{"id":10274,"date":"2019-04-01T09:12:04","date_gmt":"2019-04-01T09:12:04","guid":{"rendered":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/?p=10274"},"modified":"2019-04-01T12:17:43","modified_gmt":"2019-04-01T12:17:43","slug":"un-episodio-de-1833-soslayado-por-los-libros-y-que-coincidio-con-la-ocupacion-inglesa-de-las-malvinaspor-anibal-ford","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/appnoticias.com.ar\/app\/un-episodio-de-1833-soslayado-por-los-libros-y-que-coincidio-con-la-ocupacion-inglesa-de-las-malvinaspor-anibal-ford\/","title":{"rendered":"Un episodio de 1833 soslayado por los libros, y que coincidi\u00f3 con la ocupaci\u00f3n inglesa de las Malvinas\/Por An\u00edbal Ford*"},"content":{"rendered":"<p>Viedma.- (APP)\u00a0 Mediados de 1833. Hace ya diez meses que el <strong>Beagle, <\/strong>buque del almirantazgo ingl\u00e9s, viene realizando un minucioso relevamiento de las costas argentinas. La nave est\u00e1 comandada por Robert Fitz Roy, experto hidr\u00f3grafo y meteor\u00f3logo, y lleva a su bordo a un joven y desconocido naturalista: Charles Darwin.<\/p>\n<p>El 10 de julio de ese a\u00f1o, desde Choele \u2013 Choel y en plena campa\u00f1a al desierto, el coronel Pacheco le escribe a Guido: \u201cuna corbeta inglesa ha permanecido por Patagones bastante tiempo, haciendo reconocimiento de toda la costa (&#8230;) han fletado buques menores y con pretexto de carreras y otros juegos han derramado el oro con profusi\u00f3n; solicitaron los mejores baqueanos del r\u00edo, tomaron de ellos los conocimientos m\u00e1s minuciosos y han comprado a cualquier precio todas las plantas que se producen all\u00ed y hasta los arbustos m\u00e1s insignificantes. S\u00ed, \u00bfser\u00e1 mera curiosidad?\u201d.<\/p>\n<p>La pregunta socarrona de Pacheco iba a ser devuelta el 19 de agosto, con precisi\u00f3n, por el general Guido, agudo y olvidado analista de la expansi\u00f3n brit\u00e1nica: <strong>\u201cLas investigaciones \u2013 <\/strong>le dice <strong>\u2013 que hacen los extranjeros (&#8230;) deben llamar seriamente nuestra atenci\u00f3n; estoy persuadido de que no se trata solamente de rectificar descubrimientos ni de adelantar meramente las nociones cient\u00edficas: el plan de los ingleses ir\u00e1 m\u00e1s adelante&#8230;\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Justamente dos d\u00edas antes, el 17 de agosto, Darwin se hab\u00eda entrevistado con Rosas, jefe de la columna izquierda de la expedici\u00f3n al desierto de 1833, en el campamento de \u00e9ste en el R\u00edo Colorado. El 20, Rosas le escribe a Guido dici\u00e9ndole: <strong>\u201cEs necesario estar a la mira de lo que por ah\u00ed andan haciendo los ingleses&#8230;\u201d <\/strong>y le comunica su idea de asociarse con los Tehuelches para defender las tierras Patag\u00f3nicas. \u201cLos teg\u00fcelches \u2013 le escribir\u00eda a su amigo Juan N Terrero \u2013 acompa\u00f1ados de cien soldados defender\u00e1n Patagones y los extranjeros no ser\u00e1n due\u00f1os de estas costas y de esa tan valiosa riqueza\u201d.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>El objetivo soslayado<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Estos an\u00e1lisis primigenios, realizados en una Argentina convulsionada por la usurpaci\u00f3n de la Malvinas \u2013 enero de 1833 \u2013 repararan en uno de los objetivos b\u00e1sicos del viaje del <strong>Beagle<\/strong>, objetivo que el tiempo fue soslayando sospechosamente. Del Sarmiento que lee tempranamente a Fitz Roy para utilizarlo como fundamento de su defensa de los derechos chilenos sobre el estrecho de Magallanes al Sarmiento de la apoteosis darwiniana realizada en el Teatro Nacional en 1882 y de \u00e9ste a la presentaci\u00f3n realizada el a\u00f1o pasado por\u00a0 la TV argentina de la excelente versi\u00f3n <strong>inglesa <\/strong>de dicho viaje, producida\u00a0 por la BBC, la gesta del <strong>Beagle<\/strong> fue posicionada, en relaci\u00f3n con la Argentina, como una acci\u00f3n ejemplificadora de la ciencia y el progreso. <strong>As\u00ed se la desvincul\u00f3 de los claros objetivos de dominio en el Atl\u00e1ntico Sur del almirantazgo ingl\u00e9s y de los conflictos, a\u00fan presentes, entre la Argentina y Gran Breta\u00f1a en esa regi\u00f3n geogr\u00e1fica (&#8230;).<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u201cLa llave de los mares del sur\u201d<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>hacia fines de la d\u00e9cada de 1820 los navegantes y comerciantes ingleses interesados en las Malvinas en s\u00ed o como puerto seguro para sus viajes a Australia y Tasmania comienzan a presionar sobre el Froreing Office para que\u00a0 Inglaterra se apodere de las islas. Esta presi\u00f3n comercial, madre \u2013 bajo a administraci\u00f3n de Palmerston \u2013 de muchos de los grandes objetivos del imperio, pronto se transformar\u00eda en acci\u00f3n. En poco tiempo Inglaterra se dispondr\u00eda, al decir del general Guido, a \u201ctomar las llaves de los mares del sur para hacerse se\u00f1ora del Pac\u00edfico\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Fitz Roy deja Devonport (27 de diciembre de 1831) los engranajes ya han comenzado a moverse. Apenas dos meses despu\u00e9s, Manuel Moreno, ministro argentino en Londres, escribe a Buenos Aires denunciando que la toma de las Malvinas se est\u00e1 \u201csilenciosamente preparando con mucha actividad\u201d. No estaba errado: el 20 de agosto de ese a\u00f1o el almirantazgo ingl\u00e9s comunica al Foreign Office su decisi\u00f3n de tomar las islas; el 28 de noviembre se entrega, en R\u00edo de Janeiro, la orden al capit\u00e1n Onslow quien, al mando de la <strong>\u201cCl\u00edo\u201d<\/strong>, la ejecutar\u00eda el 3 de enero de 1833.<\/p>\n<p>En este contexto ser\u00eda ingenuo leer como puramente cient\u00edficas las \u201cinstrucciones\u201d que el hidr\u00f3grafo del almirantazgo ingl\u00e9s escribe para Fitz Roy el 11 de noviembre de 1831. Ah\u00ed le indica: <strong>Es necesario destacar nuestra ignorancia actual de las islas Falkland (sic) por frecuentemente que se las haya visitado. El tiempo exigido por un minucioso levantamiento de este grupo de islas no guardar\u00e1 proporci\u00f3n con su valor&#8230;\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Que detr\u00e1s de todo \u201cminucioso levantamiento\u201d hay un objetivo comercial y militar es obvio: \u201cya se conoce el significado que tiene la tranquila y pac\u00edfica tarea de reconocer costas deshabitadas. Es el imprescindible punto de partida para cualquier empresa de ocupaci\u00f3n&#8230;\u201d, apunta Caillet \u2013 Bois refiri\u00e9ndose a la expedici\u00f3n de Fitz Roy quien, cuando Onslow ocupa las Malvinas, estaba ah\u00ed nom\u00e1s, en la bah\u00eda Buen Suceso, explorando <strong>minuciosamente <\/strong>las costas de Tierra del Fuego.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>El nobil\u00edsimo prop\u00f3sito<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Pero la participaci\u00f3n de Fitz Roy en el objetivo global \u2013 el dominio del Atl\u00e1ntico Sur \u2013 es solo parcial. Constituye un ala de las complejas y escurridizas pol\u00edticas del almirantazgo ingl\u00e9s y del Foreign Office. Por eso \u00e9l y Darwin se asombran cuando llegan a las Malvinas, en marzo de 1833, apenas dos meses despu\u00e9s de Onslow, y se encuentran con la bandera inglesa. El rol que le correspond\u00eda a la expedici\u00f3n, en el marco de la pol\u00edtica exterior inglesa, era el \u201ccient\u00edfico\u201d, como muy bien se encarga en se\u00f1alarlo Beaufort en las ya mencionadas \u201cInstrucciones\u201d para Fitz Roy: \u201cSer\u00eda de lamentar \u2013 le dice \u2013 que una expedici\u00f3n destinada al nobil\u00edsimo prop\u00f3sito de adquirir conocimientos cient\u00edficos se manchara con un acto de hostilidad&#8230;\u201d (&#8230;).<\/p>\n<p>Que el proyecto formaba parte de otro no tan nobil\u00edsimo los demostrar\u00eda a corto y mediano plazo la pol\u00edtica palmerstoniana; y al margen de todo esto, Fitz Roy y Drawin eran no solo cient\u00edficos sino, sobre todo, ingleses, es decir s\u00fabditos de un imperio que no s\u00f3lo se sent\u00eda superior sino que nos codiciaba, lo cual lo demuestran algunas significativas an\u00e9cdotas del viaje.<\/p>\n<p>As\u00ed el caso del enojo de Fitz Roy cuando se retira del puerto de Buenos Aires para no cumplir lo que considera \u201cun reglamento vejatorio sobre cuarenta (dato significativo \u00e9ste, el del jefe de una expedici\u00f3n cient\u00edfica que se niega a cumplir una condici\u00f3n sanitaria impuesta por el precario pa\u00eds perif\u00e9rico, o su reacci\u00f3n despectiva ante el mayor del Fuerte Argentina (Bah\u00eda Blanca) que desconf\u00eda de la expedici\u00f3n. Pero vayamos a Darwin y a su manera de interpretar el episodio Malvinas.<\/p>\n<p>El <strong>Beagle<\/strong> toca las Malvinas dos veces. Fitz Roy, que har\u00e1 m\u00e1s tarde en su diario una extensa defensa de los derechos ingleses sobre estas islas, participa de la represi\u00f3n de la rebeli\u00f3n protagonizada por el gaucho Rivero. En su diario tambi\u00e9n afirma las ventajas de las Malvinas como punto de apoyo para el imperio, como centro econ\u00f3mico en s\u00ed (Vernet hab\u00eda demostrado que las islas pod\u00edan ser rentables) y en relaci\u00f3n con los indios patag\u00f3nicos a los cuales les dedica un detallado an\u00e1lisis cuyo objetivo no es por cierto meramente \u201cantropol\u00f3gico\u201d sino claramente comercial e imperial.<\/p>\n<p>Darwin escribe desde las Malvinas dos cartas que vale recordar. En una de ellas, escrita durante la primera escalada en las islas, el 30 de marzo de 1833, dice: \u201cHemos llegado aqu\u00ed, a las islas Frakland (sic) al comienzo de este mes, tras una sucesi\u00f3n de tempestades (&#8230;) <strong>con gran sorpresa hallamos izada la bandera inglesa. <\/strong>Supongo que la ocupaci\u00f3n de este lugar debe haberse noticiado reci\u00e9n ahora en los diarios ingleses; pero nos enteramos que toda la parte austral de Am\u00e9rica bulle de fermento (&#8230;) por el lenguaje temible de Buenos Aires, uno supondr\u00eda que esta gran rep\u00fablica entiende declarar la guerra \u00a1contra Inglaterra!\u201d.<\/p>\n<p>Justo un a\u00f1o despu\u00e9s, durante la segunda recalada en las Malvinas y en carta dirigida al comerciante ingl\u00e9s Lup, radicado en Buenos Aires, el mismo Darwin ironizar\u00eda, despu\u00e9s de referirse a la rebeli\u00f3n de Rivero: \u201cTengo la curiosidad \u2013 escribe \u2013 de saber qu\u00e9 cosas dice el prudente gobierno de Buenos Aires sobre lo ocurrido. Supongo una &lt;&lt;justa revuelta&#8230; sus pobres s\u00fabditos gimiendo bajo la tiran\u00eda de Inglaterra&#8230;&gt;&gt;\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, no solo los objetivos cient\u00edficos del viaje estaban estrechamente relacionados con los objetivos comerciales y militares de Inglaterra sino que tambi\u00e9n los cient\u00edficos del <strong>Beagle <\/strong>eran, cuando se daba la ocasi\u00f3n, m\u00e1s ingleses que cient\u00edficos, cosa natural, por cierto, como hubiese sido natural que en nuestra cultura se hubiese persistido metodol\u00f3gicamente en aquella desconfianza que tuvieron en su momento ante la expedici\u00f3n Pacheco, Guido y Rosas, claramente ubicados en esa etapa hist\u00f3rica que va de las Invasiones Inglesas al bloqueo de 1845, pasando por el empr\u00e9stito de la Baring brothers.<\/p>\n<p>Pero la historiograf\u00eda y la cultura argentinas est\u00e1n llenas de estos soslayamientos, parcelaciones, escisiones, \u201czonceras\u201d, como dir\u00eda Jauretche, o \u201cpatolog\u00edas epistemol\u00f3gicas\u201d,\u00a0 como clasificar\u00eda Bateson. Bastar\u00eda ejemplificar esto trayendo a colaci\u00f3n la imagen que se nos leg\u00f3 de un hecho no solo coet\u00e1neo al viaje del <strong>Beagle <\/strong>sino tambi\u00e9n, como ya lo hemos visto, estrechamente relacionado con \u00e9l: la campa\u00f1a al desierto de Rosas (1833) cuyos valiosos aportes al conocimiento\u00a0 geogr\u00e1fico y econ\u00f3mico de nuestro pa\u00eds (aportes documentados por diversos historiadores como Sald\u00edas, Corbal\u00e1n Mendilaharsu, Stieben, Fern\u00e1ndez Arlaud, etc\u00e9tera) fueron tan soslayados como lo fueron los objetivos comerciales y militares de la expedici\u00f3n del <strong>Beagle. <\/strong>\u00a0Dos casos de ocultamiento de significado, pero con signo inverso (\u201cla ciencia es la de los de afuera\u201d pareciera ser la premisa que los articula) que bien ejemplifican las formas probrit\u00e1nicas y desvalorizadoras de lo nacional con que muchas veces son procesados los hechos hist\u00f3ricos <strong>dentro <\/strong>de nuestra cultura.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Reinstalaci\u00f3n<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Recorrida as\u00ed esta zona de significaci\u00f3n del viaje del <strong>Beagle <\/strong>vale reinstalarnos en el conjunto mayor de relaciones que se establece entre ese hecho hist\u00f3rico de trascendencia universal y nosotros, porque ser\u00eda tan objetable soslayar lo que hemos venido se\u00f1alando como limitarnos a ello para evaluar un viaje que se insert\u00f3 en nuestra historia con m\u00faltiples perspectivas. Sin desconocer el fundamental aporte de Fitz Roy al conocimiento de nuestras cosas, nos limitaremos, en este caso, a Darwin.<\/p>\n<p>Pensemos, por ejemplo, en el Darwin que con un solo acompa\u00f1ante cruza a caballo las peligrosas estepas y pampas de 1833, de Patagones a Buenos Aires; aqu\u00e9l que le escribe a su hermana: \u201cMe he convertido en un verdadero gaucho, sorbo mi mate y fumo mi cigarro y luego me acuesto y duermo confortablemente con los cielos como dosel&#8230;\u201d. Es decir en el Darwin que adapta y capta como pocos las tremendas soledades y espacios de la pampa o la Patagonia, modelo de explorador cuyo <strong>Viaje <\/strong>ser\u00eda una de las herramientas fundamentales de los \u201cge\u00f3grafos militantes\u201d \u2013 el t\u00e9rmino es de Dauss \u2013 de la d\u00e9cada de 1870 que, como Moyano, Fontana, Moreno, Lista, revelaron palmo a palmo nuestros territorios olvidados.<\/p>\n<p>Recordemos al Darwin que se inserta en la historia de nuestra ciencia por su aporte al conocimiento geogr\u00e1fico, geol\u00f3gico, zool\u00f3gico y paleontol\u00f3gico del pa\u00eds; el que fue generando en nuestro suelo g\u00e9rmenes b\u00e1sicos de su teor\u00eda\u00a0 no solo a partir del hallazgo del yacimiento de f\u00f3siles de Punta Alta sino a trav\u00e9s de muchas otras instancias, como bien lo se\u00f1alara quien fuera uno de sus mejores conocedores en nuestro pa\u00eds: Emiliano Mac Donagh. Pero no solo reparemos en el Darwin que <strong>da, <\/strong>sino en el que <strong>recibe, <\/strong>especialmente de ese extraordinario sabio que fuera Francisco J. Mu\u00f1iz, quien le suministr\u00f3 importantes datos para su teor\u00eda a trav\u00e9s de sus informes sobre la vaca \u00f1ata (<strong>\u00f1ata oxen<\/strong>), especie vacuna que desapareci\u00f3 con la sequ\u00eda de 1831\u00a0 debido a su incapacidad para ramonear pastos y ra\u00edces por la estructura de su boca.<\/p>\n<p>Pensemos tambi\u00e9n en las lecturas argentinas de Darwin. En c\u00f3mo, por ejemplo, Darwin gener\u00f3, a partir de una mala traducci\u00f3n de su texto sobre el r\u00edo Santa Cruz, la leyenda de la Patagonia como \u201cTierra maldita\u201d, argumento utilizado por aquellos que buscaron desvalorizarla para no defenderla. Pero, al margen de estos desv\u00edos, la lectura del <strong>Viaje <\/strong>terminar\u00eda convergiendo con las lecturas del otro Darwin, de aquel que provoca la explosi\u00f3n \u201cdarwiniana\u201d de la d\u00e9cada del \u00b480, ejemplificada de manera espectacular por el homenaje que, organizado por el C\u00edrculo M\u00e9dico Argentino, se le rinde pocos d\u00edas despu\u00e9s de su muerte en el Teatro Nacional, el 19 de mayo de 1882. Al son de las bandas militares se apretujaron entonces tres mil personas para o\u00edr al viejo Sarmiento y al joven Holmberg, orgullosos paladines del progreso y el transformismo en una Buenos Aires que todav\u00eda era, y no por atraso, la Gran Aldea tradicional y cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed ya nos estamos refiriendo \u2013 y \u00e9ste es otro tema \u2013 al Darwin de las pol\u00e9micas fundamentales de las formaci\u00f3n de la Argentina moderna y no solo al del entretenimiento laico- cat\u00f3lico sino tambi\u00e9n al generador del \u201cdarwinismo social\u201d, ideolog\u00eda que har\u00eda de pesar negativamente en la historia social argentina. A un Darwin que, por cierto, se vuelve a reunir con aquel del viaje de almirantazo ingl\u00e9s que se\u00f1alamos al principio, el Darwin que sostuvo una conversaci\u00f3n de dos horas con Rosas, sin que \u00e9ste sonriera una sola vez.<\/p>\n<p>*Uno de los intelectuales que abri\u00f3 el campo de los estudios de Comunicaci\u00f3n y Cultura en la Argentina. Falleci\u00f3 el 6 de noviembre de 2009. En el 2005 autoriz\u00f3 a la entonces revista Rumbo Sur, antecedente de la agencia APP, a publicar este art\u00edculo -que ya hab\u00eda aparecido en un diario metropolitano en 1979-, junto a una entrevista que le hizo Claudio Garc\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Viedma.- (APP)\u00a0 Mediados de 1833. 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