Viedma.- (APP) -Por Omar N. Livigni- Toda la primera quincena de este caluroso enero ha sido pródiga en hechos de naturaleza política anticipatorios y demostrativos que en Río Negro el año electoral al que hemos ingresado llegó con cierto adelanto y promete ser movido, tanto por las iniciativas gubernamentales, como de la aceleración que se observa en la conducta de algunos dirigentes partidarios, intendentes y sectores internos partidarios.
Es innegable que el anunció de Alberto Weretilneck de poner en marcha el” Plan Castello” con la realización de importantes obras de infraestructura mediante un eventual crédito externo en la geografía provincial, ha servido de disparador a sectores de la oposición para fijar posiciones públicas y dar señales de vida sobre los temas provinciales, una saludable practica democrática que viene siendo poco habitual en la política rionegrina.
El hecho merece comentarse porque antes de la charla explicativa del Gobernador en el salón gris de la sede oficial de las autoridades, tanto desde el justicialismo como de un sector del radicalismo -la mayoría de sus intendentes- acusaron el impacto y resolvieron que el anuncio oficial no podía quedar sin respuesta. Y menos en off side o entreverados con los que únicamente “quieren poner palos en la rueda”.
Martín Soria, el titular del PJ, hizo conocer rápidamente los condicionamientos del peronismo para decidir un eventual apoyo parlamentario al proyecto oficial de desarrollo, y una postura similar, pero mucho menos contundente, manifestó en Playas Doradas un grupo de intendentes radicales distantes de la conducción oficial del partido que ejerce Darío Berardi, y cada vez mas identificados con los representantes nacionales del PRO en Río Negro, especialmente con el delegado del ministro del Interior Juan Martín.
A excepción del jefe comunal de Viedma José Luis Foulkes, que fue especialmente invitado, aunque pertenece a la nomenclatura oficial de la UCR y es primer delegado al comité nacional, y de Aníbal Tortoriello, Lord Mayor de Cipolletti, conocido dirigente del PRO, fueron los contertulios en el balneario de Sierra Grande los intendentes de Fernández Oro , Miguel Martínez, de Ingeniero Huergo ;Yamil Direne, de Valcheta ; Víctor Hugo Mansilla, de Darwin y Angel Zingoni, de Guardia Mitre..
EL muy breve documento que dieron a conocer, de cierto tono admonitorio sobre la implementación del Plan Castello, también conlleva un giro crítico a lo que podría llegara ser la utilización de recursos oficiales en la campaña electoral de octubre, y sus firmantes, a excepción de Iribarren ausente de la provincia, pero que envió a su secretario de Obras Públicas, acudieron en su totalidad a la exposición del gobernador, es decir “dieron la cara”.
El contenido del mensaje llamó la atención porque es la primera vez que este grupo de intendentes además de priorizar su interés por las cuestiones institucionales en la relación gobierno-municipios, incursiona ahora en cuestiones de carácter político tema que abordó el anfitrión del encuentro quien precisó que “queremos discutir en común las cuestiones Que nos involucran y no es lo mismo ir solos que en bloque”.
Evidentemente se aprecia un cambio de actitud, de alejamiento o de “despegue” de los intendentes “boinas blancas” de las cercanías que supieron mantener con la el propio gobernador, ministros y funcionarios provinciales, lo que no significa que a nivel de relaciones formales y protocolares sigan sin alteraciones en la nueva etapa política con renovado voltaje, que se ha iniciado coincidentemente con el cambio de año.
El caso es que sin negar la autonomía de los intendentes y su independencia funcional, en esa reunión hubo dos presencias importantes que potenciaron las expresiones de los jefes comunales, y a las que no pudieron estar ajenos en sus decisiones, como son el diputado nacional Sergio Wisky y el asesor y representantes de la cartera nacional de Interior, Juan Martín, ambos con gravitación en el nivel nacional, tanto en la Casa Rosada como ante la cúpula del PRO.
Wisky cumple un rol contestatario y sale al cruce de toda critica de la oposición al gobierno de Macri en la provincia -tarea que no cumplen los otros dirigentes del PRO en estos pagos- mientras Martín canaliza sus esfuerzos y es el nexo clave de a la relación del gobierno nacional y la administración Weretilneck con los tópicos vinculados con los municipios.
Seguramente el gobierno observa atentamente estos movimientos ya que la presencia de Wisky Martín en el escenario de los intendentes radicales viene siendo reiterativa, se esta intensificando, y alguna luz roja se ha prendido en el tablero oficial porque ninguno de los dos nombrados, estuvieron en Playas Doradas como oyentes o veedores. No fueron ni son prescindentes, sino que funcionan con compromiso e integrantes de lo que aparece como un equipo político con objetivos pre establecidos al servicio de la entente Cambiemos, todavía en estado fetal pero próxima a su nacimiento, según dicen en esos ámbitos.
Las declaraciones de Martín hablan a las claras en cuanto a la intención de establecer una inequívoca diferenciación con el gobierno provincial:”tenemos buena relación institucional con el gobernador Weretilneck pero no somos lo mismo”, agregando otra reflexión a modo de reclamo “queremos un trato igualitario con los intendentes de Cambiemos, así como la hace nación con las provincias”.
Es fácil deducir que Juan Martin percibe o le informan que esa discriminación existe y pide un remedio a esa situación. Un alerta de que en los tiempos que viene esa buena relación no estará exenta de críticas en el camino que conducen a las elecciones de octubre.
Se han interpretado estas apreciaciones del hombre del ministro Rogelio Frigerio en Río Negro, como un mensaje a dos puntas: en primer término para el gobierno, por aquello “del que avisa no traiciona” y hacia los propios jefes comunales del radicalismo, una tácita advertencia de lo peligroso que resulta apoyar el trasero en forma simultánea en dos bicicletas, ante la percepción de que algunos de ellos, estuvieron o todavía están embelesados con la música que hace escuchar Weretilneck desde la Casa de Gobierno . En definitiva, una manera de ordenar la “propia tropa”, en términos castrenses, para garantizar un avance con identidad de metas.
Los intendentes radicales volverán a reunirse el lunes en Ingeniero Jacobacci para continuar con el análisis del Plan Castello y otras cuestiones .En esa localidad gobierna Carlos Toro, presidente de la Convención provincial de la UCR, dirigente que responde a la conducción oficial del partido, como su vecina de Los Menucos, Mabel Yahuar, hermana de la legisladora radical de idéntico apellido, ambas enroladas en el mismo sector de los “boinas blancas”.
Otra piedra que molesta en los zapatos del elenco gubernamental de la provincia, es la presencia del intendente Tortoriello, cada vez más lejano de los afectos del gobernador Weretilneck por un conjunto de situaciones cipoleñas, pero que hasta el momento nunca se había alineado junto a los críticos de mandatario.
Tortoriello no estuvo en el Salón Gris, en la jornada del lanzamiento del Plan Castello, pero si se observó la presencia de su secretario de Gobierno, Diego Vázquez, hecho que fue prolijamente registrado. Los observadores presentes señalaron que Tortoriello con esos gestos no contribuye a morigerar los rigores existentes de la interna planteada en su municipio , entre el reducido grupo de sus colaboradores mas íntimos, y el resto del equipo de funcionarios identificados con el más puro ”albertismo”, donde se librar una batalla sorda pero sin cuartel. (APP)
