Viedma.- (APP) Se cumplen este 14 de julio 53 años del fallecimiento del Dr. Edgardo Castello, primer gobernador constitucional de Río Negro, cuyo principal legado fue el imperativo de integrar la provincia mediante la armónica promoción de sus distintas regiones para lograr nuevos estadios socio-económicos, sin hegemonías ni desigualdades irritantes.
A más de medio siglo de su desaparición los comprovincianos de cualquier procedencia partidaria reconocen la gigantesca tarea que cumplió para construir un nuevo Estado por sobre las dificultades de la época y el anacronismo del viejo territorio nacional donde estaba todo por hacer.
Con presupuestos exiguos y un escaso número de colaboradores logró sentar las bases de la provincia naciente creando los organismos previsto por la constitución y forjando todo su andamiaje jurídico e institucional.
Simultáneamente, con la visión propia de un estadistas que sabia mirar lejos, sobrepuso su acción a los enfrentamientos disolventes que acechaban los pasos liminares de su gestión, y diagramó y cumplió en gran parte una vasta obra cuyas proyecciones signan todavía el devenir de Río Negro.
Eso no fue casual, porque bien dijo en su primer discurso ante la legislatura que “el primer gobierno no gobernaba para un periodo constitucional, sino para la provincia”, considerando que “las obras debían ser concebidas para que una labor pertinaz diera sus frutos mas allá de los períodos de gobierno”.
El 14 de julio de 1964 , fecha de su fallecimiento, el hombre que perteneció a un credo político y que gobernó entre los años 1958-1962, pasó a compartir la historia grande de Río Negro. Hoy se lo considera con justicia como un gobernante fundador, y un ejemplo para imitar como hombre público, dirigente político y por su indiscutible honestidad. (APP)
