Viedma.- (APP) Los factores de poder y grupos de presión que desde hace más de un siglo se movilizan en multiplicar la gravitación de Bahía Blanca como polo político hegemónico del sur, siempre estuvieron convencidos que la franja ubicado entre la mesopotamia que conforman los ríos Colorado y Negro, y las extensiones septentrionales hasta el extremo austral, configuraban de por sí un hecho natural, una especie de disposición divina para el afianzamiento de sus cuantiosos intereses.
“La Liverpool Argentina”, como se la llamó por su inicial pujanza, se preocupó por consolidar primero su condición de puerta y puerto, todavía permite que mucho productores rionegrinos salgan al exterior desde sus muelles a expensas de la vía oceánica de San Antonio, realidad que seguramente habrá que revisar.
Aquella clase dirigente que sabía mirar lejos también aspiró a un rápido desarrollo agroindustrial y hubo quienes como el ingeniero Domingo Pronsato realizaron los planos de distintos proyectos hidráulicos, entre ellos una obra de trasvasamiento de aguas del río Negro al Colorado, para abastecer a Bahía Blanca y áreas circundantes.
Esta utopía siempre se mantuvo latente, tanto durante los gobiernos civiles como militares que se fueron sucediendo, y sus apóstoles estuvieron esperando con infinita paciencia el momento oportuno. Esa instancia llegó en 1976, en el mes de julio de ese año. ¿Pura casualidad?
El gobierno del presidente Videla convocó a una reunión de gobernadores de la cuenca del rio Colorado donde se introdujo allí, “manu militari”, coactivamente y fuera de temario, una cláusula dejando abierta la posibilidad de habilitar una obra de trasvasamiento de volúmenes del Negro al Colorado obedeciendo a distintas razones. Entre ellas amortiguar los altos índices de salinización de este último curso de agua.
Esta ofensiva inclusión despertó una generalizara reacción de la prensa, la dirigencia política y representantes de la producción de la provincia en aquellos momentos, hasta que la legislatura de Río Negro en 1984 rechazó por ley todos el articulado referido al trasvasamiento firmado en 1976, por considerarlo absolutamente nulo y haber sido suscripto por representantes de gobiernos de facto.
A partir de esos momentos y hasta hoy los intereses públicos y privados que avanzan con sus pretensiones desmedidas sobre el más importante recurso rionegrino han demostrado decisión, presencia y actividad permanente en los distintos niveles de decisión de los gobiernos nacionales y las administraciones de la provincia de Buenos Aires.
Esto se aprecia nítidamente a partir de los dos últimos años a partir de la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal, cuando algunos de sus funcionarios hablan en los medios con absoluta liviandad del aprovechamiento del río Negro por parte de Buenos Aires, produciendo falsas expectativas y contribuyendo a la creación de un clima hostil sobre un tema tan sensible.
Sobre todo desconociendo, o simulando desconocer, que toda referencia autorizada y precisa sobre los volúmenes hídricos que le puedan corresponder a cada provincia, hoy resulta prematuro, sólo surgirán de un estudio técnico integral, recientemente suscripto, que realizarán técnicos de las respectivas jurisdicciones de la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los ríos Limay, Neuquén y Negro (AIC), cuyo financiamiento está en trámite.
El afán de notoriedad, o alguna especulación electoral ante de los últimos comicios, llevó a un represente del área de recursos hídricos bonaerenses, a otorgar un reportaje al diario La Nueva Provincia en su edición del 9 de octubre último, cuyo contenido careció de rigor técnico y altamente controvertido.
El aludido profesional formuló temerarias apreciaciones sobre el aprovechamiento del rio Negro, absolutamente reñidas con la realidad, que provocaron firmes reacciones y admoniciones correctivas de los representantes de Neuquén y Río Negro, en un tono que no resulta de estilo en ese tipo de reuniones de la AIC.
Este episodio no es el primero que se presenta y hubo ya otros con anterioridad, utilización de los medios de prensa mediante, lo que lleva a pensar si este proceso es producto de equívocos espontáneos, o detrás de ellos hay posibles intencionalidades ocultas.
Como es imposible compatibilizar el trabajo e los equipos técnicos con contradicciones hecha públicas por parte de algunos protagonistas, pero después aclaradas, rectificada o minimizadas, se impone la necesidad unificar criterios y conductas para que la opinión pública pueda conocer la realidad de los acontecimientos de la AIC a través un mensaje, único y creíble.
Por otra parte es conveniente para la defensa de los recursos hídricos una presencia más contundente del gobierno y la legislatura rionegrina.
Odarda: Una resistencia a toda prueba
Si hay una figura política que es catalogada positivamente por mérito propio, capacidad militante o eficaz desempeño político y parlamentario, es la actual senadora nacional Magdalena Odarda, más allá del rotulo partidario que pueda exhibir.
Cordobesa por nacimiento y rionegrina por adopción tienen un lugar ganado en la consideración de los comprovincianos. Cuando llegan las elecciones no son pocos los votos ideológicos que la favorecen, sino también los que responden a adhesiones personales.
Es conocida su posición adoptada en el seno de la CC-ARI, en cuya mesa nacional de conducción ocupó cargos relevantes, pero rehusó sumarse a Cambiemos, la alianza que estableció Lilita Carrió con el radicalismo y el PRO.
Odarda se replegó sobre su concepción de centro izquierda, y desde esa trinchera del progresismo se diferenció del “macrismo”. Así se la vio en la última campaña electoral de octubre, donde compitió por una banca de diputada nacional y logro preservar -no obstante la polarización del comicio- un importante capital político.
Su distanciamiento de Carrió, figura decisiva en la CC-ARI, produjo una divisoria de aguas en Río Negro que llegó hasta afectar el mismo funcionamiento del bloque parlamentario.
En ese marco existió la posibilidad de que se dispusiera la intervención del partido en Río Negro, cuestión que se fue diluyendo en los últimos meses. Al parecer ahora se han acelerado gestiones y en los últimos días se acordó que en diciembre, cuando se produzca el cambio de autoridades el CC-ARI, el sector Carrió continuara su funcionamiento institucional, y lo propio efectuarán Magdalena Odarda y sus seguidores.
El nuevo espacio para la senadora nacional será la estructura de un partido provincial, cuyas primeras documentaciones para lograr su reconocimiento ya se ha presentado y su existencia ya se conoce en el mundo político. El nombre de la nueva criatura será “RIO”, otorgándosele a cada letra un significado especial, para incorporarse al quehacer democrático de la provincia.
Pesatti: La identidad patagónica de la región
En el seno mismo del gobierno rionegrino y su partido hay varios temas planteados en un debate no oficial todavía, pero que recorre con amplitud los ámbitos gubernamentales y de la dirigencia.
Algunos derivan de las consecuencias de los fracasas electorales de agosto y octubre, pero hay uno que aparece como principalísimo: el rol a cumplir por el gobierno y el partido en la nueva instancia política nacional caracterizada por el fortalecimiento del presidente Mauricio Macri y Cambiemos.
Esta nueva realidad tiene sus máximas expresiones en los integrantes del propio binomio gubernamental que presentan un perfil bifronte donde parece colisionar dos visiones y dos proyectos antagónicos.
En los hechos, para propios y extraños, hay una bifurcación conceptual, tal la mayor novedad registrada en el panorama de JSRN, y que plantea un debate abierto.
Nada menos que la disyuntiva, que en su momento atravesó el ex PPR, de si el partido oficialista debe seguir siendo auténticamente rionegrino y federal, sin ligazón alguna con estructuras nacionales, o bien adecuar su funcionamiento de acuerdo a las nuevas condiciones políticas reinantes para asegurar financiamiento y gobernabilidad.
El gobernador Alberto Weretilneck da muestras de un mayor y creciente acercamiento a la Casa Rosada, no sólo por las razones apuntadas de estabilidad institucional, sino con vistas para salir de su orfandad, y asegurar garantías de un eventual acuerdo político con Cambiemos para el 2019 como seguramente no dejarán de aconsejarle de los despachos de Balcarce 50.
El vice gobernador Pedro Pesatti, en cambio, se esmera en diferenciarse de las posturas del gobernador, principalmente en la eventualidad de cualquier alianza con el oficialismo nacional y en el esquema de la relación Nación-provincia, promoviendo una posición más vital, y de mayor firmeza en los reclamos federales y en la defensa de los intereses rionegrinos contra el accionar del poder central.
Estos sustanciales ángulos de análisis sobre la realidad del oficialismo están poniendo a prueba la capacidad de tolerancia recíproca de los sectores internos y sus protagonistas, y se aguarda no sin pocas tensiones algún desenlace que defina un equilibrio inexistente.
Obviamente un conflicto de esta naturaleza, alojado en la médula del binomio gubernamental, es más importante que todas las versiones que se puedan recoger en los pasillos de la burocracia, acerca de si hubo no destrato para con el vicegobernador, se omitió de invitarlo a alguna reunión del gabinete o si Weretilneck y Pesatti llevan tantos días sin comunicarse telefónicamente.
Sí merecen destacarse algunos gestos de Pesatti, donde el vice gobernador busca apoyatura política e institucional fuera de los límites provinciales, y lo viene haciendo con los vicegobernadores de Neuquén y Chubut con la intención de consolidar un bloque regional, proyecto que estaría muy avanzado.
“Somos una vasta región, con grandes recursos de base energética y proveemos a la Nación. Sin embargo, el tratamiento que recibimos en el esquema federal, es caprichoso y asimétrico”, dijo en Chubut.
En la vecina provincia, donde asistió a las exequias del gobernador Mario Das Neves, Pesatti sumó otros conceptos: “La región patagónica debe construir una identidad de bloque”.
Se sabe además que Pesatti viene promoviendo contactos con los vicegobernadores de Neuquén y Chubut, “quienes se han comprometido a adoptar posturas muy firmes en temas como reembolsos por puertos patagónicos, barrera sanitaria, reconstitución del fondo del conurbano bonaerense, tarifas de gas y electricidad”.
“Habrá un alineamiento fuerte contra el gobierno nacional”, subrayó Pesatti, y confirmó que los mandatarios proyectan un encuentro para las próximas semanas, “ya que es importante fortalecer espacios e instrumentos institucionales de análisis, de debate, de la coyuntura por una parte, y de planificación estratégica por otra”. (APP)
