Viedma.- (APP) Alberto Weretilneck dispuso regular las energías y las ansiedades en los niveles oficiales, tanto en los distintos niveles del gobierno como en el partido Juntos Somos Río Negro (JSRN) en todo lo concerniente a la definición del candidato a gobernador para las elecciones del 2019.
Ha estimado necesario disminuir el vértigo de estos días e imponer a sus colaboradores y a las propios protagonistas a sucederlo una pausa que abarcará todo junio y hasta la finalización del mundial de fútbol.
Ese tiempo servirá, dicen, para que una equilibrada resolución sobre los integrantes del binomio de gobernador y vice del oficialismo tenga el mayor consenso posible hacia adentro de la estructura partidaria.
Aquí surge la presencia política del vicegobernador Pedro Pesatti, expresión justicialista de JSRN, con una precandidatura casi paralela al núcleo del poder y marcando diferencias en el orden provincial y las políticas nacionales.
Por ello la recomendación de Weretilneck de desensillar “hasta que aclare”, anticipa que vendrán decisiones trascendentes, algo así como retroceder, tomar envión, reingresar al escenario con renovados bríos y en mejores condiciones.
Servirá además para acelerar los trámites y que los dirigentes que han sido receptores de las propuestas del gobernador, superen las instancias del análisis y las dudas, para afrontar esas responsabilidades.
A partir de allí habrá llegado el momento de la preselección y nacido la fórmula oficialista para gobernador y vice ante el electorado y la sociedad.
Pero mientras, en sectores de JSRN ganados por la incertidumbre, las certezas y las informaciones objetivas brillan por su ausencia.
Y han surgido fórmulas barajando los nombres de algunos ministros que parecen posibles pero que rápidamente se desvanecen, alguna de ellas verdaderos prodigios de la imaginación.
Hasta se deslizó una versión presuntamente fidedigna, casi una referencia de ficción, de que el primer lugar de una fórmula encabezada por el ministro de Salud Pública, Fabián Zgaib, sería complementada por Silvina García Larraburu, la actual senadora nacional del FpV.
Tortoriello ubicado en la pole position
Nadie puede discutir a esta altura de los acontecimientos que Aníbal Tortoriello, el actual intendente de Cipolletti, consolidó su gestión municipal con un reordenamiento administrativo y la realización de obra pública, y se ha convertido en el principal referente del PRO y un importante dirigente del quehacer político provincial.
En los dos años al frente de ese municipio, Tortoriello, una persona que derivó de la actividad empresaria al manejo de las cuestiones públicas, sorprendió a propios y extraños, construyendo un reconocido liderazgo que trascendió la ciudad que gobierna.
Homogeneizó el ejercicio del poder en la estructura de la comuna, y rápidamente se mostró celoso de preservar su capacidad de decisión rechazando pretendidos tutelajes. Rápidamente tomó distancia de los representantes de la Casa Rosada en Río Negro, entre ellos el diputado nacional Sergio Wisky, a quien le disputa en estos momentos la precandidatura a gobernador y la presidencia partidaria del PRO.
La disputa Tortoriello-Wisky ya está planteada y se resolverá en elecciones internas y no por la decisión de las encuestas. Tortoriello ha comenzado con esa finalidad a recorrer la provincia dialogando con quienes adhieren al PRO y con dirigentes de otras agrupaciones políticas, y no deja de apuntar la necesidad de un acuerdo con JSRN.
El último viernes presidió una importante reunión en el Hotel Nahuel Huapi de Bariloche donde congregó a un centenar de vecinos representantes de entidades y agrupaciones políticas.
Tortoriello estará en Viedma el próximo 15 del corriente para cumplir una densa agenda de contactos de similares características. Y se volverá reunir con el intendente José Luis Foulkes como lo hizo días pasados en Cipolletti.
Vientos de renovación en la UCR de Río Negro
La máxima aspiración de los radicales rionegrinos es producir una profunda renovación en los niveles de conducción o la mayoría de ellos, un objetivo que ha tenido avances pero que no se pudo cumplir en su totalidad.
En ese sentido se vuelve a hacer presente la recriminación de afiliados y adherentes, disconformes ante lo que califican un “status quo” que aparece como inmodificable, que dificulta el retorno de quienes se alejaron de la UCR y el ingreso de potenciales nuevos afiliados.
Se espera ahora que esta cuestión se ubique en el centro del debate nuevamente, como ha ocurrido en años anteriores, y se aproveche el turno de renovación de autoridades para poner en marcha el nuevo radicalismo.
Casualmente una de las situaciones que los radicales cuestionan a su conducción es la falta de consultas y participación hacia el interior del partido, observación que también subrayó el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, al titular de la UCR, Darío Berardi.
En el marco de un acto realizado en Buenos Aires donde se incorporó la CC-ARI a Cambiemos, Frigerio se permitió sugerir a Berardi que efectivice al accionar partidario el potencial territorial de los intendentes, y apunte a consolidar lazos con los jefes comunales propios.
Ante estas y otras falencias en el partido hay dirigentes del radicalismo decididos a modificar este estado de cosas, cercanos al intendente Foulkes, otros enrolados en “Cambio Radical”, la novel agrupación “Ricardo Alfonsín” y otras líneas, en Viedma y en el interior de la provincia, para disputar mediante elecciones internas los niveles máximos de conducción. (APP)
