Viedma.- (APP) La carta de intención firmada con la empresa Hughes no prevé, bajo ningún motivo ni circunstancia, la privatización de ARSAT ni de ninguno de sus activos.
ARSAT ha celebrado documentos comerciales con diversas compañías importantes en la industria de telecomunicaciones. La Carta de Intención es una herramienta usual en nuestra práctica, cuya finalidad es establecer una serie de lineamientos en el caso de que las partes celebren un acuerdo. Cualquier acuerdo posterior que se firme debe estar bajo el amparo y cumplimiento de la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital.
Con Hughes se firmó una carta de intención que establece condiciones generales de una colaboración entre empresas, que debe ser detallado y trabajado más adelante mediante un acuerdo definitivo. El objetivo final de esta carta de intención es que un tercer satélite construido por la industria nacional, reciba inversión directa para su confección.
Las órbitas que ocupará el tercer satélite, se realice con o sin inversiones de Hughes, serán del Estado Argentino. Será fabricado por INVAP, por recursos humanos argentinos y con la participación de empresas nacionales del sector. Asimismo, será ensayado en la empresa nacional Ceatsa (Centro de Ensayos de Alta Tecnología). Por otro lado, los insumos no susceptibles de ser provistos nacionalmente, son importados desde las empresas francesas Thales o Airbus. Son los mismos utilizados en Arsat 1 y 2 y corresponden a contratos firmados por la gestión anterior.
No está en discusión la participación de Hughes ni de ningún otro operador privado en la explotación de ninguno de los activos de la empresa Arsat, sean sus satélites o su red de fibra, data center o infraestructura de televisión.
Entendemos que nuestras misiones satelitales no pueden seguir financiándose en un 100% con el impuestos de los argentinos. Por eso, ARSAT-3 busca viabilizarse también a través de inversiones o aportes privados.
Sería una muy buena noticia que se pudiera exportar nuestra producción satelital al mundo y que Hughes como cualquier otra empresa del sector, estén dispuesto a ello.
Las posibles inversiones de empresas privadas en satélites argentinos, no hace más que afirmar el trabajo y confianza recibida por el sector espacial mundial y permite implementar nuevos satélites sin fondos del Tesoro Nacional.
