Viedma.- (APP) La tradicional y frecuente categorización del tiempo en tres momentos –pasado, presente y futuro- es una construcción simbólica, que expresa fundamentalmente las ideologías sociales y políticas imperantes. Pararse en el presente –que discurre aceleradamente hacia el pasado- y proyectarse con imaginación y expresión de deseos hacia el futuro –en el que estamos entrando a cada segundo- demanda un ejercicio de razonamiento no exento de audacia y compromiso con la realidad.
El vicegobernador de Río Negro, Pedro Pesatti, que es un hombre formado en la literatura, se comprometió en ese desafío y le propuso a la Comisión Interpoderes del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional la producción de una serie de atractivas actividades insertas en un relato titulado “el viaje de la cápsula Nuntius hacia el futuro”.
El propósito, similar al empleado en otros momentos de la historia en distintos escenarios, fue dejar a buen resguardo un acopio de variados materiales –contenidos en soporte papel, principalmente- para que sean leídos y analizados por los rionegrinos del 2066, es decir dentro de medio siglo.
Para ello se encargó a los científicos del INVAP el diseño y montaje de una cápsula metálica hermética; después el recipiente recorrió la extensa geografía provincial y los escolares pudieron colocar en su interior mensajes para el futuro. El cargamento de la nave temporal –bautizada como “Nuntius” que en latín quiere decir “mensaje”- se completó con otros documentos, tales como libros y declaraciones institucionales.
Este miércoles 14 de diciembre, ya en las postrimerías del año del Bicentenario de la Independencia Nacional, se realizó el acto de cierre de la cápsula, la que dentro de pocos días será emplazada en una fuente instalada en los jardines del ministerio de Economía de Río Negro, en Viedma.
Es un dato original que la “Nuntius” estará viajando hacia el 2066 a la vista de todos quienes transiten por ese emblemático sitio de la capital rionegrina, pues no será sepultada en tierra como ha sido la tradición universal con este tipo de mensajerías hacia el porvenir.
No ha sido explicitado por Pesatti, al menos este cronista no se lo escuchó decir, pero es muy probable que en la elección del lugar elegido para puerto de partida y arribo de la cápsula inter temporal haya influido que allí mismo, a pocos metros de distancia, el entonces presidente de la Nación Raúl Alfonsín lanzó al pueblo argentino una de las más formidables apuestas al futuro compartido: aquella frustrada marcha “hacia el sur, el mar y el frío”, de la que se cumplieron 30 años.
Durante el acto hubo tres discursos, con reflexiones acerca de la importancia de esta apuesta al futuro, protagonizada por escolares y autoridades.
En principio habló la presidenta del Superior Tribunal de Justicia, Liliana Piccinini, con su “reconocimiento a maestras y maestros que tienen la responsabilidad, todos los días, de hablarle del futuro a estas niñas y niños, que han colocado sus mensajes en la cápsula”.
“Si se hace realidad todo lo que (ellos) han colocado en Nuntius seguiremos siendo un país soberano, saludado por las naciones del mundo como un país libre” añadió la titular del Poder Judicial, y completó expresando su anhelo de que “seguramente dentro de 50 años cuando estas niñas y estos niños vuelvan a este lugar y abran la capsula serán adultos, padres y abuelos, y tal vez hayan adquirido todos los conocimientos necesarios para seguir siendo libres y para seguir teniendo un país soberano y una provincia progresista y autónoma”.
La ministra de Educación, Mónica Silva, puso de relieve la iniciativa del vicegobernador Pesatti “con esta hermosa idea para festejar nuestra independencia” y comentó que “la cápsula viajó por toda la provincia y por todas las escuelas” y señaló que “cada uno de los consejos regionales recibió con una fiesta a esta metáfora de una nave espacial que viaja desde el 2016 a 2066”.
«Esperamos que durante estos 50 años la provincia de Río Negro consolide su proceso democratizador, como una provincia productiva, pujante, buena para habitarla y equilibrada en todos sus desarrollos regionales» dijo finalmente la funcionaria.
Las últimas reflexiones fueron del propio Pesatti, recordando que las celebraciones locales por el aniversario de la Independencia de la patria comenzaron el 2 de mayo con la inauguración del memorial Malvinas, en los acantilados de la costa rionegrina, para honrar a los 649 héroes y a los 150 veteranos de guerra de Río Negro.
Afirmó, sobre el particular, que “empezamos con un memorial vinculado con la historia de la Argentina, y quisimos terminar este proceso con un referente que tenga que ver con el futuro”.
Señaló el vicegobernador que “si San Martín tuviese que reclutar hoy su ejército por la independencia lo estaría haciendo con énfasis en las escuelas, en las universidades, en el conocimiento y en la ciencia, para el desarrollo autónomo de la Patria, y porque son los factores que nos garantizan que nuestro país pueda ser independiente en el futuro”.
Ratificó que “la independencia no es un hecho del pasado, es un proceso en constante construcción, y para que en el futuro nuestro país siga siendo independiente, necesitamos construirlo a partir de las armas que el mundo de hoy nos exige: conocimiento, ciencia, educación pública, universidades, tecnología, e investigación científica”.
Pesatti, que es un protagonista de la política, también advirtió que “nos han enseñado que los principales derechos son los individuales, pero estos son una consecuencia de los derechos que devienen de un país independiente, sin independencia no hay desarrollo, sin desarrollo no son posibles los principales derechos humanos que le tenemos que garantizar a la comunidad”.
Después, para poner bien en claro que sus expectativas hacia el porvenir no son ajenas a los reclamos calientes, que en este complejo presente se perciben en la sociedad rionegrina, dijo también que “tenemos que recobrar una idea de futuro que no sólo tenga que ver con el progreso material sino con la capacidad de imaginar una sociedad mejor, más justa, más igualitaria, más humanista, más respetuosa del medio ambiente, más respetuosa del otro”.
Y finalmente, con la clara intención de diferenciarse de algunos aspectos del discurso oficialista nacional, expresó su seguridad de que la cápsula Nuntius “le llevará a los rionegrinos del futuro el mensaje de lo que pensamos y lo que somos los rionegrinos de hoy, y fundamentalmente la decisión que todos tenemos de que nuestro país siga siendo independiente y profundamente hermano de los pueblos latinoamericanos de la Patria Grande de San Martín y Bolívar”.
Un conjunto de interesantes ideas quedaron así expresadas. El relato quizás ingenuo y un tanto acrítico de la realidad, que planteaba el viaje hacia el futuro de la cápsula metálica emplazada a la vista del público con su cargamento de mensajes escolares, fue condimentado con estas referencias y certeras advertencias.
Los disertantes hablaron de la necesaria soberanía del país, de la autonomía de la provincia y su anhelada pujanza productiva en un marco de buena calidad de vida de sus habitantes; se marcó el rumbo necesario hacia la consolidación de la independencia nacional con apoyos en desarrollo de la educación y la ciencia, y quedó en negro sobre blanco que es imprescindible la construcción de un futuro sustentado en la inclusión social y una mejor distribución de la riqueza .
El logro de estos objetivos no es cuestión de azar. Nadie puede quedarse cruzado de brazos esperando que ese futuro llegue como por arte de magia. Esa construcción se realiza todos los días, con responsabilidad y ahínco, enfrentando todo tipo de acechanzas y enemigos, con audacia y esperanza. De lo contrario es probable que, lamentablemente, la cápsula Nuntius choque -en pleno vuelo hacia el futuro- contra algún asteroide proyectado desde el pasado.
Este cronista desea que el viaje de la cápsula rionegrina a través del tiempo sea plenamente exitoso. No estará presente en la ceremonia prevista para el 9 de julio de 2066, día del 250º aniversario de la Declaración de la Independencia Nacional, pero expresa su esperanza de que esa jornada nos encuentre a todos los argentinos, patagónicos y rionegrinos sencillamente felices.
Tan felices como esa treintena de chiquilines que, ataviados con sus uniformes de “tripulantes de la cápsula Nuntius”, posaron para la foto institucional inocentes y despreocupados, sonriéndole sin temores a ese futuro que los adultos de hoy tenemos la obligación de edificarles.
Con la suma de estas circunstancias el relato tendrá un buen final.
Carlos Espinosa, para APP
