PJ/FpV: ¿Hacia la recuperación del poder en Río Negro?/Por Omar Nelson Livigni

 

Viedma.- (APP) Estimulados por el categórico triunfo obtenido en las elecciones de agosto último por el 40 por ciento de los sufragios obtenidos,  estableciendo considerables distancias con sus competidores (Cambiemos, JSRN y la CC-ARI), muy difíciles de remontar, el justicialismo rionegrino está convencido de repetir un triunfo similar el día 22 de octubre, consagrar a María Emilia Soria como diputada nacional e ingresar en la recta final hacia la recuperación del poder provincial en el 2019.

Claro está que esa fecha del décimo mes del año incorpora a los observadores una preocupación adicional: cómo serán las consecuencias nacionales que se pueden derivar del resultado de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires.

No cabe duda que tendrán una gran incidencia en la reorganización del justicialismo y en las hipótesis que se están formulando sobre unidad o ruptura. Y por supuesto en cada distrito del interior.

La mayoría de las encuestas anticipan un triunfo de entre 4 y 5 puntos de Esteban Bullrich de Cambiemos sobre Cristina Kirchner, y ello -razonan sus adversarios- puede  provocar que Unidad Ciudadana quede como un espacio diferenciado y fuera del PJ, tanto en el Congreso como de cara al 2019.

Los kirchneristas están convencidos que Cristina desde el senado tendrá un rol fundamental en el nuevo armado peronista cercano para enfrentar exitosamente dentro de dos años a  Cambiemos.

Mientras se aguardan esos acontecimientos por venir, Martín Soria, el titular del PJ en Río Negro y actual intendente de General Roca, busca saldar el íntimo y filial compromiso de conducir al peronismo a la victoria para reparar la pérdida de la gobernación que provocó en el 2011 la trágica muerte de su padre “El Gringo” Carlos Soria, escasos días después de asumir, y que heredó el vice gobernador de entonces, Alberto Weretilneck.

En esa tarea su hermana María Emilia, la actual diputada nacional, es una figura clave y meritoria en el panorama peronista. Se perfila como la próxima titular de la comuna de Roca. Ya constituyen ambos el binomio de “Los Soria”, como síntesis familiar y una especie de marca en la política provinciana.

Martín, que hasta el momento es el candidato indiscutido a gobernador del peronismo, consolidó su ascendiente y representatividad política cumpliendo una excelente gestión en el municipio de Roca. Desde allí forjó  su liderazgo, oficializado cuando asumió la jefatura del PJ,  reemplazando Miguel Pichetto.

Paralelamente, la presencia de Pichetto en Buenos Aires, sus tareas al frente del bloque de senadores nacionales del FpV y su cada  vez más importante rol en las primeras líneas de la política nacional, parecen dejar el escenario territorial rionegrino liberado a favor del fortalecimiento del proyecto de Martín Soria para el cuatrienio 2019-2023.

En realidad Soria y Pichetto mantienen una relación meramente formal y de circunstancias, pero son dos “enemigos íntimos” que compiten entre sí, representan conceptos distintos, y en las horas decisivas como las actuales resultaría muy difícil que la historia los encuentre juntos.

Precisamente es la situación que se presenta en estos momentos cuando está próximo a definirse el conflicto interno del PJ entre CFK, junto a los sectores de centro izquierda y de marcada frontalidad con las políticas de la  Casa Rosada, y los enrolados con los gobernadores peronistas y Pichetto, otros senadores y diputados nacionales, que prestan apoyo crítico al presidente Macri y son mas contemplativos de su gestión.

Es obvio que la dirigencia opta por caminos distintos,  dejando de lado  viejos enconos, porque hay cuestiones ideológicas pendientes, más gravitantes y aún no resueltas.

La diputada nacional María Elia Soria se identifica a través de sus declaraciones con el proyecto político vigente durante los 12 años del kirchnerismo, seguramente interpretando también el sentir de su hermano.

Mientras, como lo ha hecho público, el senador Pichetto aspira a un peronismo de centro, centro derecha o “peronismo nacional”, según su propia definición, favoreciendo el logro de consensos y acuerdos parlamentarios para garantizar la gobernabilidad del gobierno macrista.

Este debate se considera oportuno y necesario para auscultar dónde están las mayorías, y que los protagonistas puedan armonizar las líneas teóricas en cuestión con lo que demanda la sociedad.

Seguramente estas maneras distintas de interpretar la realidad repercutirán en el peronismo rionegrino, sin llegar a los antagonismos irreductibles de antaño que llevaron al PJ a posicionamientos meramente testimoniales y a militar en el llano  durante casi tres décadas.

Un ejemplo de aquellas desmesuras fue cuando Mario Franco en las elecciones para gobernador de 1995 recomendó a los justicialistas votar por el radical Pablo Verani en desmedro y las posibilidades de Remo Costanzo, el candidato del PJ.

Hoy los tiempos son distintos aunque no exentos de tensiones, y la experiencia ha dejado valiosas enseñanzas para no volver a repetir esos errores. De todas maneras las perspectivas de una divisoria de aguas entre el peronismo tradicional y el kirchnerismo es toda una posibilidad.

Por lo pronto las afirmaciones de Pichetto de que CFK gane o pierda las elecciones en la provincia de Buenos Aires deberá abstenerse de integrar el bloque de senadores del FpV y constituir en cambio el propio en representación de Unidad Ciudadana fueron recibidas con fuertes criticas por sectores del kirchnerismo. Pero sin mayores estridencias, en el marco de una convivencia democrática y sin perjuicio de que las relaciones entre estos sectores antagónicos sean distintas después de octubre.

Este espacio integrado por militantes del justicialismo, del kirchnerismo y otras vertientes de opinión es un verdadero archipiélago de organizaciones, sin que respondan a una estructura vertical entre ellas o punto de referencia común.

En ese escenario funcionan con distinto grado de representatividad dirigentes nucleados en agrupamientos con distintos agrupamientos geográficos tales como Kolina, Nuevo Encuentro, Kausa Peronista, Movimiento Evita, Fuerza Popular, Partido Comunista, Partido Militante, MNA-Forja, Partido Solidario y otras que no necesariamente se identifican en plenitud con la figura de Martín Soria pero que acatan su jerarquía, se sienten contenidos por el PJ y todos buscan un lugar bajo el sol.

Entre esos dirigentes se encuentran Martín Doñate,  Mario Sabbatella, Gustavo Casas, Mario Uicich, César Miguel, Adriana Galaverna, Matías Chironi, María Grandoso, Gustavo Glabosky, Diego Pereyra, Claudio Ramírez y otros, que en general reclaman de la presidencia una mayor amplitud en cuanto a  consulta y participación de los afiliados.

Respetan su liderazgo pero no le perdonan errores, como  haber recibido a Sergio Massa -hoy jefe de “1País” y compañero de ruta de Margarita Stolbizer- en la Fiesta Nacional de la Manzana.

Algo parecido sucede en el pichettismo, donde sus dirigentes mas conocidos como Javier Iud, Ariel Rivero, otros legisladores e intendentes reconocen tener diferencias con Soria. Coinciden por la “falta una instancia de diálogo amplio con todas las expresiones internas por sobre los disensos, para fortalecer la unidad del PJ”.

Rivero señaló que “el pichettismo se sumó al trabajo electoral de agosto, nunca puso palos en la rueda a las acciones de la autoridad partidaria, pero cuestionamos la falta de un llamado orgánico para sumar voluntades conocer como sigue el proceso desde de octubre en adelante”.

El titular  del PJ sabe de la importancia de fortalecer los flancos del sistema interno, aunque aguarda la finalización de los tiempos electorales.

En particular que se dilucide la disyuntiva generada en el más alto nivel del PJ, que puede conducir a un cisma histórico como aconteció en el radicalismo en 1956, cuando el viejo tronco se dividió en lo que fueron en su momento la UCR del Pueblo y la UCRI  intransigente.

Otra de las preocupaciones de Soria apunta a calibrar el juego de los factores de poder que están actuando en el escenario rionegrino para obstaculizar el avance del peronismo hacia la gran meta del 2019.

Soria tiene la percepción de un acuerdo institucional y electoral de las autoridades rionegrinas con la Casa Rosada por intermedio del ministro Rogelio Frigerio para fortalecer a Cambiemos a partir de la abstención de JSRN, circunstancia desmentida categóricamente por el ministro de gobierno Luis Di Giacomo.

Y también el desfile de ministros y otros dirigentes de Cambiemos por la geografía provincial para disminuir  las posibilidades del FpV.

Ahora se encuentra supervisando el armado de los equipos técnicos a cargo del ex legislador Ernesto Epifanio, que se aprestan a elaborar proyectos y propuestas como sustento para el próximo gobierno justicialista de la provincia de cuya recuperación se considera el principal artífice.

Por eso la mirada y la concentración principal de Martin Soria y gran parte de la dirigencia está centrada en los acontecimientos que se están sucediendo en Buenos Aires, donde la eventual fractura del peronismo definiría un cambio copernicano en la política nacional de imprevisibles consecuencias. (APP)