Pichetto y Soria: Los caminos divergentes en el peronismo rionegrino/Por Omar Nelson Livigni

 

Viedma.- (APP) Como si fueran el anverso y reverso de una misma moneda, los caminos políticos del senador rionegrino  Miguel Pichetto y el intendente de General Roca y titular del PJ, Martín Soria, que nunca fueron compartidos ni comunes, aparecen ahora como  orientados a transitar por posiciones divergentes en el marco de la crisis que conmueve al partido fundado por Perón.

No sólo porque todavía gravitan en cada uno heridas sin cerrar o vivencias de no tan remotas y feroces confrontaciones internas, que posibilitaron  un cuarto de siglo de hegemonía radical en Río Negro por obra y gracia del canibalismo interno del peronismo provinciano.

Todavía se recuerda  que cuando Remo Costanzo y el propio Pichetto lucharon por llegar a la gobernación en distintos momentos, sufrieron el sabotaje electoral de grupos peronistas antagónicos que votaron al  oficialismo radical en determinadas localidades, perjudicando premeditadamente  a sus compañeros.

Sino que además ahora la dinámica de la atomización actual desatada en el justicialismo  por  la pérdida de tres elecciones nacionales consecutivas y otros factores, está generando profundos replanteos que en algunos casos van más allá de la voluntad de los dirigentes y  ya están incidiendo en las distintas provincias.

Un caso concreto fue la reciente peregrinación de dirigentes kirchneristas a San  Luis, el pago de los hermanos Rodríguez Saá.

Días pasados tanto Pichetto como Soria protagonizaron hechos en diferentes ámbitos que, obvio es señalarlo, sirvieron para  ratificar las posiciones  en que se encuentra cada uno en el complicado proceso que está viviendo el peronismo del país y del que no podrá sustraerse  Río Negro.

Sobre esto que se viene en la provincia hay marcadas expectativas y no pocas incógnitas.

Pichetto  informó que recorrerá  las distintas provincias junto a senadores del bloque  que preside en la cámara alta del congreso para intentar construir un peronismo federal “alejado de un estilo de conducción que se agotó en los últimos 12 años en que fuimos gobierno”.

Esta prédica quedará oficializada  en Gualeguaychú, después en Mendoza y otras localidades del interior,  donde se subrayará la idea de “un peronismo democrático, moderno, con aires de renovación y recambio generacional, con propuestas dentro del sistema, y  definiciones de contenido político e ideológico  que se distingan del kirchnerismo”.

La señal lanzada por Pichetto fue recibida aquí por dirigentes   como Javier Iud, Ariel Rivero, y Roberto Vargas, entre otros, a quienes se identifica ligados al senador, con actitudes diferenciadas de la conducción de Martín Soria, quienes seguramente formarán parte de  la avanzada del Peronismo  Federal en Río Negro.

Si estos datos se concretan en acciones sus resultados deben computarse  en la nueva y compleja fisonomía que va adquiriendo el damero político rionegrina con vistas al 2019.

Y con la inminente aparición de una variante peronista que favorece la instalación de la planta electro-nuclear, y apoya al proyecto privado del cerro Catedral en Bariloche, por ejemplo, iniciativas ubicadas en las antípodas de lo que  sostiene Martín  Soria en los  actos y tribunas.

Mientras tanto el intendente de General Roca volvió a ratificar su condición de candidato a gobernador por el Frente para la Victoria (FpV), exhumando nuevamente su verbo filoso  e híper crítico, dejando en claro en los últimos discursos y reportajes periodísticos en Bariloche y El Bolsón  las diferencias e incompatibilidades conceptuales que lo alejan  de los gobierno nacional y provincial.

Y,  por reflejo, de las posiciones que viene adoptando el senador Pichetto en coincidencias con el gobierno de Mauricio Macri y sobre temas que hacen al desarrollo provincial como principal vocero del Peronismo Federal.

Mientras los acontecimientos avanzan, los observadores tratan de dilucidar  las dificultades que están apareciendo en el universo peronista provinciano y sobre todo la responsabilidad de la conducción de evitar una formal escisión preservando la unidad a toda costa. “Yo solo no puedo, los necesito a todos los peronistas”, repite Martín en cuanta oportunidad  se le presenta.

Pero la cuestión se tornará incandescente en el peronismo y en todos los tinglados partidarios después que se juegue el mundial de futbol, donde estará presente  el tema de las candidaturas y las alianzas, y ya  no  habrá lugar para los silencios tácticos ni las especulaciones.

Allí en ese punto se encienden las luces rojas de advertencia porque un usticialismo dividido, si es que se produce alguna fractura, no importa la dimensión de la fuga, pondría en riesgo, quizás seriamente, la recuperación del gobierno en el 2019.

Ese es uno de los grandes objetivos de la alianza Cambiemos y por supuesto  del gobierno de Alberto Weretilneck con Juntos Somos Río Negro (JSRN) para debilitar a un adversario que demostró tener mucha vitalidad política en las elecciones del año pasado. (APP)