Viedma.- (APP) En este año difícil los planetas parecen haberse alineado para que la fortuna favorezca a Alberto Weretilneck, en función del anuncio de la inversión de 8.000 millones de dólares con el acuerdo de los gobiernos argentino y chino de financiar una planta núcleo-eléctrica que producirá 1200 MG y brindará varios miles de puestos de trabajo. trabajo durante su construcción.
El gobernador acompañó por segunda vez al presidente Mauricio Macri en un viaje al exterior, circunstancia demostrativa de las excelentes relaciones político-institucionales y personales que mantiene con el primer magistrado.
La elección de Río Negro para esa radicación es un reconocimiento, a toda una tradición en el estudio y manejo de la energía nuclear con fines pacíficos que se viene operando en la provincia.
Esta realidad está representada por la presencia del Instituto Balseiro, el Centro Atómico, el Invap y la planta susceptible de enriquecer uranio en Pilcaniyeu.
El importante logro de la futura planta núcleo eléctrica es producto de los acuerdos suscriptos en China por el presidente Macri, que totalizan inversiones en el país del orden de los 17.000 millones de dólares y son una continuidad de los anteriores firmados por la ex presidente Cristina Kirchner, como los referidos a las represas sobre el río Santa Cruz.
La importancia de la ratificación de los vínculos con China en materia comercial y crediticia significa una alternativa a otras dos grandes potencias como Rusia y Estados Unidos.
Un ejemplo muy comentado en los últimos días fue protagonizado por el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, quien al ver fracasado un acuerdo con Rusia por la financiación de la represa de Chihuido, y por indicación del presidente Macri, presentó el proyecto ante el gobierno Chino, el que ya habría ofrecido condiciones más ventajosas.
El impacto en la opinión pública de la instalación de la planta -en una área geográfica que se definirá con la culminación del año- ha provocado ya algunas reacciones adversas, pese a que en la Argentina desde la década de los años 50, fecha de creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y la puesta en marcha de tres plantas núcleo- eléctricas, nunca se han registrado hasta hoy ningún tipo de accidente contaminante.
En los últimos días prestigiosos científicos como los físicos Gustavo Genusso, con actuación en el Centro Atómico de Bariloche y el gerente general de INVAP, Héctor Oteghy, suficientemente conocidos por los rionegrinos, han brindado amplias explicaciones (en APP y Radio Nativa) garantizando que se trata de plantas que producen durante las 24 horas continuas, y generan energías limpias sin provocar ningún efecto negativo.
También mencionaron la existencia de controles y salvaguardas del orden nacional e internacional, que monitorean y controlan en forma permanente este tipo de actividades.
De todas maneras hay que tener en cuenta que el tema será objeto de debates en todo el periodo electoral que se avecina y el momento de aclarar posiciones con argumentos categóricos.
Al mismo tiempo, y especialmente para los dirigentes políticos, es oportuno recordarle algunos hechos que tienen intima relación con este tema de candente actualidad.
En 1983 el presidente Raúl Alfonsín inauguró oficialmente´ la Planta de Pilcaniyeu, que era mantenida como un secreto por el gobierno de la última dictadura militar., y después quedó desactivada.
Posteriormente en el 2015 visitó el lugar la presidente Cristina Kirchner quien puso nuevamente en funcionamiento la Planta de Pilcaniyeu e hizo posible que el país volviera a enriquecer uranio después de treinta dos años.
En aquel momento la Argentina volvió a esa capacidad nuclear que sólo tiene un selecto grupo de nueve estados y la expresidenta anunció que “el uranio enriquecido en Pilcaniyeu abastecerá las tres centrales núcleo eléctricas que están en funcionamiento, otras proyectadas, y los trece centros de medicina nuclear.”
También anticipó que “se construirá una planta experimental para enriquecer uranio por el método láser, que es el más moderno de todos”.
La Planta de Pilcaniyeu es monitoreada por el tratado de Tlatelolco y el acuerdo de vigilancia bilateral con la República de Brasil.
Quien escribe estas líneas confiesa que en aquel tiempo nunca escuchó la mas mínima queja u objeción de algún dirigente rionegrino radical o peronista sobre aquellas pruebas, ni tampoco ninguna preocupación por los efectos presuntamente contaminantes del manejo de la energía nuclear con fines pacíficos, como lo puntualizó la ex presidenta .
EL PLAN CASTELLO SE CONVERTIRA EN LEY
Cambiando de tema, pero siempre en este análisis referido al desarrollo de la provincia , en estos días “fastos”, como decían los romanos, antítesis de los infaustos, el gobernador Weretilneck está observando con optimismo el panorama político que rodea el trámite final del Plan Castello, previo a su inminente llegado al recinto legislativo.
Allí la voluntad de los legisladores decidirá la suerte del proyecto de ley del oficialismo, una ambiciosa jugada que con el aporte de un crédito externo a gestionar –o en avanzado estado de gestión- de unos 580 millones de dólares aspira a que se puedan realizar obras públicas y de infraestructura en distintas localidades y regiones de la provincia.
El principal obstáculo para que el Plan Castello tenga vía libre radica en el Frente para la Victoria, único sector parlamentario ubicado en la oposición al gobierno provincial y al plan, aunque en su seno existen opiniones contrapuestas, no sólo en el ámbito estrictamente político partidario, sino también en asuntos de neta incumbencia legislativa, donde ya hubo votaciones divididas, algunas que favorecieron a la administración Weretilneck.
Este diagnóstico se complica porque el tratamiento del Plan Castello, supera la mera actitud individual de los legisladores.
También permitió una importante participación de los intendentes de ese signo partidario, quienes no se resignaron “a ser convidados de piedra”, en la discusión de las obras y sus localizaciones. Hicieron valer su importancia política, poder territorial y peso electoral en respetivas comunidades, y los votos partidarios.
Los hechos son contundentes y hablan por sí mismos.
La iniciativa del gobierno provincial sumó el apoyo de 28 intendentes rionegrinos, de ellos 11 con pertenencia al FpV, cifra esta última que se convierte en un verdadero ariete que golpea de lleno en el flanco de la alianza PJ -Frente Grande.
El resultado representa el clima que se vivió en la segunda reunión del viernes celebrada en la legislatura con la presencia de la gran mayoría de los intendentes, a excepción de Martin Soria de General Roca, que no fue otra cosa que un anticipo de lo que sucederá el 24 de mayo próximo en la sesión parlamentaria, donde salvo algún milagro que lo impida el Plan Castello se convertirá en ley y con aportes procedentes del FpV.
Según quedó explicitado públicamente por los propios protagonistas, el gobierno de Weretilneck ya tiene en las vísperas por lo menos los dos votos que faltan, para alcanzar los cabalísticos dos tercios de la mayoría especial, y podrá alzarse así con una victoria política y de gran trascendencia electoral en lo inmediato. .
Si esto se concreta, simultáneamente abrirá un rumbo en la línea de flotación del bloque opositor, cuyas consecuencias tienen un diagnóstico reservado por ahora, ya que implicaría un desconocimiento de la máxima autoridad del justicialismo, tal vez el principal crítico del Plan Castello.
Si los legisladores del FpV votan al oficialismo se produciría una división del bloque o habrá un gran revulsivo interno, salvo que la presidencia del PJ disponga la “libertad de acción” de sus integrantes.
Se dejaría de esta manera sin efecto el mandato partidario resuelto por el consejo en Roca, en enero último, donde se amenazó a los legisladores con la pérdida de su banca si ese imperativo fuere transgredido. (APP)
