recorrer el tramo de día tiene sus riesgos, pero la noche, sin la correspondiente iluminación y señalización se puede convertir en una trampa mortal.
Choques de frente, vuelcos, y llevarse por delante los pesados tambores, son los accidentes previsibles del paisaje, evidente para cualquiera, menos para los responsables de su construcción y fiscalización.
Muchas vidas se ha llevado la ruta 22 durante estos años, no aumentemos su número por nuevas conductas de desidia e irresponsabilidad. Es urgente señalizar e iluminar el tramo.
*Legislador Bloque Frente Progresista
