Usina nuclear: La gran oportunidad perdida/Por Omar Nelson Livigni

 

Viedma.- (APP)  Las próximas y futuras generaciones de comprovincianos indagarán por cuáles razones y en qué circunstancias  Río Negro desaprovechó una cuantiosa inversión del orden de los 8.000 millones de dólares y fue privada de la construcción de una usina nuclear  de gran potencia para generar electricidad en su región oriental y configurar en su entorno un   nuevo polo de desarrollo.

En ese ejercicio de búsqueda se encontrarán con un cúmulo de hechos y noticias difíciles de comprender y con motivaciones y conductas de sus dirigentes que llevarán desde el asombro a la perplejidad.

Es que ese inexorable revisionismo  obliga a una profunda reflexión en estas horas como las que vienen, para lograr alguna explicación lógica que no la hay.

Se trata de haberse negado a un aporte de fondos que hubieran significado la mayor inversión publica realizada en estas tierras, desde 1878, fecha de creación del Territorio Nacional de la Patagonia hasta los días actuales.

No faltan los analistas de estas consecuencias, seguramente irreversibles y que estamos lamentando, quienes como una manera de establecer algún tipo de proporciones afirman que aquella cifra en dólares   es  infinitamente superior a los fondos que la Nación dedicó en su momento para la construcción de las vías férreas desde Buenos Aires a Neuquén  y Bariloche, respectivamente, y a todo la infraestructura de regadío y complementarias en la región del Alto Valle.

A riesgo de aparecer como exagerado, el cronista  que suscribe  esta columna incorpora esa nómina al sistema de canales del Valle Medio, la totalidad del proyecto Idevi en el Valle Inferior, el puerto marítimo de San Antonio y otras obras de similar envergadura.

La gravitación del emprendimiento hubiera otorgado una adicional jerarquía a la provincia junto al complejo nuclear de Bariloche y sus científicos de prestigio internacional y  contribuido a consolidar un punto de referencia en el este rionegrino como factor de equilibrio geopolítico con las otras  regiones de la provincia.

Si bien el gobernador Alberto Weretilneck ya había tomado su decisión de rechazar la localización de la planta en le geografía rionegrina, argumentando la falta de consenso social, el certificado de defunción para la cuestionada planta nuclear estuvo a cargo de la legislatura.

Allí el proyecto del Poder Ejecutivo elevado con acuerdo de ministros y para  tratar en una sola vuelta, de un texto muy reducido y de sólo dos  artículos  antitéticos entre sí,  tuvo resolución favorable. No hubo aplausos, sino abucheos y frases deprotestas de sectores ambientalistas presentes en el recinto disconformes con el texto y sus alcances.

Así se diluyó la gran oportunidad que  Viedma tuvo y no supo defender y  que seguramente no se volverá repetir, porque la historia no pasa dos veces por el mismo sitio. También se sentó un negativo precedente para quienes aspiran a orientar inversiones importantes hacia Río Negro donde soplan vientos cambiantes  y se ponen a prueba los tratados internacionales.

La iniciativa oficial  buscó  arrojar fuera de los límites provinciales la polémica entre quienes se alinearon a favor y en contra de la planta y  colocar al gobierno en una mejor posición ante  los votantes de las PASO  en octubre, donde JSRN competirá con el FpV Y Cambiemos.

La ley recientemente sancionada contiene flagrantes contradicciones que se apreciaron en las exposiciones que formularon los legisladores de los distintos bancadas parlamentarias y que fueron señaladas por el público presente.

La básica y principal , su talón de Aquiles, es que mientras en el artículo primero se prohíbe la instalación de usinas nucleares de gran potencia, en el segundo, vía de las excepciones,  permite reactores de baja potencia, “ de diseño nacional como los que construye el INVAP».

Se trata de una muy endeble diferenciación entre unos y otros porque ambos son accionados por energía nuclear, y su potencial y supuesto efecto contaminante, el elemento madre de todas las discordias, no resulta neutralizado y en el mejor de los casos sólo lo disminuye.

El único voto contrario a la norma  correspondió a Daniela Agostino del Frente Progresista (de Cambiemos en realidad), quién lo fundamentó con esos mismos argumentos. Con referencia  a las excepciones, la mayoría liderada por Juntos fue de 27 votos y 18 por la negativa por el FpV.

La nueva ley tiene ese flanco débil, ambivalente y bifronte, prohibitivo y permisivo a la vez, y  no contribuye a desactivar ni satisfacer ni a los críticos militantes ambientalistas, ni a quienes adhirieron al proyecto del gobierno nacional.

No faltan quienes opinan que esta ley “ni”, por su ambivalencia, carece de utilidad práctica, no ha reemplazado de ninguna manera el debate pendiente que el actual tiempo electoral se encargó de evitar y que la sociedad merece en cuanto al tratamiento de  temas estratégicos que hacen al desarrollo de la provincia.

En realidad la derivación más cuestionable de todo este proceso, es que no se acudió  a la figura como el  referéndum  como escenario natural y democrático para dirimir el debate publico sobre tópicos tan controversiales.

En cuanto al debate de la ley que nos ocupa estuvo lejos de la expectativa de la gente,  caracterizado  por muy escasos pasajes relevantes, y condicionado por las mismas contradicciones  ínsitas en su texto .

El titular del bloque de JSRN Alejandro Palmieri se expresó  a favor del aprovechamiento de la energía nuclear, pero justificó el rechazo de Weretilneck a la falta de licencia social por parte de la comunidad.

El ex Ministro de Economía aprovechó  parte de su alocución a fustigar indirectamente a la falta de coherencia de la mayoría de los legisladores del FpV, reivindicando la política nuclear  de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, y los acuerdos suscriptos con China y Rusia y votados por los diputados y senadores rionegrinos del momento en el congreso nacional. Palmieri repitió dos veces el listado de legisladores del FpV involucrados, poniendo  énfasis en María Emilia   Soria y Miguel Angel Pichetto.

En la bancada del FpV se registraron actitudes gestuales significativas acaparados por integrantes del “pichettismo”: el presidente Alejandro Marinao guardó un llamativo silencio, mientras Ariel Rivero, su par y amigo, se ausentó del recinto y no emitió su voto, sabiéndose de su oposición a todo el trámite y la finalidad del proyecto del oficialismo.

En cambio el disidente Mario Sabbatella desde el bloque unipersonal de Fuerza Nacional y Popular  se sumó al criterio de la mayoría.

Nicolás Rochás,  siempre un activo partícipe en las sesiones, tuvo un fuerte cruce con Palmieri sobre los acuerdos que suscribió el “kirchnerismo” con China y Rusia, y acusó al gobierno de mentir y ocultar información que le habría suministrado el gobierno central sobre la planta nuclear rechazada.

El intercambio entre los legisladores tuvo un trámite casi rutinario, salvo los momentos apuntados.

La ley ofrece la sensación de que se podría haberse obviado porque no se sabe o cuesta interpretar cual será su utilidad ya que las prohibiciones que establece por un lado se flexibilizan con las excepciones por otro.

Es que parece muy cierto aquel viejo dicho que recuerda la dificultad que se presenta cuando alguien quiere estar al mismo tiempo en el campanario y en la procesión.(APP)