Viedma.- (APP) Leandro Santoro, legislador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por Unidad Ciudadana, docente de la UBA y dirigente de la agrupación radical los “Irrompibles”, dio una charla días atrás en la sede de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) en Viedma ante un público numeroso, donde, entre otras cosas, señaló que el neoliberalismo es ante todo un proyecto cultual, que busca “mercantilizar la sociedad”, de manera que “la mentalidad de cada uno de nosotros se empieza a acomodar a una lógica donde casi de manera natural culminamos en la enajenación, lumpenización y en la deshumanización de nuestra propia vida”.
Dijo que eso lleva a que incluso “sectores populares que tienen capacidades limitadas para acceder a bienes básicos, repitan como loros el discurso que desde el poder se les inocula sistemáticamente diciendo que para vivir bien en la Argentina se necesita que el Estado se retire, que no nos ponga más el pie, que nos deje ser libres”. Indicó que por eso “sectores populares que tienen capacidades limitadas para acceder a bienes básicos, repitan como loros el discurso que desde el poder se les inocula sistemáticamente diciendo que para vivir bien en la Argentina se necesita que el Estado se retire, que no nos ponga más el pie, que nos deje ser libres”.
Expresó que en la Argentina como en el restod e los gobiernos de derechs de América Latina, no gobierna un partido o una alianza de partidos, sino “un bloque de poder, la construcción de la subjetividad y la operación sobre el sentido común de la sociedad, se construye a través de un dispositivo que tiene por lo menos cuatro patas: el poder mediátia, como Clarín y La Nación en Argentina, como O’Globo en Brasil; el poder judicial, Bonadió en Argentina y Moro en Brasil; el poder económico y financiero, ejemplificado ayer en que la convergencia empresaria –Sociedad Rural, Bolsa de Comercio, Unión Industrial, los bancos, todo el establishment- sacó un comunicado presionando a la política para que no sea demagógica y banque el tarifazo, le pusieron una pistola en la cabeza a la política, y las presiones ya no son subterráneas, son públicas, esto salió en tapa de La Nación; y los grupos de inteligencia, de los grupos de inteligencia salió la denuncia contra Dilma Roussef, denuncia que no fue corroborada sino todo lo contrario, no estaba ni imputada en ninguna causa de corrupción, y son los mismos que construyeron la noticia falsa que Máximo Kirchner y Nilda Garré tenían una cuenta afuera con 30 millones de dólares, operación que arranca en Brasil con la revista Veja, miren cómo operan”.
Propuso en este marco “construir una contrahegemonía que se sostenga en un relato que nos trascienda, nosotros no podemos pensar como piensa la derecha, no podemos construir una argumentación política en función el objetivo táctico electoral, acá no se trata de ganar elecciones, porque ganar elecciones equivale a lo mismo que decir que hay que ganar guita para poder justificar tu permanencia en el Estado, acá se trata en todo caso de construir poder social para transformar la Argentina”.
De la charla participaron dirigentes y militantes de distintas organizaciones y partidos del FpV, sectores del peronismo, el Frente Grande, Nuevo Encuentro, inclusod el Partido Socialista y RÍO, agrupaciones universitarias y, entre otros, envió una salutación el presidente del PJ, Martín Soria.
Tramos fundamentales de la disertación
Indicó que “para los que venimos de la tradición nacional y popular en la Argentina lo que está ocurriendo en Latinoamérica es una suerte de reflujo; algunos politólogos han llamado a esto restauración conservadora, entendiendo que después de un proceso de expansión de derechos que se dio en toda América Latina, de recuperación de las capacidades del Estado para poder intervenir en los proceso económicos, políticos y sociales, un cambio de época, un cambio de paradigma, un cambio de humor social incluso, provocó que una coalición policlasista lograra hacerse del poder por vía democrática en varios países del continente y también, a través de un golpe institucional, se han hecho del poder en la hermana República Federativa del Brasil”.
Mencionó que ese golpe institucional no fue condenado por los presidentes democráticos de la región, “más bien todo lo contrario, el presidente Macri fue el primero en reconocer la legitimidad del usurpador Temer, los mismos que pedían que se aplique la cláusula democrática contra Venezuela cuando integraba el Mercosur, porque decían que un presidente constitucional como Maduro, que ha sido respaldado prácticamente por una elección por año, no era un presidente democrático”.
Al preguntarse por qué una sociedad como la nuestra, que atravesó los años de expansión de derechos y recuperación de las capacidades del Estado, acepta esto, acepta esto, “el retroceso en la conquista de derechos económicos, sociales y políticos”, expresó porque “tal vez, la primera definición que podríamos sostener es que el neoliberalismo, antes que ser un proyecto económico, es un proyecto cultural; quien crea que la construcción de una sociedad neoliberal se basa sobre la premisa exclusiva de las lógicas del mercado aplicadas a la distribución del ingreso y de la riqueza, se pierde una parte de la explicación”.
“En realidad la lógica neoliberal lo que busca es en todo caso mercantilizar una sociedad, y equiparar cada una de las instancias de articulación social y colectiva a bienes transables en el mercado, incluso más, ya ni siquiera se habla de sociedad de consumo, se habla de sociedad de mercado, una sociedad que se justifica a partir de las categorías del mercado, y entonces si uno quiere conseguir un laburo se tiene que saber vender…”, explicitó.
Dijo que en esta mercantilización de las relaciones humanas, “la mentalidad de cada uno de nosotros se empieza a acomodar a una lógica donde casi de manera natural culminamos en la enajenación, lumpenización y en la deshumanización de nuestra propia vida”, subrayando que “desde esa perspectiva, cuando el poder político anuncia que se van a retirar los subsidios de los servicios públicos porque lo equipara a cualquier otro servicio nos parece razonable, y escuchamos estupideces de las características que ‘si vos pagás tanto por internet o por netflix, tenés que hacer el esfuerzo para poder pagar lo mismo por la luz o el gas, haciendo la salvedad que si uno sin netflix puede vivir, pero sin luz, sin agua y sin gas no puede, entonces, en el fondo, la mercantilización absoluta, incluso de los bienes públicos, nos lleva a deshumanizar el contrato social que da origen a una sociedad integrada y plural”.
Reflexionó más adelante que cuando el neoliberalismo impone la concepción que la propiedad, en lugar de tener una función social, “es un derecho absoluto y que nadie tiene derecho a regularla porque la propiedad privada es la piedra fundamental sobre la cual se organiza nuestra sociedad, estamos aceptando la deshumanización de la vida en comunidad, estamos aceptando indirectamente que las personas son por lo que tienen”.
Aseveró que “la lógica de la deshumanización que nos lleva a mercantilizarnos, que nos lleva a justificar las políticas de ajuste incluso si nuestra condición social nos pone como víctimas de ese ajuste, construyen un ordenamiento social a partir de una suerte de lógica del darwinismo, donde aceptamos que las personas para desarrollarse tienen que competir, en definitiva pisarle la cabeza al otro, y que entonces la especie se sobrepone a partir de la supervivencia del más apto y, como bombardean en la televisión, las personas valen en función de lo que son capaces de conseguir por su mérito individual, y ahí viene la meritocracia, como construcción teórica que legitima un orden social desigual”.
Ironizó, el alusión a Macri, que se puede comprender que crea esto alguien “que ha sido beneficiada por la meritocracia, no porque ellos han tenido los logros individuales, sino porque a partir de la institución de la herencia han heredado fortunas”, pero la imposición cultural del neoliberalismo, la deshumanización que lleva a mercantilizarnos, es lo que lleva también a que “sectores populares que tienen capacidades limitadas para acceder a bienes básicos, repitan como loros el discurso que desde el poder se les inocula sistemáticamente diciendo que para vivir bien en la Argentina se necesita que el Estado se retire, que no nos ponga más el pie, que nos deje ser libres”.
Enfatizó que esto último “es tal vez una de las derrotas culturales más importantes que sufrió el proyecto nacional y popular, porque han logrado en definitiva inocular el virus del egoísmo y del individualismo en la sociedad”.
Recordó que Alfonsín en los 90 “decía que el menemismo venía a instalar esta idea, que trataba de hacer que los excluidos del sistema asumieran su condición de tal y resignaran su posibilidad de lucha, y lo decía porque entendía que había un proyecto cultural que estaba en marcha, proyecto cultural que se retomó con mucha fuerza y con mucha más inteligencia y mucha más habilidad académica, política yd e manipulación, en esta etapa histórica, entre otras cosas, compañeras y compañeros, porque la derecha aprendió y esta es una derecha que lejos de ser inconsciente como en los 90, de proponer posiciones maximilistas, o ser asesina como en los 70, construyó condiciones de ambigüedad política tal que logra contener dentro de un mismo espacio a sectores ultras de la sociedad, reaccionarios de la sociedad, y a sectores moderados, y por eso una parte importante de la UCR como ha pasado también en el resto del continente acompañan esos procesos”.
“Lo mismo ocurre en Chile, en Brasil es cierto que no hubo elecciones, pero uno esperaba una reacción de los morros y de los sectores populares después de la destitución de Dilma y el encarcelamiento de Lula que no se produjo”, mencionó..
En este marco, y al avanzar en la propuesta de resistencia y lucha a este proceso, trajo a Gramnsci y el concepto de hegemonía, entendiendo a éste como a la idea de la dirección intelectual y cultural de una sociedad, la construcción de un sentido común, de allí que la puja es la conquista por la subjetividad. “La construcción el sentido es esencialmente la construcción el poder”, consignó.
Reflexionó que cuando “se logra que los intereses de la clase dominante sean asumidos por todos como los únicos intereses, como intereses universales, se genera un proceso de sujeción intelectual y dominación política que permite que puedas ajustar y que el ajustado estabilice tu proceso de expoliación económica, y esto es posible en América Latina porque el que gobierna no es un partido político, sino un bloque de poder, la construcción de la subjetividad y la operación sorbe el sentido común de la sociedad, se construye a través de un dispositivo que tiene por lo menos cuatro patas: el poder mediático, como Clarín y La Nación en Argentina, como O’Globo en Brasil; el poder judicial, Bonadió en Argentina y Moro en Brasil; el poder económico y financiero, ejemplificado ayer en que la convergencia empresaria –Sociedad Rural, Bolsa de Comercio, Unión Industrial, los bancos, todo el establishment- sacó un comunicado presionando a la política para que no sea demagógica y banque el tarifazo, le pusieron una pistola en la cabeza a la política, y las presiones ya no son subterráneas, son públicas, esto salió en tapa de La Nación; y los grupos de inteligencia, de los grupos de inteligencia salió la denuncia contra Dilma Roussef, denuncia que no fue corroborada sino todo lo contrario, no estaba ni imputada en ninguna causa de corrupción, y son los mismos que construyeron la noticia falsa que Máximo Kirchner y Nilda Garré tenían una cuenta afuera con 30 millones de dólares, operación que arranca en Brasil con la revista Veja, miren cómo operan”.
Aseveró que en ese bloque de poder está también la política, no es que la política sea ajena, “hay un sector del pejotismo pactista y del radicalismo entreguista que le da legitimidad y le da apoyo parlamentario, que son sectores que más preocupados por transformar la sociedad, están preocupados por permanecer en el poder y mantener su estilo de vida; este bloque de poder no tiene residencia en la Argentina en la Casa de Gobierno, la terminal de este bloque de poder es la embajada norteamericana”.
En otro tramo, mencionó que ese bloque de poder pone como funcionarios a personeros del estabishment, la CEOcracia, y por eso ponen a Luis Etchevehere en el Ministerio de Agoindustrias, al presidente de la Sociedad Rural, podrían haber puesto al abogadoid e la Sociedad Rural que nadie conoce y que respondería a los mismos intereses, pero lo ponen a Etchevehere “para que naturalicemos que los patrones en este país son los propietarios de la tierra y de la guita”.
Propuso en todo este marco, como objetivo de quienes impulsan el proyecto nacional y popular, “construir una contrahegemonía que se sostenga en un relato que nos trascienda, nosotros no podemos pensar como piensa la derecha, no podemos construir una argumentación política en función el objetivo táctico electoral, acá no se trata de ganar elecciones, porque ganar elecciones equivale a lo mismo que decir que hay que ganar guita para poder justificar tu permanencia en el Estado, acá se trata en todo caso de construir poder social para transformar la Argentina”.
“El norte no puede ser, nunca, sólo volver al gobierno, el objetivo tiene que ser la transformación profunda de las estructuras económicas, sociales y políticas; y para eso tenemos que ser ejemplo, la discusión política en la Argentina es ideológica pero también es ética”, consignó.
Dijo ya en el tramo final que “la contradicción fundamental está planteada en términos del individualismo versus la comunidad, el general perón decía que una persona se realiza solamente en una comunidad que se realiza, y también decía que todos tenemos en nuestra mochila el bastón de mariscal para llevar adelante esta batalla. Y Antonio Gramnsci nos enseñó a los que tenemos un pensamiento afín con estas ideas revolucionarias que era necesario construir un ejército de capitanes, que era necesario construir una contra hegemonía que tenga en sus objetivos una guerra de posiciones para desmantelar argumentalmente la ética neoliberal y el sentido común del neoliberalismo, y entonces esa construcción, esa guerra de posición que nos obliga a todos a ser protagonistas, no que venga mamá o papá a decirnos adónde hay que ir, que nos obliga a todos a pensar cómo podemos contribuir en algo que nos trasciende, nos pone siempre en la premisa de construir la comunidad organizada que sea capaz de replantear la organización económica y social, nos pone a todos bajo la premisa de tener, como decía Fidel, el chaleco moral para poder cuestionar el orden individualista y el orden neoliberal”. (APP)
